Ricardo Garanda Rojas.
Cuándo alguien desea viajar en tren, no
es Toledo la ciudad más adecuada. Pero desde Ciudad Real muchas posibilidades
se abren si quieres ir al sur, también a la Costa Brava. Un AVE generoso con la
capital manchega y rácano con un Toledo que, a veces, sigue pareciendo un
barrio un poco alejado del Madrid de los Austrias.
Bien, pues siendo así
las cosas, desde Ciudad Real me subí al AVE 03993 rumbo a la fiesta del libro
de Sant Jordi, en Barcelona. Y lo hice en el último vagón, el 32. El Vagón del
Silencio, apenas respirar me atrevía.





