viernes, 19 de mayo de 2023

Las Campañas del PP

Ricardo GAranda, 190523

Tras los años de nihilista oposición, el Partido Popular ha conseguido la mayor simplicidad para sus tres campañas electorales: municipales, autonómicas y generales. Tal vez no se podía esperar otra cosa de ellos, durante estos años sus propuestas desde la oposición, prácticamente, se han resumido en una breve palabra: NO.

No a todo, beneficie a quien beneficie, eso siempre les dio igual, cada vez que, desde el gobierno, se ha propuesto algo en el Parlamento, ellos y ellas ni siquiera han necesitado estudiarlo, ¿para qué? Total, si la respuesta negativa ya estaba por delante. La simplicidad más absoluta.

Ahora, en la campaña electoral centralizada, se han complicado un poco más, en lugar de quedarse con una palabra de dos letras, han elegido una de tres, además de sus respectivos puntos: E.T.A.

Ese es su programa para gobernar en Ayuntamientos y Comunidades Autónomas después del 28M y, previsiblemente, seguirá siéndolo hasta las generales dentro de unos meses: E.T.A.

Es una estrategia cargada de vulgaridad, sin ética de ninguna clase. Carente de moral. Hasta las víctimas de los etarras se lo están reprochando, de forma mayoritaria. Pero es que, además, es una estrategia que no demuestra ningún nivel de capacidad para hacerse acreedores de lo que solicitan a los electores, la capacidad de gestionar lo público. ¿Cómo quieren hacerlo? No lo dicen.

Bildu no es E.T.A. y el Partido Popular lo sabe perfectamente, pero, como dicen los malos periodistas, “que la verdad no me estropee un buen titular”. Y es que no puede serlo, por dos razones aplastantes:

1.- E.T.A despareció hace más de diez años, por muchas fantasías que Miguel Ángel Rodríguez susurre en el oído de la señora Ayuso para promover sus inventos.

2.- Bildu surge como consecuencia de una coalición de partidos, entre los que se encontraron Eusko Alkartasuna, Alternatiba, Herritarron Garaia y Araba Bai. Todos ellos con dos características comunes: la reivindicación del Independentismo en Euskadi y la confrontación contra la violencia de E.T.A. Siempre, desde sus orígenes como coalición electoral, asumieron el compromiso de avanzar en la línea independentista por la vía de la paz, de la democracia parlamentaria, de la antiviolencia.

Y, enlazando con ello, también tendría que preocuparnos la evolución del nivel de comportamiento democrático de la derecha española, cada vez más bajo. Si en el Parlamento se debate una ley sobre la reforma laboral, la oposición tendría que debatir sobre la materia que se propone, exactamente igual que si se debate sobre pensiones, o sobre la vivienda. Pero no, en la mayoría de las ocasiones, lo importante no es el contenido de las leyes, el problema está en quienes las votan a favor. Para esta derecha la calidad de las leyes aprobadas en el parlamento no depende de su contenido ni de los beneficios o perjuicios que pueda producir. No, para ellos y ellas, la calidad de esas normas depende de quienes las voten. Y esto es terriblemente antidemocrático, porque suponen que no todos los parlamentarios elegidos por el pueblo tienen la misma consideración para ostentar su representación. El respeto al sistema brilla por su ausencia.

En cuanto a la confrontación que, también sobre esta cuestión de Bildu y E.T.A., se vislumbra entre el presidente del PP, Sr. Feijoo y la presidenta de su partido en Madrid, Sra, Ayuso, ya va siendo un clásico. Parece que ella aspira a lo mismo que él, poder ostentar algún día la responsabilidad de la presidencia del Gobierno. La pregunta que está en el aire es si ella y su equipo serán capaces de esperar un mínimo de cinco años. Mucho parece, viendo el estrés emocional.


miércoles, 10 de mayo de 2023

Una Caricia en la Memoria

 Ricardo GAranda, 080523

Tras “De Hombres y Sirenas” (http://garandaromero.blogspot.com/2019/04/de-hom  bres-y-sirenas.html) Carlos L. García-Aranda nos propone su segunda novela con la evidente intención de que disfrutemos con su lectura, y, al menos en lo que a mí se refiere, lo ha conseguido. “Una Caricia en la Memoria” es una magnífica historia en la que el autor sabe contraponer lo más rancio de nuestras tradiciones rurales con la belleza limpia del arte, de la música sublime.

