jueves, 12 de enero de 2023

Solidaridad, this is the question

 


Ricardo Garanda, 130123

"Cuando doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero cuando pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy un comunista." (Helder P. Cámara, 1909-1999. Obispo brasileño)

 Salvo en algunos pequeños reductos, el sistema comunista perdió su batalla histórica, y la ganó el sistema capitalista. Cayó el Muro de Berlín y en ello estamos. Nostalgias, y deseos de mucha gente en el mundo de que esto no hubiera ocurrido así. Alegría de victoria para otra mucha gente. Celebración general en las pantallas televisivas. Frustrados unos, encantados otros.

Lo cierto es que todas y todos estamos bajo el mismo paraguas y es en ese espacio global capitalista, desde dónde podemos buscar alternativas de funcionamiento social y humano, pero desde ahí.

Para entendernos, agrupamos los pensamientos en grandes colectivos, nosotros también, uno a uno y una a una, nos incorporamos a lo que entendemos como colectivo dónde se agrupan quienes piensan, más o menos, como nosotros. Así hay un pacto mundial para definirnos como de derechas o de izquierdas, conservadores o progresistas, con variantes de “muy derechas” o “más izquierda”.

Pero claro, salvo algunas pocas excepciones en este mundo, ni a las izquierdas debiéramos definirlas como comunistas o socialistas, porque ninguna de las dos definiciones sirven para identificar un modelo actual y real de funcionamiento de las estructuras sociales y políticas. En todo caso, podríamos aceptar el concepto de Socialdemocracia, que surge en el seno del “Sistema” como la opción mundial defensora de un Estado de bienestar que debiera garantizar los servicios públicos para los sectores sociales con menos posibilidades de avanzar en las demandas del capitalismo excluyente. Tampoco nos debiera servir la definición de capitalistas para las personas ideológicamente de derechas porque, como ya hemos dicho, ese concepto nos incluye a todas y todos, porque todos y todas existimos bajo el techo del sistema capitalista.

¿Entonces?

Yo creo que podemos hablar de otros cánones para medir las diferencias. A mí el que más me gusta es el de la Solidaridad. También una actualización del concepto de lucha de clases, confrontando intereses, podría valer, aunque resulta demasiado determinante.

Por eso me gusta más el de la Solidaridad, es más horizontal y nos permite algo que no tendríamos en la determinación de la pertenencia a la clase, solidario depende más de la libre decisión de querer serlo. Puedes ser un trabajador explotado y ser insolidario, aunque eso suponga perder tus apoyos para liberarte de esa explotación. Puedes ser de una clase económica acomodada, e incluso rica, y decidir ser solidario, de una manera o de otra, y aceptar una ideología que te incline a ayudar a sectores sociales a que consigan objetivos de bienestar que tú ya posees.

Pero hay que asumir que, si utilizamos el nivel de Solidaridad para medir nuestro comportamiento social e ideológico, no estamos utilizando un concepto que se pueda definir como partidista, tal vez ni siquiera político. Estamos hablando de un concepto más humanístico, y nos complica un esquema de divisiones que nos permite definir rápidamente y sin muchas complicaciones, en que grupo encaja cada uno.

Pongamos algún ejemplo: Si una persona decide abandonar su círculo profesional y vital cómodo para irse de voluntaria a trabajar con una ONG a ayudar a la gente en zonas deprimidas por pobreza, enfermedades o guerras, ¿Es de derechas o muy de derechas o de izquierdas o de más izquierdas?  Ni se lo preguntaremos, nos dará igual, coincidiremos todos en que es una persona con un elevado grado de solidaridad y nos bastará. Pero este caso es demasiado claro.

Busquemos otro más sofisticado: Si las religiones Cristianas tienen una base ideológica de generosidad solidaria, ¿a toda persona que se defina como creyente cristiana se le puede atribuir “per se” un nivel alto de solidaridad?

Pero, en cualquier caso, las individualidades solo sirven para influir en los objetivos sociales si se agrupan. Un voluntario, por su cuenta, puede hacer muy poco en los campamentos de refugiados Rohingyas de Bangladesch. Igualmente, una cristiana, en su individual militancia, jamás habría podido hacer una Iglesia que se marcara objetivos benéficos.

