sábado, 29 de abril de 2023

1º de Mayo, la lucha continua.

Ricardo GAranda, 290423 


 “La voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora”, gritó Spies bajo su capucha cuando iba camino de la horca junto a sus tres compañeros, Engel, Parsons y Fisher, el once de Noviembre de 1887 en Chicago. Solo faltaba Linng, que se había suicidado en su celda.

Antes, durante el juicio, August Vicent Theodore Spies ya había dicho: “Honorable juez, mi defensa es su propia acusación, mis pretendidos crímenes son su historia”.

En los primeros días de mayo del año anterior, Fisher terminaba una octavilla diciendo: “¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís!
¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!”

El día anterior, en una confrontación entre huelguistas y esquiroles, la policía había abierto fuego real de manera indiscriminada y murieron en el sitio varios trabajadores, cayendo heridos otros muchos.

Los trabajadores de Chicago luchaban por conseguir que se cumpliera la ley que limitaba la jornada laboral a 8 horas. Murieron muchos en Haymarket Square y otros un año después en el cadalso, tras una pantomima de juicio jaleado por la prensa amarilla.

Es el origen de las reivindicaciones laborales del 1º de Mayo.

 

 

 

«Intento comunicar, pero nadie contesta. Deben estar en la iglesia peleándose como leones. ¡J-3 para J-1! ¡J-3 para J-1! Manden fuerza para aquí. Ya hemos disparado más de dos mil tiros. ¿Cómo está por ahí el asunto? Te puedes figurar, después de tirar más de mil tiros y romper la iglesia de San Francisco. Te puedes imaginar cómo está la calle y cómo está todo. ¡Muchas gracias, eh! ¡Buen servicio! Dile a Salinas, que hemos contribuido a la paliza más grande de la historia. Aquí ha habido una masacre. Cambio. De acuerdo, de acuerdo. Pero de verdad una masacre».

 

En 1976, a las cinco y diez del 3 de marzo, 4000 trabajadores y trabajadoras del barrio de Zaramaga, de Vitoria, estaban reunidos en asamblea en la iglesia de San Francisco de Asis, pensando que los muros eclesiásticos les protegerían de la dictadura aún vigente, aunque el Dictador ya había desaparecido.

¡A por ellos!

La Policía Armada lanzó gases lacrimógenos dentro del recinto y, según salían los trabajadores y las trabajadoras a la calle, respirando mal y sin visión, les dispararon. Murieron cinco personas y se contaron ciento cincuenta heridos. Cinco fusilados en Vitoria, como los cinco ahorcados de Chicago. Estos con un juicio falso, los españoles sin ni siquiera juicio.

Pedro María de 27 años, trabajador de Forjas Alavesas.  ​Francisco de 17 años, estudiante y operario de panadería, Romualdo de 19 años, ​José de 32 años, trabajador de Basa y Bienvenido de 30 años, trabajador de grupos Diferenciales.

Después, en manifestaciones en protesta por estos hechos, murieron de forma parecida Juan Gabriel, en Tarragona y Vicente, en Basauri.

Todo quedó impune. Aquí y allí, aunque aún hay una causa abierta de una jueza argentina por crímenes contra la humanidad a Rodolfo Martin Villa, uno de los dos ministros a los que se considera responsable. El otro, Manuel Fraga Iribarne, considerado máximo responsable, se llevó a la tumba sus posibles culpas.

 

Estos son dos de los cientos de acontecimientos represivos que trascurren a lo largo de la historia y de todos los rincones del mundo. Y hablo en presente, no en pasado, porque la clase trabajadora tiene que seguir luchando y, a buen seguro, tendrá que seguir haciéndolo en el futuro, no solo para seguir ganando derechos, sino también, y esto es más cruel, para conservar los conseguidos en unas luchas marcadas por historias represoras parecidas a estas dos que hoy yo cuento.

El empresariado nunca regaló ni regalará estos derechos a trabajadores que no luchen por ellos. En el mundo entero celebramos de nuevo, en unos días, la festividad del 1º de Mayo. Es una fecha de reivindicación y de recuerdo a quienes se fueron quedando por el camino. En España toca volver a reivindicar, entre otras cosas, salarios: mientras que sus subidas estén por debajo de los aumentos del IPC, el poder adquisitivo seguirá bajando. Se daña así mucho a los trabajadores y las trabajadoras que son la columna vertebral del funcionamiento de la Nación. Y mientras, las grandes empresas, muy bien respaldadas en el discurso de los partidos de derechas, ganando cada vez más, y las no tan grandes, igualmente respaldadas, haciendo caja a costa de restringir salarios, aunque aumente la producción.

