miércoles, 3 de septiembre de 2014

Callejeando

EL OJO DEL FOTOGRAFO

Callejeando


Hola de nuevo a todos y todas. Tras un mes de agosto algo extraño y raro, llega septiembre con la vuelta al cole y los anuncios de entregas por fascículos de la tele. Y este blog va poco a poco recuperando la normalidad. Y arrancamos con dos maletillas haciendo toreo de salón en un parque gaditano a las 4 de la tarde....






Personalmente tengo que reconocer que ha sido un verano raro. No he tenido ocasión aún de disfrutar de las vacaciones debido a varias circunstancias personales, y confieso que eso ha impregnado de una sensación extraña este periodo. Salvo un brevísimo respiro por el sur, tenemos aún intacto el periodo de asueto que muchas y muchos de vosotros ya habeis disfrutado. Ya llegará. Como todo en esta vida. A esa breve escapada pertenecen estas imágenes.



Todas ellas pertenecen a la categoría de fotografía callejera, o "streetphoto" o simplemente robados. Tiene mucho morbo ir paseando por una ciudad como Cádiz y disfrutar capturando instantáneas cuyo principal atractivo es la espontaneidad de los sujetos que salen y que no son conscientes de estar siendo retratados.



A mi personalmente me gusta usar el blanco y negro para este tipo de fotografía, porque tiene algo de estilo "vintage" o retro, y elimina la distracción que los colores puedan introducir en la escena para quedarse con lo más esencial. La luz y la composición de la misma.



Todas estas imágenes estan realizadas con un objetivo fijo, un 35 mm, para intentar recoger la perspectiva aproximada del ojo humano. No parece lógico salir a realizar foto callejera con un gran teleobjetivo que nos aleje de nuestro modelo.



Algunas veces, solo estar sentado en una terraza con tu familia, mientras le haces una serie de fotos a tu hija, es suficiente para, que cuando se da el momento oportuno, cambiar el punto de enfoque y captar este sutil juego de miradas, de contrastes.


Otras, simplemente con fotografiar una figura de bronce, con una larga exposición, dibujamos el contraste entre la prisa de la juventud y la pasividad eterna de la efigie.


Otras, por fin, nos permiten construir una historia a partir de un gesto, de un mohín. De una expresión que por espontánea, por inesperada, por genuina, suele ser mucho más expresiva que muchas tomas donde el modelo posa para la cámara.

Y hasta aquí esta nueva entrada del ojo del fotógrafo. Espero que esta selección de momentos haya sido de tu agrado. Si así ha sido, te espero de nuevo la semana que viene. Hasta entonces.... Chaooo...

JLROMERO

@romerojl