Los partidos políticos terminan definiéndose por la diferencia de sus planteamientos entre egoístas o solidarios. Lo que se está autodefiniendo como Liberalismo, nos cuenta un mensaje de puro egoísmo insolidario: nada de impuestos, nada de que cada una y cada uno aportemos, según nuestras posibilidades, para que el Estado intervenga y cubra las necesidades vitales, de educación, de sanidad, de atenciones humanitarias de todo tipo, para la gente con menos posibilidades de pagárselo por sí mismo. Esa ideología se opone a que ese Estado pueda asegurar que todo el mundo tenga garantizados esos servicios mínimos imprescindibles.

El sentido de la Solidaridad está en las mentes de quienes apuestan por lo contrario: la defensa del Estado del Bienestar. Que defiende como núcleo central y definitorio la ideología Socialdemócrata.

Pero, incluso, creo que con estos conceptos nos seguimos quedando cortos: no nos bastaría con tratar de identificar a todo el mundo como liberal o como socialdemócrata. Por tanto, tal vez, en lugar de esforzarnos en identificar a las personas como fachas, liberales, derechosas, socialdemócratas, socialistas, rojas, comunistas, etc…tendríamos que identificarlas como solidarias o insolidarias.

Para mí, ante una persona a la que podamos definir como SOLIDARIA, consideraré que su ideología la sitúa en el máximo nivel de comportamiento social, y procuraré estar a su lado. Pero cuidado, si nos tomamos en serio este modelo de identificación, nos podemos encontrar muchas sorpresas que, hasta ese momento, no habíamos valorado.

 


lunes, 9 de enero de 2023

Esto puede ocurrir aquí

 

Ricardo Garanda. 090123

Creo que lo que ocurrió hace dos años en Washington y hace dos días en Brasilia puede ocurrir en España perfectamente. El terreno está abonado.

Los discursos del Partido Popular y de Vox son muy parecidos a los discursos de Trump y de Bolsonaro, yo diría que igual, al menos en lo referente al desprecio hacia quienes gobiernan, si estos no son ellos. Idéntico, copiado, clonado. Y no es casualidad.

Los pasados 18 y 19 de Noviembre, tuvo lugar en México una nueva reunión de la CPAC, la Conferencia Política de Acción Conservadora, que, desde 1974 reúne a líderes de la extrema derecha, a cientos de organizaciones y miles de activistas con ese perfil. Además de millones de espectadores a través de distintos medios. A esta reunión no van representantes de los partidos conservadores al uso, ni de Europa ni de América. En esta última convocatoria, allí estaban presentes personajes como Donald Trump, Jair Bolsonaro, el argentino Javier Milei, el peruano López-Aliaga, la colombiana Maria Fernanda Cabal y el tejano Ted Cruz. En fin, como bien dice Julian Macías Tovar, “todo el golpismo internacional”. Aunque yo creo que faltaban algunos y algunas.

También estaba el señor Abascal. De ahí su silencio. Pero no estaba solo, con él estaban Hermann Tertsch, Polonia Castellanos, de Abogados Cristianos y Juan A. Soto, de la fundación Disenso.

En esta reunión, Steve Bannon, condenado en EE.UU. con cárcel e indemnizaciones, por su apoyo al intento de Golpe de Trump, alentó abiertamente el Golpe de Estado en Brasil, y los citados presentes aplaudieron (seguro que con entusiasmo).

Hasta dónde yo sé no había nadie del PP, aunque intuyo que a más de una le hubiese encantado estar. Pero, aunque no estaban, el guion les ha llegado claro: Hay que insistir hasta el machaque en el discurso de que el gobierno de la izquierda es ilegítimo.

Y ya está: lo que diga, lo que haga, las leyes que apruebe este gobierno no tiene legalidad porque es “ilegítimo”. Da igual que se haya constituido como consecuencia de la alianza de grupos parlamentarios elegidos en las urnas por las ciudadanas y los ciudadanos. Da igual que las leyes se aprueben en el Parlamento por una holgada mayoría. Da igual, no reconocen esas mayorías democráticas.

Y, para su estrategia, como se trata de un gobierno ilegítimo, todo está permitido: despreciar groseramente a sus ministras y ministros (sobre todo a sus ministras, pero esto es para otro día), insultar gravemente al propio Presidente, no aceptar los acuerdos y las leyes emanadas de este Parlamento, no cumplir sus evidentes obligaciones constitucionales. Todo vale.