¡¡Viva el 1º de Mayo y la lucha de la clase trabajadora!!


viernes, 21 de abril de 2023

Los Enamoramientos.

Ricardo GAranda, 210423

Como dice Díaz-Varela, el protagonista masculino de “Los Enamoramientos”, de Javier Marías, esto es una novela, lo importante no es la realidad de lo que ocurre, al fin y al cabo, es ficción, lo realmente trascendente es todo lo demás, los comportamientos de los personajes, sus reflexiones, sus posibles límites, porque eso sí que puede existir en la realidad.

Por eso esta historia mantiene dos posibles finales, el lector o la lectora puede elegir cuál de ellos le parece más creíble, porque el autor no tiene excesivo interés en decidirlo, de hecho, la protagonista femenina y narradora, María Dolz, aun estando muy interesada en conocer la verdad, se queda con todas las dudas sobre qué historia, de las expuestas, pudiera servir como verdadera.

Es un experto Javier Marías en jugar con las dualidades, a esa de la doble historia, habría que añadir el desarrollo del dualismo de los tiempos: “ese es el error…el de creer que el presente es para siempre, que lo que hay en cada instante es definitivo…” Lo que ahora es un verdadero drama, un acontecimiento “imposible” de superar, en el futuro podrá ser un simple dato informativo, aunque seguirá existiendo en nuestra memoria “Si, todo se atenúa, pero también es cierto que nada desaparece ni se va nunca del todo”

Y otro dualismo más, y este más trascendente: El molesto regreso de los muertos, el deseo secreto de que se vayan (“Sería una solución fácil y un enorme alivio”), no solo desde la perspectiva del vivo, sino también desde la de quien ha de irse sin poder reclamar su derecho a quedarse en la vida: “¿Cómo va a tenerse derecho a lo que uno no ha construido ni se ha ganado?”

Desde ninguna perspectiva es compatible con la vida, para el autor (según lo expresan sus personajes), la posibilidad de su permanencia o vuelta. Y se entiende en este concepto de “vuelta” de Javier Marías, tanto la, aparentemente real, del Corornel Chabert, del ejército napoleónico, dado por muerto en el campo de batalla y que reaparece años después reclamando a su esposa, ya casada con otro, y a su fortuna. O la de Anne de Breuil, colgada de un árbol por su justiciero esposo, el ahora Mosquetero, y que reaparece detrás de sus malas artes, como reapariciones meramente espirituales de quienes no se terminan de ir de la mente y de la vida de sus seres queridos, impidiéndoles así el desarrollo de una nueva y fructífera vida, como Díaz-Valera desea para Luisa, junto a él. “…los muertos…hacen mal en regresar los que pueden. No podía Deverne, y más le valía.”

Otro aspecto que el autor desarrolla en esta magnífica novela, es la importancia del comportamiento delincuencial del individuo, en todos los sitios, en todos los tiempos. Las guerras son horribles, pero quienes participan directamente en el campo de batalla no deciden el horror, no necesitan tener, necesariamente, sentimientos de odio o de ambición. En la delincuencia civil sí: odio, rencor, ambición. Y es constante, cotidiano, mientras que las guerras, por muchas que haya, son circunstanciales y acotadas en el tiempo: “Lo peor es que tantos individuos dispares de cualquier época y país, cada uno por su cuenta y riesgo, separados unos de otros por kilómetros y años, incluso siglos, cada uno con sus pensamientos y fines particulares, coincidan en tomar las mismas medidas de robo, estafa, asesinato o traición contra sus amigos, sus compañeros, sus hermanos, sus padres, sus hijos, sus maridos, sus mujeres o amantes de los que ya se quieren deshacer. Contra aquellos a los que probablemente más quisieron alguna vez…”

Javier Marías nos cuenta la historia desde el silencio. La protagonista nos narra continuamente sus pensamientos, interesante es la reflexión sobre las contradicciones de lo que siente por Javier después de tener la información que posee: “la corrección de los sentimientos es lenta, desesperadamente gradual”. Pero no solo nos cuenta sus pensamientos, sino que especula y nos narra los de los demás personajes. Llega al extremo de desarrollar conversaciones enteras con carga de profundidad entre los demás protagonistas aún sin conocerlos y arriesgando el error más clamoroso. Un riesgo puramente literario, porque, como casi siempre, la narración la realiza el propio autor, que elige, para sustituirle, al personaje que más le interesa, el más aséptico aparentemente, el que menos se juega.

