martes, 7 de julio de 2020

D. Pedro Sánchez.


Ricardo GAranda   070720
Es como esos personajes de los videojuegos que va esquivando continuamente obstáculos mortales y avanza, y avanza, y avanza….
Pero no parece que haya un botón ajeno que le haga ir girando la cadera, agachándo
se, saltando. Más bien parece que todos los botones que manejan dedos ajenos son para mover las bolas de acero, las balas, las catanas, los huracanes, los muros derrumbados.

viernes, 5 de junio de 2020

Concordia.



Ricardo GAranda

Desde Casalgordo, a cinco de Junio del 2020


Con una mezcla de desánimo e indignación estaba escuchando, de la sesión parlamentaria, las intervenciones de estos señores de la derecha. Lo del Partido Popular es de siquiatra. Desde aquel día en que apareció este señor tan prepotente y negacionista de todo, que se llama Aznar y que fue nuestro presidente de Gobierno. Negacionista de todo, incluida la propia vida, la de los demás, claro. Pero sería injustamente liberador para el actual líder de los populares si pensáramos que es una simple marioneta manejada por los aznares que en el mundo hay. No, el señor Casado y su círculo cercano asume este menosprecio por la España de hoy con una frialdad que da miedo. ¿Hasta dónde puede estar dispuesto a llegar para conseguir sus objetivos políticos?

martes, 12 de mayo de 2020

La Balanza: el precio de las vidas



Ricardo GAranda
Sexuagésimoquinto día de la época del Virus.



Podíamos haber sido el País que mejor hubiese gestionado la crisis del Covid19, pero no lo hemos sido, no lo somos. También pudiéramos haber sido el país que peor la hubiera gestionado, pero tampoco lo somos. Vaya faena, ni el gobierno se podrá apuntar la medalla, ni la oposición el gran pretexto.

domingo, 26 de abril de 2020

Miedo



Ricardo GAranda (@rgarciaaranda)
Casabas, en el cuadragésimo noveno día de la época del Virus.


No es con sueños, ni con expresiones de amor como se consigue controlar a las gentes. Tampoco con grandes reflexiones que pudieran apuntar a importantes convencimientos. Ni siquiera si esas reflexiones pueden evidenciar una verdad socialmente indiscutible.
No. Nos gustaría que así fuera, y nuestros grandes discursos morales van por ahí, los que escuchamos y los que hacemos, pero no. Las masivas adhesiones a lo largo de la historia se han conseguido siempre utilizando los caminos del miedo:
Miedo a la invasión.
Miedo a perder lo que tenemos.
Miedo a una vida peor.
Miedo a lo desconocido.
Miedo a la condena eterna.
Miedo…
Incluso Miedo a la verdad, por todo lo que de autocrítica y de revisión de nuestros “inalterables” principios pueda conllevar.

sábado, 18 de abril de 2020

Si el Virus tuviera la culpa



Ricardo GAranda.
(https://t.co/WVcdaCwJXA?amp=1)
Casabas, Cuadragésimo primer día de los tiempos del Virus.



En nuestra tradición cultural, en la que mezclamos el sentido cristiano de la culpabilidad con la claridad de los años grises para asumir de quien puede ser esa culpa, es imposible pensar que las cosas suceden sin más, por decisión aleatoria de la naturaleza, del propio devenir de acontecimientos incontrolables por el ser humano. Alguien ha de tener la culpa. Desde una perspectiva de creyentes apenas caben dos alternativas: “gracias a dios” si la cosa es buena o “castigo de dios” si no lo es. Desde la perspectiva socio-política (como la brigada) de los herederos directos de la tradición franquista, la opinión sesgada está clara: estos males son culpa de los rojos, concepto para ellos de amplio espectro, y de los separatistas, diestra o siniestra, sin distingo. Solo se ha perdido, por desuso, el término masón.

viernes, 10 de abril de 2020

Perder Presente…


Ricardo GAranda 
(https://t.co/WVcdaCwJXA?amp=1)
Casabas, trigésimo tercer día de los tiempos del Virus.



Esta mañana he estado escuchando el testimonio de un abuelo que lo ha pasado muy mal con el Covid 19, pero que ha conseguido recuperarse, ha vuelto.
Después de contarnos, por encima, su proceso vírico y deshacerse en alabanzas al personal que le ha atendido y curado, ha repetido, a quienes quisieran escuchar, que nos quedemos en casa aunque paralicemos nuestras vidas. Y lo ha justificado con una frase que a mí me ha parecido muy elocuente: “Perdamos un poquito de nuestro presente para ganar un largo futuro”