Y como ”todo vale” si, tras las próximas elecciones, Pedro Sánchez estuviera en condiciones de volver a reunir una mayoría de grupos parlamentarios para respaldar un nuevo gobierno de izquierdas, los militantes de la derecha nacional, sus seguidores, se sentirían con la fuerza moral de tratar de impedirlo, con el argumento, ya adelantado, de irregularidades en el recuento de votos (como si eso fuera posible en nuestro sistema) o cualquier otra excusa. Tratar de impedirlo, aunque sea a  costa de invadir el Congreso, el Senado, y a saber qué más.

Este es el guion. Ese es el mensaje que fue lanzado por Donald Trump en EE.UU. y Jair Bolsonaro en Brasil. Ese es el mensaje que lanza aquí, todos los días, el señor Feijoo y su equipo, y ese es el mensaje que algunos medios de comunicación (Octavilleros) se encargan de divulgar.

Por tanto, concluyo, lo que ocurrió en Washington hace dos años y en Brasilia hace dos días, puede ocurrir perfectamente en España este mismo año, porque, añado, se está buscando. 

Yo también me incluyo entre los que piensan que nuestra democracia está en peligro.

 


miércoles, 14 de diciembre de 2022

Los tiempos de la izquierda son difíciles

Ricardo Garanda (12122022) 


En el último Congreso Federal del Partido Socialista Obrero Español se vivió un momento totalmente extraordinario en nuestro sistema democrático partidista. La militancia había decidido previamente, en las primarias, que había que restituir a D. Pedro Sánchez como Secretario General.

En el Congreso ya no se podía modificar esta idea de las bases, entre otras cuestiones, porque la mayoría de delegados y delegadas del mismo representaban a la misma mayoría interna que marcó el resultado en las Primarias. El sector conservador del PSOE, encabezados por la Sra. Susana Díaz, arropada por los señores Page, Lambán, Vara y otros muchos representantes de los sectores Felipistas, habían perdido.

Perdieron, pero, salvo algunas excepciones, no aceptaron la derrota, decidieron que era más importante su posición conservadora minoritaria que la decisión progresista que ganó mayoritariamente el Congreso. Eso, unido al dolor insoportable que les supuso su fracaso estratégico.

En ese Congreso, con D. Pedro Sánchez, ganaron dos ideas prioritarias:

1.- El PSOE tenía que dejar de sostener a un Gobierno del PP.

2.-El PSOE tenía que conseguir ganar las elecciones y formar una mayoría de gobierno con el claro objetivo de hacer políticas de izquierdas, que beneficiara a las clases trabajadoras y a los sectores más perjudicados de este País.

Ambas cosas han ido para adelante.

Fue muy doloroso para el grupo parlamentario que se había abstenido para que gobernara Rajoy, tener que avanzar por el camino de la moción de censura contra Rajoy. Algunos traumas personales se conocieron.

Es muy doloroso ahora para el sector del PSOE que asume la cultura nacida en los inicios de la democracia de que “a la izquierda del PSOE nadie” (¿Qué pactó Felipe González con Suarez a este respecto?) asumir que las políticas de izquierdas se hace con ellos, con los grupos “a la izquierda” y sus reivindicaciones. Es muy doloroso para este sector acomodado del PSOE asumir que los problemas territoriales se resuelven acordando con ellos, los independentistas, y sus reivindicaciones.

No hay que entregar nada, pero hay que llegar a acuerdos valientes que nos permitan avanzar, porque para quedarnos paralizados y dejar las cosas en su conflicto eterno, ya está la derecha.

Y desde ahí cada uno se apunta al espacio que desee, pero sin trampas. Claro que D. Emiliano García Page tiene derecho pleno a disentir de las posiciones del gobierno de su partido, pero sería deseable un poco de estilo, en las formas y en el fondo. Y cuando me refiero al fondo estoy pensando en que a mí, como a miles de socialistas nos gustaría conocer también la opinión del presidente de CLM sobre cuestiones como la subida del SMI, de la del IPC en las pensiones, de la gestión de los ERES en la pandemia, de los favorables datos del desempleo y las inscripciones en la S.S., de las ayudas compensatorias de inflación en los carburantes, de la bajada de las facturas de la electricidad, vía bajada de IVA y vía solución ibérica, de los 150.000 millones de euros conseguidos en Europa para paliar la crisis del Covid, y de muchos más avances que el gobierno socialdemócrata de este País ha ido consiguiendo “contra viento y marea”. Tres presupuestos con mayoría absoluta, pacificación de Catalunya con reducción importante de las posiciones independentistas, nuevas medidas para la adecuada conciliación familiar, Reforma Laboral que reconvierte los contratos temporales en indefinidos…. No sé acabar.