Gran novela que el madrileño Javier Marías nos ofreció en 2011 y que yo he tenido ahora el placer de disfrutar. Muy recomendable, aunque aconsejo que su lectura se acometa desde la tranquilidad, porque es ahí dónde está la esencia de sus personajes. El autor nos cuenta una historia relativamente sencilla y la arropa con gran variedad de reflexiones humanas, sobre la muerte, sobre el derecho a la vida, sobre la maldad del ser humano, sobre la importancia de la verdad y su valoración ante la intervención del tiempo…Reflexiones del autor para hacernos pensar a quienes accedemos a ellas.

 


 

viernes, 14 de abril de 2023

Los Semáforos en las Listas de espera

Ricardo GAranda. 140423

La Sanidad pública es, junto con la Enseñanza pública y la garantía de las futuras pensiones, los tres grandes puntos de apoyo que distinguen a un Estado de Bienestar europeo de otro puramente capitalista, dónde cada uno y cada una quede expuesto a la suerte que le otorgue el devenir de su vida y la de las personas más cercanas.

Y la cosa, en España, no va del todo bien. Con datos del año pasado del Ministerio de Sanidad, la primera consulta a un especialista tenía un tiempo medio de espera en España de 79 días. Para operaciones quirúrgicas, la misma fuente nos informa que la media de tiempo de espera era de 113 días. Hablamos de medias, lo que significa que hay casos con un retraso escalofriante. Por ejemplo: más de un 17% tuvo que esperar su intervención quirúrgica más de seis meses. A junio de 2022 había en nuestro país casi 750.000 enfermos pendientes de su necesaria intervención. Por las informaciones que tenemos, los datos no han mejorado en los últimos meses.

Destripando los datos por Comunidades Autónomas el resultado nos indica, en primer lugar, que el problema es más o menos igual de grave si el gobierno de esa comunidad es de un color o de otro: En cuanto a la primera consulta al especialista, están por encima de la media nacional Catalunya, Navarra, Aragón, Canarias y Andalucía, que es la comunidad en la que más días de espera se acumula, hasta 107.

En cuanto a la espera de una intervención quirúrgica, están por encima de la media nacional, Baleares, Castilla y León, Cantabria, Extremadura, Canarias, Aragón y Catalunya, que es dónde más días hay que esperar, hasta 151 jornadas de media.

Pero estos datos nos indican un fenómeno curioso: Salvo algunas excepciones, observamos que gran parte de las comunidades en las que hay que soportar más tardanza en la cita con el especialista, resultan ser las que menos días de espera tienen para la intervención quirúrgica. Y Viceversa.

Así, en el caso de Andalucía, que es dónde peor está la cita para el especialista, luego hay ocho comunidades con peores cifras para esperar la intervención. Algo igual ocurre con Navarra. Y lo contrario en los casos de Extremadura y Catalunya.

Aunque no hay datos muy fiables, un tanteo en distintos territorios, nos indica que, en el paso de la consulta de atención primaria a las citas con los y las especialistas, nos plantean que la tendencia también es esa, es decir, cuanto más hay que esperar para la consulta de atención primaria, menos días de retraso tendremos para nuestra consulta al especialista. Esto explicaría, además de otras razones, que, por ejemplo, en Castilla la Mancha, los tiempos de espera para el especialista está 17 días por debajo de la media nacional y ese dato conviva con la necesidad de tener que esperar, en muchas poblaciones entre 10 y 20 días para la consulta del “médico de cabecera” bien en la versión telemática o bien en la presencial.

Esta situación es muy preocupante. Podemos llegar a la conclusión de que las consultas, bien de atención primaria o de especialistas, realizan la función de semáforos en el camino hacia la necesaria intervención quirúrgica que intente restablecer nuestro nivel óptimo de salud. Cuantos más enfermos y enfermas estén parados en el semáforo rojo de la consulta, menos aglomeración habrá en la meta del quirófano.

Esta cuestión nos deja paralizados, porque si ya son tremendamente negativas y preocupantes las cifras de espera que ahora tenemos para la resolución en quirófano de nuestros males, ¿qué ocurriría si se consiguiera que los tiempos de espera para las consultas mejoraran?