Ambas novelas tienen similitudes importantes, aunque las historias no tengan nada que ver. Cuando leí la primera escribí: “De Hombres y Sirenas es una historia sobre una época de este país en la que, si todo era duro, ser diferente era peligroso. Pero también es una historia de amores y desamores, de encantos y desencantos. De encontrar o no encontrar la Sirena y volar con ella al infinito.”

Algo muy parecido podría escribir ahora sobre “Una Caricia en la Memoria”. Salvo que “la Sirena para volar con ella al infinito” ahora es la música. Pero la gran diferencia está en una figura que en ambas aparecen: la Madre, en la primera fue la gran protección del protagonista, comprensión dónde más hacía falta y visión espiritual en el centro de aquel infierno: “el arte es el único reflejo del alma que se nos permite mostrar a los seres humanos”.

Bernarda, la Madre en esta segunda historia tiene un papel más central que aquella, y al contrario de ella, totalmente castrante.

Carlos L. García-Aranda traza una historia dramática, pero perfecta, sobre tres pilares: Bernarda, que representa la vida rota en la que se ocultan, hasta la amargura, los sentimientos ante, primero, la obligación de cumplir los deseos de sus padres y, segundo, la de aparentar lo correcto, lo tradicionalmente correcto en una sociedad rural cerrada y marcada por las apariencias.

Elisa, la hija, perseguida día a día por estas obsesiones de su madre. Tiene que elegir entre seguir los pasos que ella le marca o volar, volar, volar a encontrar las notas musicales en el viento. “Mi madre me quitó muchas cosas, me quitó la identidad…me quitó a mi hijo….Pero hay algo que no pudo quitarme: la música”

El tercer pilar es la propia música. Hasta el punto de que, como lector, uno ha de asumir la duda de si no ha sido embaucado y surge la pregunta que, sin duda, haré al autor: ¿Es esta novela una excusa para potenciar el espíritu de la música?

“Para Elisa” (no creo que sea casualidad el nombre de la protagonista), “Claro de Luna” los tres movimientos de “Sonata para piano nº 14”, “Casta Diva” de “Norma” y su propia sintonía, porque la vida de Elisa se va anotando poco a poco con las teclas del piano como si de un diario se tratara. Todas las músicas que se van citando sonaban en mi spotify mientras leía la novela Todas, menos la sinfonía-diario que va escribiendo la protagonista. Supongo que esa se la reserva el autor para sí mismo.

Es la historia de Elisa, de sus éxitos y sus frustraciones, de sus sueños y sus duelos, Pero, al igual que en su primera novela, es la historia de la incomprensión, de la dureza y cerrazón de una vieja cultura intransigente, dura, muy dura, enmarcada en una tradición religiosa, irrespetuosa con la libertad: “Cuando tuve mi primer periodo, mi madre me dijo que las mujeres habíamos nacido para sufrir, que nuestro destino era buscar a un hombre que nos mantuviera y aceptar el sufrimiento….sufrimiento, lo que yo necesitaba porque me hacía sentir viva. Me hacía sentir que estaba cumpliendo mi papel en la vida.”

La acción está situada en un ficticio (o no) pueblo toledano a la ribera del Tajo, entre finales del siglo pasado y lo que llevamos de este. Pero da igual, podría ser en cualquier otro hábitat de la zona rural y en cualquier otra época, de hecho, esta historia uno se la imagina en unos años más lejanos, cuesta creer que, en esos años tan cercanos, pudieran ocurrir algunas cosas de las que se cuentan.

En esta novela, hasta los personajes secundarios exigen lágrimas, especialmente dos de ellos: La Consuelo y la Flechas, “el odio que crea odio”.  Y el drama de Juan Luis…No es de extrañar que el autor necesite 666 páginas. Os aseguro que las llena todas, sin paja.

Hay que leerla.


viernes, 5 de mayo de 2023

REMIGIA, La Madre.

Ricardo GAranda. 040523



Remigia fue una mujer que vivió en la guerra y en la posguerra española.