Pero al señor Page, y a otros muchos de la escuela de Suresnes, les preocupa más lo suyo, si hay críticas al gobierno central y apuntarse a ellas pudiera dar beneficios para su continuidad como Presidente de su Comunidad, allá que va. Le importa menos todo lo que líneas más arriba he mencionado.

Un amigo me decía hoy que el PSOE podría perder en el resto de España lo que pueda ganar en Catalunya. Puede ser. Igual que puede ser que, en alguna comunidad autónoma, se puede perder por la izquierda (incluidos militantes del propio partido socialista) lo que pretenden ganar por su derecha.

Por cierto, y ya acabo, Catalunya es mucho más que una comunidad autónoma conflictiva, siempre ha sido, y sigue siéndolo, el principal puente cultural y económico de España con el resto de Europa. Muchos Pages harían falta para hacernos olvidar esto.

 


domingo, 10 de julio de 2022

Todos contra Sánchez.

 

Ricardo GAranda, 

10 de Julio de 2022




Si al menos dentro tuviera suficientes apoyos…No sé.

A VOX le da igual todo, si algún día gobierna el PP, que lo hará, sin necesitar su apoyo, atacará a Feijoo igual que ahora hace con Pedro Sánchez. No creen en el sistema democrático y su deseo último es cargárselo, aunque el camino tenga que ser su participación, ya que una asonada con armas ahora no parece posible. Si lo fuese no tendrían ningún escrúpulo, baste escuchar a sus bases en las tertulias cantineras: “Y que no haya nadie que le pegue un tiro…”

Al PP no le da todo igual, pero casi. Todo tiene que ir muy mal en España, aunque no sea verdad: la mayor inflación, la peor recuperación. Les da igual que los datos de los que informan continuamente los organismos oficiales de España y de Europa, no solamente desmientan esas aseveraciones, sino que, además, nos informen de que la economía española es una de las que mejor aguanta esta monumental crisis provocada por una pandemia y una guerra, que llegaron sin haberse consolidado aún la recuperación de la crisis económica de los años anteriores. Son conscientes de que con su negativo discurso pueden influir para que de verdad muchas empresas españolas vayan a la quiebra o trasladen su centro de producción, ante la incertidumbre potenciadora de una inestabilidad que afecte negativamente al mercado.

No les importa, cuanto peor mejor. En aplicación a la “ley Montoro” necesitan que parezca que todo se hunde y luego ellos será los salvadores. Pero España no está, con este Gobierno, al borde de la bancarrota ni ellos nos salvan de nada, salvo a los suyos: la crisis anterior la intervinieron dejando a millones de trabajadores en la calle, provocando las bajadas de salarios, limitando casi a la mínima expresión el crecimiento de las pensiones y los salarios y plantillas del personal funcionario. Así nos va ahora, por ejemplo, con la Sanidad.

La IGLESIA española no acaba de entender su espacio idóneo de relación con un Gobierno claramente laicista. Su tradición de invitado preferente, cuando no de asesor influyente, unido a que, aún en muchos municipios y algunas comunidades autónomas de distinto signo de gobierno, se les sigue mimando y permitiendo que sus actos y discursos religiosos se impongan a toda la sociedad de manera global, sin distinciones entre creyentes y laicos, no les obliga a situarse en lo que debiera ser la norma obligatoria de mantenerse al margen de “lo terrenal”. No acaban de entender que sus leyes y sus ritos solo afectan a los católicos y a los demás deben dejarnos en paz. Como dice Víctor en una canción: “déjenme en paz que no me quiero salvar”.

Esto, con un Gobierno Socialdemócrata y, por ende, militante del laicismo, se les complica y se revuelven contra la posible pérdida de poder e influencia.