Los datos son desesperantes, en cualquier caso. ¿Soluciones? Tendrán que ser globales sin caer en la tentación de aportar medios en uno solo de los escalones, lo que podría provocar aún más desequilibrios. Voluntad política, que con frecuencia nos hace dudar de que exista. Presupuestos adecuados, para una necesidad que siempre fue perentoria. Y buena gestión, con personal que, con frecuencia, no parecen comprender la importancia de lo que tienen entre manos.

En la mejora de la Sanidad nos va la salud, nos va la vida.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 31 de marzo de 2023

Podemos Sumar

Ricardo GAranda, 310323

Para quienes, desde el principio, han deseado que en España se hicieran políticas de izquierdas, la participación de Unidos Podemos en un Gobierno con mayoría del PSOE está siendo fundamental. Habrá de considerar normal las tensiones entre dos partidos que nunca defendieron exactamente lo mismo en todas las cuestiones. Al igual que hay que aceptar como lícito pensar que alguna confrontación tendría que haberse controlado mejor, porque se han creado situaciones en las que han surgido muchas dudas entre las militancias y entre los votantes de ambas organizaciones.

Pero los resultados expresan la relevancia positiva de esta coalición. Toda la izquierda debiera estar asumiendo la necesidad de dar una prórroga a este perfil de Gobierno. Y eso, naturalmente solo se consigue sumando en las urnas.

Por eso “Sumar” es un proyecto de sumo interés, que puede conseguir lo que en su día logró Podemos y que dio paso a la posibilidad de un gobierno de izquierdas.

A Podemos y a sus líderes hay que guardarles un enorme respeto, incluso yo diría “un respeto histórico”. Gracias a Podemos y la confluencia de pensamientos que originalmente consiguió, tras la ruptura del sistema bipartidista, han sido las fuerzas progresistas las que han podido gobernar.

Pero el proyecto inicial se ha ido desinflando, los y las líderes que lo constituyeron en su momento, se han ido retirando, a su casa o a crear otras formaciones con muy parecidos criterios políticos. El propio líder se tuvo que retirar ante el mal resultado obtenido por la lista que él encabezó en Madrid. Ahora ya las fuerzas son escasas.

Parece que en el Norte y las Castillas, apenas tienen organización, en Catalunya ya han confirmado su presencia en Sumar, en Andalucía se destaca más la fuerza de IU, que también participara en el proyecto de Yolanda Díaz. En Extremadura, nada, en País Valenciá, poco, en Madrid, muy bajos, según los últimos resultados, y en el resto, poca cosa.

En estos momentos podríamos decir que Podemos necesita más acercarse a SUMAR, que al revés. Pero eso no quiere decir que Podemos no sea necesario para ese nuevo proyecto de la izquierda: cuenta con muchos miles de votos que en algunas circunscripciones se perderán en la nada, beneficiando así a otras opciones. Cuenta, a su vez, con importantes cuadros que tienen mucho que decir en los avances sociales y laborales que aún quedan por acometer.

Yolanda Díaz ha promovido una plataforma de pequeños partidos que les puede “dar vida” a cada uno de ellos y a su vez mantener muy viva la lucha reivindicativa de la izquierda. Pero eso sí, una vez lanzada esa plataforma, a quien se quede fuera se le puede augurar un futuro bastante negro.

Creo que es verdad que, si esta plataforma no hubiese salido a la luz, a U.P. le hubiera quedado aún fuerza para tener un grupo parlamentario con influencias gubernamentales o fuerza opositora. Pero eso ya no es así, la plataforma SUMAR está a punto de oficializarse, IU y algunas otras organizaciones que participaban de UP ya no estarán ahí, y, en general, para los y las votantes a la izquierda del PSOE, se les presenta una alternativa de voto importante. Algunos seguirían recalando en las candidaturas de Podemos, pero otros muchos se aproximarían definitivamente a esa plataforma que, claramente, se esfuerza en unir a esa izquierda.

Hasta Pablo Iglesias ha escrito en las redes que tal vez la hegemonía de Podemos esté acabando, y que lo que debe hacer es sumar para el bien de la izquierda. Podemos, con Iglesias y el resto de sus líderes, fue valiente e inteligente en su aparición, en España se necesitaba ese movimiento y supieron hacerlo. Muchos y muchas pensamos que parece llegado el momento de que vuelvan a ser valientes e inteligentes por el bien de la gente a la que defiende la izquierda desde los gobiernos.