Remigia tuvo cuatro hijas en un pueblo manchego.

Remigia las sacó adelante ella sola, sin marido. Niñas sin padre.

Pero Remigia decía que ella había tenido mucha suerte, pudo comer y dar de comer a sus hijas.  Y a su madre. Y al hijo de la Ama.

Trabajaba en la casa de uno de los ricos del pueblo. Rico hasta que se fueron fundiendo, él más que su hermana, todo lo que sus padres les dejaron: dinero, tierras, casas.

A este hombre le daba igual reconocer o no a las niñas, total ya las tenía correteando por la casa y de todas maneras no pensaba ocuparse de ellas. Incluso estaba dispuesto a “pasar por la vicaría”. Decía que tenía con Dios un pacto de no agresión.

La madre de Remigia le decía que aceptara esa “buena voluntad”, que daba igual si las hijas eran suyas o no. Pero Remi lo tenía claro, ella no diría nunca quien era el padre de sus hijas y jamás se casaría con D. Alfonso, que bastante le aguantaba para poder sacar a las niñas adelante, pero nunca le otorgaría los derechos sobre ella que él pretendía, no sería otra de sus posesiones.

El tiempo fue avanzando, el señorito murió, su casa fue embargada y la señorita tuvo que irse y hay quienes dicen haberla visto mendigar.

Y Remigia siguió sola en tiempos difíciles, pero con las necesarias fuerzas como para sacar adelante a sus cuatro criaturas y al niño de la señorita, mientras cuidaba a su madre, ya muy perjudicada por una vida igualmente dura, con pocas alegrías, salvo las de sus nietas. Terminó muriendo, la madre, como decían antes: “de vieja”. Hacía años que ya se enteraba poco o nada de lo que ocurría a su alrededor.

Remigia solo soñaba con que, algún día, alguien contara su historia, y yo me he atrevido a contar un poquito de ella en un relato de “Fisuras”, y mantengo el deseo de contar algún día el máximo de detalles de aquella vida.

Fueron mujeres duras que soportaron los malos tiempos de miseria y machismo. Mujeres que se merecen el gran reconocimiento. No sé yo si el diseño festivo de lo que superficialmente llamamos “el día de la madre” les hubiera hecho mucha gracia. ¿Qué día? Preguntaría Remigia, ¿Ayer? ¿El año pasado? ¿la semana que viene? ¡qué más da, todos los días son iguales! estoy seguro que diría, igual que su madre.

Pero está bien, ya que nos dan una excusa para que hablemos de ellas, hagámoslo y soportemos la vergüenza si se nos olvidan el resto de los días.

Gracias madre de Remi, gracias Remigia, gracias a tus hijas, ya abuelas, gracias Chón, que aún nos miras con tus 99 años. Gracias y respeto, el que aún ahora, en esta sociedad egoísta y todavía muy machista, se os niega con frecuencia.

Celebremos la fiesta de la madre mujer, no de la madre virgen, porque las madres, como todos y todas sabemos, no son vírgenes.


 

sábado, 29 de abril de 2023

1º de Mayo, la lucha continua.

Ricardo GAranda, 290423 


 “La voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora”, gritó Spies bajo su capucha cuando iba camino de la horca junto a sus tres compañeros, Engel, Parsons y Fisher, el once de Noviembre de 1887 en Chicago. Solo faltaba Linng, que se había suicidado en su celda.

Antes, durante el juicio, August Vicent Theodore Spies ya había dicho: “Honorable juez, mi defensa es su propia acusación, mis pretendidos crímenes son su historia”.

En los primeros días de mayo del año anterior, Fisher terminaba una octavilla diciendo: “¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís!
¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!”

El día anterior, en una confrontación entre huelguistas y esquiroles, la policía había abierto fuego real de manera indiscriminada y murieron en el sitio varios trabajadores, cayendo heridos otros muchos.

Los trabajadores de Chicago luchaban por conseguir que se cumpliera la ley que limitaba la jornada laboral a 8 horas. Murieron muchos en Haymarket Square y otros un año después en el cadalso, tras una pantomima de juicio jaleado por la prensa amarilla.

Es el origen de las reivindicaciones laborales del 1º de Mayo.

