sábado, 19 de mayo de 2018

El Aguila al que se le quebró el ala.


Ricardo G-Aranda Rojas (@rgarciaaranda)


Mi vida aterriza
en una playa solitaria,
ya no puedo volar
porque se me murieron las alas.

Que solo está el hombre solo
por la calle, solo,
en los caminos solo,
en el puerto, en la playa,
solo en la taberna
rodeado de gentes.
Que solo está el hombre solo
y sin alas.


Ella no quería volar muy alto, pero los y las que la conocíamos teníamos que mirar para arriba siempre que queríamos buscarla. Una herida en el ala la obligó a estar más tiempo en tierra de lo que ella y nosotros hubiésemos deseado. Y ya no pudo volar más…

viernes, 11 de mayo de 2018

Cruzando el hielo


Ricardo G-Aranda  (@rgarciaaranda)


Para acompañar al relato de “Cruzando el Hielo”, perteneciente a “Pesadilla en Zocodover…”,  elegí un poema que tiempo atrás dediqué a mi amigo José Luis y a su afición a la fotografía: “Inexistencia”. Sus versos van de la decepción que produce cuándo al ver la fotografía de algo que recuerdas como un gran momento, sientes cierta frialdad, el recuerdo te indica que hubo un nivel de emoción y entusiasmo que de ninguna manera encuentras en ese momento en el que tratas de recuperarlo a través de esa imagen.

viernes, 4 de mayo de 2018

Rosa y su hijo: la decisión final.


Ricardo G-Aranda Rojas (@rgarciaaranda)

Yo no creo que se puedan aplicar valores absolutos a cuestiones que dependan de la voluntad y decisión racional de las personas. El desarrollo de la vida humana tiene mucho que ver con las matemáticas, pero no son matemáticas. Y aunque lo fuese, aún en la ciencia hay muchos valores que de ninguna manera son indiscutibles y siempre iguales. Como en la propia vida humana, en la ciencia también muchos resultados dependen de variables con frecuencia impredecibles y distintas según la interferencia del resto de ellas.

domingo, 29 de abril de 2018

EL TORO


Ricardo Garanda Rojas (@rgarciaaranda)




Preguntamos al anti taurino y la respuesta supone su oposición al maltrato de este animal con el único fin de la diversión humana.
Preguntamos al defensor de la tauromaquia y opone su postura planteando que realmente el toro no sufre, y además tiene el animal la posibilidad de desarrollar su auténtica belleza y bravura y cumplir el único objetivo para el que ha sido creado.
Aún hay quienes, intentando situarse en posiciones intermedias plantean que sin gustarles demasiado “la fiesta” respetan a quienes disfrutan con ella.

Pero a nadie, que yo sepa, se le ha ocurrido preguntarle al propio protagonista, al Toro. Ya que atribuimos a este bello animal cualidades humanas, valorando si sufre o no sufre o si necesita o no cumplir con sus destino, consideremos que es también un atributo humano el de valorar en un sentido u en otro su vital experiencia.

viernes, 20 de abril de 2018

AVE 03993: de La Mancha a Sant Jordi


Ricardo G-Aranda Rojas (@rgarciaaranda)




El tiempo sucede,
avanza y no duele
aunque deje su rastro.
No es malo
si mientras fuiste envejeciendo
hiciste algo…
no es malo…
(“Si hiciste algo”)


Justo un año después de aquel viaje, que convertí en un relato para “Pesadilla en Zocodover”, repito el recorrido: de la Mancha a Sant Jordi, de la casa de mis amigos a la fiesta del libro y la rosa de Barcelona. Y es que mi experiencia me pidió insistir.

Allí volveré a encontrar aquel magnífico culto al libro, a la historia, a la poesía de la imaginación andando por las calles en busca de algo nuevo, de necesarias sensaciones escritas que alimenten la imaginación de cada una y cada uno. La búsqueda de un sueño nuevo en aquel stand dónde alguien, tal vez,  ha sabido escribir exactamente lo que tú quieres leer.

sábado, 14 de abril de 2018

Tango y Magnolia (La Taberna)

Ricardo G-Aranda. (@rgarciaaranda)



En los sonoros límites
de la tasca y sus paredes
nos escabullimos de las redes
del Facebook, el WhatsApp y el Twitter.
(“Los Sonetos de la Taberna”)

Una tarde cualquiera, sale uno de casa sin tener muy claro dónde va y para qué. Pero no es cuestión de quedarse encerrado todo el día. Un buen paseo y después un vino en la taberna y un rato de charla con los paisanos, siempre se convierte en una aceptable solución.
Es toda una base cultural esta de la taberna, aunque, sin que yo sepa muy bien por qué, parece que ahora anda un poco devaluada. Más de una vez me ha querido corregir algún propietario de alguna de ellas diciéndome que ni lo suyo es una taberna ni él es un tabernero. ¡Vaya por dios!