Si Podemos suma, habrá mucho camino andado para el progresismo político en este país.

 


viernes, 24 de marzo de 2023

Uno de los vuestros

Ricardo GAranda, 240323

Cuando a Joan Manuel Serrat le otorgaron ayer, 23 de marzo, el premio en homenaje a los fallecidos y heridos en el atentado del despacho de Atocha, el cantante terminó su breve intervención de agradecimiento diciendo: “Cuándo me dais este premio es porque me reconocéis como uno de los vuestros. Gracias”

Los “vuestros”, a los que se refiere Serrat, son muchos miles de hombres y mujeres que han luchado y siguen haciéndolo, en esta sociedad. por defender la libertad, la igualdad, la justicia y la dignidad humana, entre humanos.

Los “vuestros”, a los que se refiere Serrat, son las gentes que han levantado la paz de este país sin dejar que se olviden a aquellos compañeros y a aquellas compañeras que murieron, víctima de una violencia de la mano de quienes no querían que nada cambiara porque les preocupaba la posible pérdida de sus privilegios.

Joan Manuel Serrat ha luchado toda su vida con el instrumento que domina: la música, cantar. Cantar por todos los rincones, sus poesías y las poesías de otros, de Machado, de Hernández. Llegó a estar vetado por el régimen y sus medios durante cinco años por defender su lengua y tuvo que exiliarse a México por su defensa de la justicia y la libertad.

Cantar, y además cantar bien, en castellano y en catalán: la lucha de los trabajadores, de la gente más débil, se hace a través de cualquier idioma, Serrat sabe que con la música, la poesía y mirándonos a los ojos en cualquier idioma nos entendemos.

En 1977, un grupo de fascistas, con pistola en mano entró en un despacho de abogados laboralistas que trabajaban y luchaban todos los días para defender los derechos de las trabajadoras y los trabajadores de este país, y les dispararon, cinco murieron: Enrique Valdevira Ibañez, Luis Javier Benavides Orgaz, Francisco Javier Sauquillo, Serafin Holgado y Angel Rodriguez Leal y otros quedaron heridos: Miguel Sarabia Gil, Alejandro Ruiz –Huerta, Luis Ramos Pardo y Lola González Ruiz, y nos lo contaron.

¿Hay que olvidar estas cosas?  Yo creo que nunca. Y lo cree alguien que estuvo en la fachada de Atocha 55, en Madrid, el día siguiente de este atentado. Allí no pedimos venganza, pedimos justicia y futuro. Y en el impresionante entierro de días después, guardamos silencio. Un inmenso silencio. Un millón de personas en silencio. Queríamos justicia y futuro.

Ni habrá fascistas ahora que puedan tapar aquello como si no hubiese ocurrido, ni habrá nuevas militancias de la izquierda que pretendan decirnos que teníamos que haber dado más, que nos quedamos cortos. Los abogados de Atocha dieron su vida por la lucha para cerrar la dictadura y abrir la democracia. Y hubo muchos más que cayeron, muchos y muchas más.

Las CC.OO. de Castilla la Mancha mantienen la llama viva año tras año. Ayer se unió al inmenso grupo que sujeta la antorcha, Joan Manuel Serrat, que, con toda su apabullante modestia dijo algo como que “luchar por la libertad, la igualdad y la dignidad ha sido (y es) actuar en defensa propia”

Nuestra libertad, nuestra igualdad, nuestra dignidad…si no la defendemos nosotros ¿Qué esperamos? En el pasado, también ahora y, claro está, en el futuro que a cada uno y a cada una nos quede.

No había muchos jóvenes en el acto, ¡qué pena! ¿Qué les estamos contando? Estaba mi hija, y los hijos de algunos otros, pero pocos y pocas. ¿Qué no les estamos contando?

Me toca ya callar por hoy, pero espero que muchas y muchos sigamos estando ahí, con CC.OO., con Antonio Arrogante, con Joan Manuel Serrat, con el gobierno de Castilla la Mancha, con el Gobierno del País. El pasado no fue tan fácil como algunos y algunas creen y pretenden hacérnoslo creer. Como dijo Nicolás Sartorius el otro día en TVE: “El régimen franquista no murió con Franco, después de noviembre del 75 hubo que seguir combatiéndolo. Nadie nos regaló nada”.