 

 

 

«Intento comunicar, pero nadie contesta. Deben estar en la iglesia peleándose como leones. ¡J-3 para J-1! ¡J-3 para J-1! Manden fuerza para aquí. Ya hemos disparado más de dos mil tiros. ¿Cómo está por ahí el asunto? Te puedes figurar, después de tirar más de mil tiros y romper la iglesia de San Francisco. Te puedes imaginar cómo está la calle y cómo está todo. ¡Muchas gracias, eh! ¡Buen servicio! Dile a Salinas, que hemos contribuido a la paliza más grande de la historia. Aquí ha habido una masacre. Cambio. De acuerdo, de acuerdo. Pero de verdad una masacre».

 

En 1976, a las cinco y diez del 3 de marzo, 4000 trabajadores y trabajadoras del barrio de Zaramaga, de Vitoria, estaban reunidos en asamblea en la iglesia de San Francisco de Asis, pensando que los muros eclesiásticos les protegerían de la dictadura aún vigente, aunque el Dictador ya había desaparecido.

¡A por ellos!

La Policía Armada lanzó gases lacrimógenos dentro del recinto y, según salían los trabajadores y las trabajadoras a la calle, respirando mal y sin visión, les dispararon. Murieron cinco personas y se contaron ciento cincuenta heridos. Cinco fusilados en Vitoria, como los cinco ahorcados de Chicago. Estos con un juicio falso, los españoles sin ni siquiera juicio.

Pedro María de 27 años, trabajador de Forjas Alavesas.  ​Francisco de 17 años, estudiante y operario de panadería, Romualdo de 19 años, ​José de 32 años, trabajador de Basa y Bienvenido de 30 años, trabajador de grupos Diferenciales.

Después, en manifestaciones en protesta por estos hechos, murieron de forma parecida Juan Gabriel, en Tarragona y Vicente, en Basauri.

Todo quedó impune. Aquí y allí, aunque aún hay una causa abierta de una jueza argentina por crímenes contra la humanidad a Rodolfo Martin Villa, uno de los dos ministros a los que se considera responsable. El otro, Manuel Fraga Iribarne, considerado máximo responsable, se llevó a la tumba sus posibles culpas.

 

Estos son dos de los cientos de acontecimientos represivos que trascurren a lo largo de la historia y de todos los rincones del mundo. Y hablo en presente, no en pasado, porque la clase trabajadora tiene que seguir luchando y, a buen seguro, tendrá que seguir haciéndolo en el futuro, no solo para seguir ganando derechos, sino también, y esto es más cruel, para conservar los conseguidos en unas luchas marcadas por historias represoras parecidas a estas dos que hoy yo cuento.

El empresariado nunca regaló ni regalará estos derechos a trabajadores que no luchen por ellos. En el mundo entero celebramos de nuevo, en unos días, la festividad del 1º de Mayo. Es una fecha de reivindicación y de recuerdo a quienes se fueron quedando por el camino. En España toca volver a reivindicar, entre otras cosas, salarios: mientras que sus subidas estén por debajo de los aumentos del IPC, el poder adquisitivo seguirá bajando. Se daña así mucho a los trabajadores y las trabajadoras que son la columna vertebral del funcionamiento de la Nación. Y mientras, las grandes empresas, muy bien respaldadas en el discurso de los partidos de derechas, ganando cada vez más, y las no tan grandes, igualmente respaldadas, haciendo caja a costa de restringir salarios, aunque aumente la producción.

¡¡Viva el 1º de Mayo y la lucha de la clase trabajadora!!


viernes, 21 de abril de 2023

Los Enamoramientos.

Ricardo GAranda, 210423

Como dice Díaz-Varela, el protagonista masculino de “Los Enamoramientos”, de Javier Marías, esto es una novela, lo importante no es la realidad de lo que ocurre, al fin y al cabo, es ficción, lo realmente trascendente es todo lo demás, los comportamientos de los personajes, sus reflexiones, sus posibles límites, porque eso sí que puede existir en la realidad.

Por eso esta historia mantiene dos posibles finales, el lector o la lectora puede elegir cuál de ellos le parece más creíble, porque el autor no tiene excesivo interés en decidirlo, de hecho, la protagonista femenina y narradora, María Dolz, aun estando muy interesada en conocer la verdad, se queda con todas las dudas sobre qué historia, de las expuestas, pudiera servir como verdadera.