Algunos sindicatos de POLICIA, mayoritarios en sus bases, se han dejado influir peligrosamente por los mensajes demagógicos de la Ultra Derecha, y sus declaraciones apuntan a unas claras reivindicaciones de cambio de gobierno, basadas en reflexiones políticas que, para nada les corresponde y que rompen el imprescindible equilibrio de imparcialidad que ha de obligarles en su dedicación en la defensa del orden institucional y público. Han cambiado muchas cosas y no solo el color de los uniformes, pero para quienes les conocimos en su época de “Grises” nos parece que mentalmente, muchos, no han cambiado de color.

La JUDICATURA viene de la élite, de entre los próceres de nuestra sociedad franquista. Muy pocos han tenido la necesaria capacidad intelectual como para entender que lo importante en su misión no es lo que ellos crean y piensen, sino el cumplimiento estricto de las leyes que ellos y ellas están obligados a defender. Pero en lugar de ello, en la mayoría de los casos, parece que su miserable misión es la de defender a las gentes de su casta, a los suyos, a las suyas. Por ello se llegan a pactos como el del CGPJ, mantenerse en el poder, aunque no les corresponda: “No permitáis que nos cambien y nosotros no nos vamos”.

Yo creo que es el mayor escándalo de esta democracia. Pero el tiempo va apretando y ya estarán dudando si podrán seguir manteniendo su situación elitista si no gobiernan pronto sus amigos.

Con UNIDOS PODEMOS nada es fácil. Son corresponsables de la labor de Gobierno, pero tienen, como es razonable, ideas propias que, con frecuencia, no coinciden con las del PSOE en muchos de los pasos que se van dando. En unos casos se llega al consenso entre los dos y en otros es más difícil o imposible. No se les puede pedir que oculten su opinión sobre los temas que consideran cruciales, aunque ello parezca que están cerca de una ruptura que, según dicen, parece estar lejana.

Pero las elecciones se van a ir acercando y UP necesita acudir a ellas con luz propia. El PSOE también, y hasta la poco polémica Yolanda, con “Sumar”, ya habla de que en este Gobierno “falta alma”. Ella sabrá lo que ha querido decir, pero suena, igualmente a la búsqueda de un espacio electoral diferenciado y con personalidad propia. Ni Yolanda ni Belarra pueden permitir que la presidencia del Gobierno sea claramente exitosa sin arrancarle algunas muescas.

Probablemente, una ruptura pactada de la Coalición, sin provocar adelantamiento electoral, sea la solución a esta situación contradictoria.

Los MEDIOS de Comunicación más potentes están jugando muy fuerte, unos contra el PSOE y UP, otros contra Pedro Sánchez y su atrevimiento a concretar, en su gobierno de coalición, políticas socialmente progresistas. Acaba de salir a la luz pública el escándalo de Antonio Ferreras, Inda y el Comisario Villarejo (el de todas las salsas), pero es que parece que todos andan en un contubernio más o menos parecido. Tan mal lo veo que me atrevo a preguntar: ¿Hay suficientes periodistas con las manos limpias como para luchar contra esta lacra dentro de su profesión? Ya hubo un gran lobby contra Zapatero y ahora parecen repetir, pero jugando mucho más sucio.

Lo del Grupo Prisa se podía ir viendo venir, pero, aun así, no deja de sorprender su nueva línea. Y lo hacen a sabiendas de que esto les está provocando la pérdida de oyentes y no sé si de lectores…Se ve que los intereses son otros, supongo que, en estos terrenos, la inversión en publicidad ya no mantiene la relación directa con los niveles de audiencia.

Y, por si fuera poco todo esto, está lo de los BARONES, algunos.

Recordemos que Pedro Sánchez resucita políticamente después de una crisis interna del PSOE, originada por la discusión de permitir o no que siguiera gobernando el PP o provocar elecciones. Con Susana Díaz a la cabeza, la mayoría de los barones apostaron por la abstención del grupo parlamentario socialista en la investidura de Rajoy. Pedro, en esos momentos, Secretario General, se posiciono enfrente y eso le costó su dimisión y la de toda su Ejecutiva. Nuevas primarias y nuevo Congreso pusieron las cosas en su sitio. Pedro demostró que la mayoría de las bases estaban con él, ganó y volvió a dirigir el partido, se fueron a unas nuevas elecciones tras una moción de censura y Pedro llegó a un acuerdo de Gobierno con Podemos. Todo esto fue y es inasumible para algunos barones que estaban en el otro equipo. Siguen sin aceptarlo, no recuerdo que Presidentes como el de Castilla la Mancha o de Aragón, no sé si de Extremadura, hayan salido alguna vez a los medios a defender y aplaudir medidas del Gobierno central. Creo que nunca. Y ahora solo les preocupa que puedan bajar de votos en sus territorios y perder su gobierno regional. Niegan a su Señor por mucho que cante el gallo.

