viernes, 5 de septiembre de 2014

Fiestas populares

LA COLUMNA DE LOS VIERNES

Fiestas Populares



El otro día, escuchando a un alegre paisano lo divertido que se lo pasaban metiéndose en una jaula y prendiendo fuego a miles de petardos, me recordaba a aquel contao de Gila del hijo del farmacéutico que se quedó convertido en un montoncito de cenizas. “Si no sabe aguantar una broma que se vaya del pueblo” decía el humorista. El de Paterna contaba cómo había varios heridos con quemaduras y como a uno le había estallado un petardo en el ojo. Pero “nos lo hemos pasado muy bien”, subrayaba el paisano.



Lo de la tomatina o tomatada parece menos peligroso y también debe ser muy divertido. Me los imagino soñando todo el año con ese maravilloso día en el que toneladas de tomates bien maduritos son lanzados de unos a otros. Todos de rojo en charcos de tomates triturados, como un enorme pisto global. Impresionante. Y lo mejor es la gran atracción que tiene para miles de forasteros que están bien dispuestos a pagar dinero para empistarse. 

Y luego esa colección de salvajadas con animales, esencialmente con uno muy español: El Toro. Cómo es un producto tan nacional no parece que tengamos que preocuparnos por maltratarlos hasta el extremo de la muerte sangrienta y doliente. Seguro estoy de que si tuviéramos que traerlos de otro país nos cortaríamos un poco, pero como es nuestro…y además los criamos para masacrarlos… 

Lo del Toro de la Vega es de premio al nivel alto del sadismo contra un animal, pero a otro lo atan de los cuernos y le vacilan durante horas, a otros los ciegan poniéndole antorchas encendidas en sus astas, los hay que mueren ahogados cayendo al mar corriendo tras sus divertidos provocadores. Y más y más y más…sin necesidad ni ganas de hablar hoy de los encierros  en los que la sangre asume su papel protagonista, ni de ésas corridas sobre las que tanta hipocresía se amontona.
Todo esto y mucho más de perfiles parecidos, componen el mapa de lo que en ésta sociedad llamamos Fiestas Populares. Fiestas del Pueblo. Pan y Circo. Y siempre (creo) con algún santo patrón o una virgen protectora como excusa. Parece como si la estupidez santificada fuese menos estupidez. 

Ya se va acabando el verano, el frio invernal se nos va a ir acercando, sería deseable que según se nos va pasando la resaca de tanta “fiesta” nos esforcemos en comprender que hay cosas que hacemos que no se lo permitiríamos a los simios. 

Haciendo amigos.

Ricardo Garanda Rojas

(@rgarciaaranda)