Es un experto Javier Marías en jugar con las dualidades, a esa de la doble historia, habría que añadir el desarrollo del dualismo de los tiempos: “ese es el error…el de creer que el presente es para siempre, que lo que hay en cada instante es definitivo…” Lo que ahora es un verdadero drama, un acontecimiento “imposible” de superar, en el futuro podrá ser un simple dato informativo, aunque seguirá existiendo en nuestra memoria “Si, todo se atenúa, pero también es cierto que nada desaparece ni se va nunca del todo”

Y otro dualismo más, y este más trascendente: El molesto regreso de los muertos, el deseo secreto de que se vayan (“Sería una solución fácil y un enorme alivio”), no solo desde la perspectiva del vivo, sino también desde la de quien ha de irse sin poder reclamar su derecho a quedarse en la vida: “¿Cómo va a tenerse derecho a lo que uno no ha construido ni se ha ganado?”

Desde ninguna perspectiva es compatible con la vida, para el autor (según lo expresan sus personajes), la posibilidad de su permanencia o vuelta. Y se entiende en este concepto de “vuelta” de Javier Marías, tanto la, aparentemente real, del Corornel Chabert, del ejército napoleónico, dado por muerto en el campo de batalla y que reaparece años después reclamando a su esposa, ya casada con otro, y a su fortuna. O la de Anne de Breuil, colgada de un árbol por su justiciero esposo, el ahora Mosquetero, y que reaparece detrás de sus malas artes, como reapariciones meramente espirituales de quienes no se terminan de ir de la mente y de la vida de sus seres queridos, impidiéndoles así el desarrollo de una nueva y fructífera vida, como Díaz-Valera desea para Luisa, junto a él. “…los muertos…hacen mal en regresar los que pueden. No podía Deverne, y más le valía.”

Otro aspecto que el autor desarrolla en esta magnífica novela, es la importancia del comportamiento delincuencial del individuo, en todos los sitios, en todos los tiempos. Las guerras son horribles, pero quienes participan directamente en el campo de batalla no deciden el horror, no necesitan tener, necesariamente, sentimientos de odio o de ambición. En la delincuencia civil sí: odio, rencor, ambición. Y es constante, cotidiano, mientras que las guerras, por muchas que haya, son circunstanciales y acotadas en el tiempo: “Lo peor es que tantos individuos dispares de cualquier época y país, cada uno por su cuenta y riesgo, separados unos de otros por kilómetros y años, incluso siglos, cada uno con sus pensamientos y fines particulares, coincidan en tomar las mismas medidas de robo, estafa, asesinato o traición contra sus amigos, sus compañeros, sus hermanos, sus padres, sus hijos, sus maridos, sus mujeres o amantes de los que ya se quieren deshacer. Contra aquellos a los que probablemente más quisieron alguna vez…”

Javier Marías nos cuenta la historia desde el silencio. La protagonista nos narra continuamente sus pensamientos, interesante es la reflexión sobre las contradicciones de lo que siente por Javier después de tener la información que posee: “la corrección de los sentimientos es lenta, desesperadamente gradual”. Pero no solo nos cuenta sus pensamientos, sino que especula y nos narra los de los demás personajes. Llega al extremo de desarrollar conversaciones enteras con carga de profundidad entre los demás protagonistas aún sin conocerlos y arriesgando el error más clamoroso. Un riesgo puramente literario, porque, como casi siempre, la narración la realiza el propio autor, que elige, para sustituirle, al personaje que más le interesa, el más aséptico aparentemente, el que menos se juega.

Gran novela que el madrileño Javier Marías nos ofreció en 2011 y que yo he tenido ahora el placer de disfrutar. Muy recomendable, aunque aconsejo que su lectura se acometa desde la tranquilidad, porque es ahí dónde está la esencia de sus personajes. El autor nos cuenta una historia relativamente sencilla y la arropa con gran variedad de reflexiones humanas, sobre la muerte, sobre el derecho a la vida, sobre la maldad del ser humano, sobre la importancia de la verdad y su valoración ante la intervención del tiempo…Reflexiones del autor para hacernos pensar a quienes accedemos a ellas.