Yo creo que Pedro Sánchez fue y es un valiente socialdemócrata que se ha atrevido a todo con una idea real de avance social, con el apoyo, claro, de mucha gente, de dentro y de fuera de su partido, pero que cada vez tiene más difícil continuar. Las políticas conservadoras vuelven a llamar a la puerta de la Moncloa. Solo le queda “el Sanchísmo” que ya fue fuerte en su momento pero que ahora se intuye como insuficiente. Y Europa, dónde recaba bastantes más reconocimientos como figura estelar que los que recibe aquí.

Todos contra Sánchez, la cosa parece muy complicada para él y su gente, pero de otras han salido. Veremos.

 


miércoles, 29 de junio de 2022

LGTBI

Ricardo García-Aranda

Hay un verso en uno de mis poemas que sirve también para uno de mis perfiles en redes: “¿Cuántas heridas soporta un sueño?”

Porque lamentablemente sigue siendo un sueño la esperanza de que algún día esta sociedad asuma sin límites las diferencias entre nosotros, como condición intrínseca del ser humano: Nadie es igual a nadie.  Pero parece que, para una parte retrógrada y, con frecuencia, desinformada, hay diferencias que son fáciles de aceptar, sin embargo, otras desbordan los límites de la cultura judeo cristiana que nos han ido imponiendo durante tres cuartos de siglo.

El pasado Martes, 28 de Junio, día de homenaje y visualización de las mujeres y los hombres LGTBI, hubo un acto medio institucional y medio intimo-colectivo en el Ayuntamiento de la localidad en dónde vivo, Sonseca. Tras la institucional participación de los grupos políticos, las intervenciones de Hernán Garcia-Ochoa, en nombre del Colectivo y el representante de la asociación Plural LGTBI de Mancha Centro, que nos presentó un documental en el que componentes del colectivo, acompañados cada uno con algún familiar, nos iban contando sus vivencias, confrontaciones y avances en su lucha individual y colectiva por ganarse un respeto que siempre les perteneció.

“Celebrar lo que somos” es el deseo expresado por Hernán en el día Internacional del Orgullo LGTBI. Porque ahora, aún, desde lo que son no solo han de soportar los insultos, la violencia, incluso la muerte, de alguno de sus miembros. También la marginalidad social y laboral, la incomprensión de gente más o menos cercana. Comportamientos guiados, con frecuencia, por el miedo: que no influyan a los demás, a nuestros hijos…” como si toda una vida de comportamientos hetero nos influyera a nosotros”. Es lo que son, y está bien que así sea, porque es correcto, está muy bien que cada una y cada uno se comporte y se comprometa con lo que es.

El mayor problema viene cuando esto no es así, cuando nuestras necesidades vitales quedan ocultas. Cuando les tenemos tan coartados, tan encasillados, tan amenazados que lo de “salir del armario” se convierte en un tremendo trauma con consecuencias inmedibles.

El representante de Plural LGTBI se autodefinió como un MDP (Maricón de Pueblo) y se negaba a sentirse expulsado de su hábitat rural y refugiarse en el anonimato, esconderse en el maremágnum de la gran ciudad. Se resiste como muchos y muchas, haciendo caso a una de las madres del documental: “la importancia de la lucha”. Pero no como todos ni como todas.

Escribí, hace ya más de un año, “Silencio”, una historia incluida en mi último libro de relatos “Fisuras” fijándome en una persona sin nombre, de mi pueblo, que estuvo toda su vida sin atreverse a declarar en ningún momento su homosexualidad.

El protagonista comienza así el relato: “Si, tuve amigos, pero se fueron. Juan a Madrid, Felipe a Cádiz. Yo me quedé…/…disimulando toda mi vida”

No sé la respuesta, pero sí sé hacer la pregunta ¿Cuántos “protagonistas” como el de mi relato puede haber en cada una de las poblaciones rurales de este país, de este mundo? Y lo peor es que son la incomprensión y el miedo las razones de su parálisis.

