Mi vida aterriza
en una playa solitaria,
ya no puedo volar
porque se me murieron las alas.
Que solo está el hombre solo
por la calle, solo,
en los caminos solo,
en el puerto, en la playa,
solo en la taberna
rodeado de gentes.
Que solo está el hombre solo
y sin alas.
Ella
no quería volar muy alto, pero los y las que la conocíamos teníamos que mirar
para arriba siempre que queríamos buscarla. Una herida en el ala la obligó a
estar más tiempo en tierra de lo que ella y nosotros hubiésemos deseado. Y ya
no pudo volar más…