 


 

viernes, 14 de abril de 2023

Los Semáforos en las Listas de espera

Ricardo GAranda. 140423

La Sanidad pública es, junto con la Enseñanza pública y la garantía de las futuras pensiones, los tres grandes puntos de apoyo que distinguen a un Estado de Bienestar europeo de otro puramente capitalista, dónde cada uno y cada una quede expuesto a la suerte que le otorgue el devenir de su vida y la de las personas más cercanas.

Y la cosa, en España, no va del todo bien. Con datos del año pasado del Ministerio de Sanidad, la primera consulta a un especialista tenía un tiempo medio de espera en España de 79 días. Para operaciones quirúrgicas, la misma fuente nos informa que la media de tiempo de espera era de 113 días. Hablamos de medias, lo que significa que hay casos con un retraso escalofriante. Por ejemplo: más de un 17% tuvo que esperar su intervención quirúrgica más de seis meses. A junio de 2022 había en nuestro país casi 750.000 enfermos pendientes de su necesaria intervención. Por las informaciones que tenemos, los datos no han mejorado en los últimos meses.

Destripando los datos por Comunidades Autónomas el resultado nos indica, en primer lugar, que el problema es más o menos igual de grave si el gobierno de esa comunidad es de un color o de otro: En cuanto a la primera consulta al especialista, están por encima de la media nacional Catalunya, Navarra, Aragón, Canarias y Andalucía, que es la comunidad en la que más días de espera se acumula, hasta 107.

En cuanto a la espera de una intervención quirúrgica, están por encima de la media nacional, Baleares, Castilla y León, Cantabria, Extremadura, Canarias, Aragón y Catalunya, que es dónde más días hay que esperar, hasta 151 jornadas de media.

Pero estos datos nos indican un fenómeno curioso: Salvo algunas excepciones, observamos que gran parte de las comunidades en las que hay que soportar más tardanza en la cita con el especialista, resultan ser las que menos días de espera tienen para la intervención quirúrgica. Y Viceversa.

Así, en el caso de Andalucía, que es dónde peor está la cita para el especialista, luego hay ocho comunidades con peores cifras para esperar la intervención. Algo igual ocurre con Navarra. Y lo contrario en los casos de Extremadura y Catalunya.

Aunque no hay datos muy fiables, un tanteo en distintos territorios, nos indica que, en el paso de la consulta de atención primaria a las citas con los y las especialistas, nos plantean que la tendencia también es esa, es decir, cuanto más hay que esperar para la consulta de atención primaria, menos días de retraso tendremos para nuestra consulta al especialista. Esto explicaría, además de otras razones, que, por ejemplo, en Castilla la Mancha, los tiempos de espera para el especialista está 17 días por debajo de la media nacional y ese dato conviva con la necesidad de tener que esperar, en muchas poblaciones entre 10 y 20 días para la consulta del “médico de cabecera” bien en la versión telemática o bien en la presencial.

Esta situación es muy preocupante. Podemos llegar a la conclusión de que las consultas, bien de atención primaria o de especialistas, realizan la función de semáforos en el camino hacia la necesaria intervención quirúrgica que intente restablecer nuestro nivel óptimo de salud. Cuantos más enfermos y enfermas estén parados en el semáforo rojo de la consulta, menos aglomeración habrá en la meta del quirófano.

Esta cuestión nos deja paralizados, porque si ya son tremendamente negativas y preocupantes las cifras de espera que ahora tenemos para la resolución en quirófano de nuestros males, ¿qué ocurriría si se consiguiera que los tiempos de espera para las consultas mejoraran?

Los datos son desesperantes, en cualquier caso. ¿Soluciones? Tendrán que ser globales sin caer en la tentación de aportar medios en uno solo de los escalones, lo que podría provocar aún más desequilibrios. Voluntad política, que con frecuencia nos hace dudar de que exista. Presupuestos adecuados, para una necesidad que siempre fue perentoria. Y buena gestión, con personal que, con frecuencia, no parecen comprender la importancia de lo que tienen entre manos.

En la mejora de la Sanidad nos va la salud, nos va la vida.