Silencio duro de miradas duras/ que ofende ya desde la niñez./ Silencio oculto que duele,/ de esqueletos de vidas soñadas.

Es falso el Silencio del miedo,/ tanto como una escuela vacía/ como una estación sin trenes, / como una guerra sin muertes…

Y con la terrible amenaza de que los avances legales, sociales y culturales podrían ir para atrás, volver a las persecuciones, a los señalamientos, a las marginaciones absolutas. Es posible que sean mis incontrolables  prejuicios, pero el martes, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Sonseca, cuando el grupo municipal de la derecha realizó su declaración apoyando al colectivo objeto de homenaje, mis neuronas iban por otro sitio, decidiendo que en la cabeza de los dos concejales conservadores no se creían ni una palabra de lo que decían. Más bien, creo que pensaban: “cuándo gobernemos nosotros, se van a acabar estas tonterías”. Pero es posible que no fuese así, que sólo, insisto, sean mis antipáticos prejuicios.

Un año más del “Orgullo”. Una vez más sin bandera visualizadora en el balcón de las instituciones de la capital de España, otro año con el gesto incivilizado de quemar esa bandera del balcón del Ayuntamiento de la cercana población de Ajofrín. Desilustrados conservadores en un caso y cafres ignorantes e insolidarios en otro: los sunamis que aún tiene que ir esquivando el movimiento LGTBI.

Ellos y ellas, y nosotras y nosotros.

 


miércoles, 6 de abril de 2022

El Horizonte desde el Tejado

Ricardo GAranda   050422 

Hacía tiempo que no me emocionaba con la lectura de una novela, gracias, Carmen Manzaneque.

Irene templa su historia (con mucho de la autora) desde la ventana de la buhardilla de una casa ubicada en un pueblo con molinos manchegos, durante la postguerra española. Desde allí pretende ver a su padre, buscándose la vida en Alemania, y desde allí escucha los violines que adornaran las ficciones de su cabeza.  Pero no es la historia de Irene, ella solo es una espectadora que llega a intervenir para mejorarla.

Irene llega a la parte final, avanzada la segunda parte del siglo pasado y desde ahí nos va contando lo que sucede a su alrededor, pero la gran historia tiene sus orígenes mucho más atrás, antes y durante la guerra civil española, antes, durante y después de la segunda gran guerra.

La protagonista de la historia principal es Fabiola: Amor, decepción, dolor. Nuevo amor, guerra, distancia, reencuentro final: Y otras historias secundarias, como la de Sofía, con todo menos el reencuentro, o con solo el final feliz con el que la autora premia a Irene.

La autora acude a viejos cócteles: amor y compromiso y, el fundamental, amor y barricadas. La Guerra que cruza las vidas y las descoloca con el dolor, la distancia, la   injusticia…“El odio no me da miedo...me da pena. Me produce tanto dolor…”  Aunque las vidas de sus personajes pasan por la historia, no nos la cuenta, simplemente pasa por ella, con las sensibilidades de cada uno y cada una en sus relaciones y sus dolores personales.

Es una magnífica novela romántica, con casi todos los personajes que viven unas historias románticas desde el principio al fin, excepto el gran contrapunto, Matilde, la tía soltera, empeñada en que todos tengan “los pies en la tierra” como ella. Es la que pone la casa, el dinero, y no acepta tonterías.

“El Horizonte desde el Tejado” es la última novela de Carmen Manzaneque, a la que yo ya conocía por su poesía. En los últimos tiempos hemos coincidido en respectivos recitales, uno en Madridejos (enhorabuena a las organizadoras) y otro, más reciente, que organizó la ONCE en su local de Toledo y el que estuvimos de acuerdo (más gente lo estaba) en que se nota mucho cuando quien escribe historias tiene la sensibilidad de poeta: “… siempre decía que no había que dejar morir los sueños, que un sueño vivo era un sueño alcanzable”.

Por ponerle una única pega diría que la novela debería terminar cuando la historia de Fabiola acaba. Tal vez lo que aún colea se podría haber resuelto, si acaso, con un epílogo, pero ya no con nuevos capítulos.

Me ha enganchado esta novela, llegado a la mitad es muy difícil dejarla para el día siguiente. La recomiendo.