Que no os engañen.

 


 

viernes, 10 de marzo de 2023

¿Gobierno roto?

 


Cuando dos contrarios, tal vez enemigos, discuten, suele haber intención de hacer daño con los argumentos. Cuando quienes discuten acaloradamente son amigos, la razón es, sin duda, que el tema en discusión les importa mucho a ambos.

La cuestión es si la relación entre el PSOE y UP puede considerarse de amistad. Desde luego ahora no lo parece en absoluto, pero han tenido momentos mejores y parece que pueden volver a tenerlos (Ley de Pensiones). No son “Contrarios”, están en el mismo equipo.

Sin menospreciar, en absoluto, la importancia de los puntos de conflicto entre ambas partes del gobierno sobre una ley definitiva de la libertad sexual, el problema es que plantearse esta disputa hasta estos extremos de confrontar vehementemente en el Parlamento ocasiona, según mi opinión, mucho más daño a la izquierda en general y al movimiento feminista de nuestro país que cualquiera de las concesiones que uno u otro partido pudieran haber hecho.

¿O es que la derecha va a resolver el conflicto entre ambos?

Desde aquí abajo, la cosa ha sonado un poco con el ritmo estridente de lo absurdo. Porque, incluso, si todo esto ocurriera porque ambos partidos han de mantener una cierta distancia entre ellos de cara a los procesos electorales, hubiera sido conveniente tener un guion, un pacto de explosión controlada. Pero, o no tiene nada que ver, o el explosivo se ha colocado mal y ha superado los controles.

Recomponer esta situación dentro del gobierno se antoja difícil, porque ya no es solo cuestión de las direcciones de ambas formaciones, que perfectamente podrían pacificar la situación y seguir para adelante, las bases han sacado sus, más o menos, controladas rencillas. La militancia de UP, en las redes, insisten en meter en el mismo saco al PP y al PSOE, agregando ahora a VOX, para que el caldo salga más sabroso. Por su parte, las bases del PSOE, animadas por algunos líderes territoriales, no se cortan en tachar a los anteriores de locos e irresponsables, incluso llegan a utilizar acusaciones, ya usadas por la derecha y con un tono despectivo muy parecido, de extrema izquierda.

Madre mía, ¡qué locura!. Lo cierto es que hasta que llegamos aquí, el resultado de la confrontación entre PSOE y UP, dentro del gobierno, ha sido tremendamente beneficioso para las mujeres, trabajadores y otros colectivos realmente perjudicados por gobiernos anteriores. ¿Políticas de izquierda? Si, claro.

Hay que comprender el problema que tienen en UP: No les gusta el PSOE, pero si el PSOE, en las próximas elecciones, pierde la capacidad de hacer gobierno, ellos pasaran de formar parte del gobierno a ser un partido minoritario en la Oposición. Con todo, si se desmoviliza electoralmente la izquierda, el PSOE puede perder mucho más si entrega sus opciones a las derechas. Ambos habrán cometido, así, un grave error:  dejarnos sin cobertura de protección a las clases trabajadoras de este país, en un momento en el que, como ya vemos en Madrid y en Andalucía, las fuerzas conservadoras avanzan con todas sus fuerzas para ir liquidando los servicios públicos, Sanidad, Enseñanza, Pensiones y muchos más, a favor de potenciar las empresas privadas de estos sectores.

Hay tres macroespacios fundamentales para gobernar con políticas de izquierdas: El mundo laboral, (poder adquisitivo, condiciones laborales, pensiones dignas…), el terreno del feminismo (protección ante el machismo, igualdad de derechos y oportunidades). Y todo lo que tenga que ver con la protección, potenciación y mejora de “lo público”. Si las legislaciones que se encuadran en estos tres terrenos de juego se dejan incompletas, la derecha conservadora tendrá un magnífico campo de cultivo para plantar sus egoístas y antisociales medidas neoliberales.

Es mucho lo que se están jugando en nuestro nombre. Es necesario que unos y otros, en las direcciones de los grupos parlamentarios y en las bases de militantes y simpatizantes de ambas organizaciones progresistas se templen los nervios. No están obligados a amarse, pero sí a seguir colaborando para continuar como hasta ahora, haciendo políticas de izquierdas que mejoren nuestras condiciones de vida.

Veremos.

Ricardo GAranda, 100323