viernes, 3 de abril de 2015

Ahora que vamos despacio…



LA COLUMNA DE LOS VIERNES

Ahora que vamos despacio…

…Por el Mar corren las liebres, por el monte las sardinas…







Y luego ya hay multitud de versiones, los que gobiernan se apuntan al “gracias a nosotros…”, los que aún no lo hacen están en aquello de “prometemos que vamos a…” y la Iglesia en esa vocinglera ocupación de  organizador de eventos que tapen sus miserias morales.



Pero es que los propios guardianes mienten con escandalosa impunidad ética. O acaso en algún momento hemos decidido que la función de guardar la esencia de la información, la verdad de lo que realmente ocurre, ya no corresponde a los Mass Media, a los Medios de Comunicación “Social”. Si tal cosa se ha decidido en algún lugar, de manera colectiva, que nos lo cuenten. 


En una sociedad de la Comunicación no era aceptable que los poderes públicos pudieran hacer “de su capa un sayo” con su gestión y contar después cualquier barbaridad para engañar a los y las votantes. Contando con plataformas más o menos objetivas de denuncia pública, como se supone que eran los periódicos y los informativos radiotelevisivos, era impensable que en un sistema parlamentario se pudiera mentir, no ya en éstos Medios que en sí mismo a mí me parece muy grave, sino en el mismo Parlamento, que debiera parecerle de máxima gravedad al propio Sistema, indefenso, vulnerado, vilipendiado por los mismos que tendrían que salvaguardarlo.


Y salvo la excepción de una o dos docenas de profesionales, que hacen lo que pueden, contando con las posibilidades de no control que ofrece Internet, el resto del periodismo de éste País, no solo no dicen nada, sino que apoyan en sus espacios ésta gran mentira en la que, esencialmente, los gobernantes y los jerarcas de la Iglesia han convertido esta humana sociedad. Estoy seguro de que la historia, sólo podrá tratar éste momento o con desprecio o con vergüenza. Personalmente, y sé que igual que muchos y muchas, soy poseedor de ambos sentimientos. 


Que el Grupo Prisa, con su conocido y reconocido compromiso inicial por ésta función de informar, denunciar y vigilar, sea ahora sancionado por los tribunales por hacer trampas a la ley contra sus trabajadores y trabajadoras es algo que no debiera pasar inadvertido, porque supone el final definitivo de ése compromiso y sitúa a éstas empresas en el punto justo de la vulgaridad a la que sus directivos hace tiempo aspiran.

Es el final de una época. Ya casi nadie se va a preguntar cuestiones fundamentales para la supervivencia de nuestra cultura democrática, como ¿Por qué es imprescindible mentir y engañar para alcanzar o mantenerse en el Poder?. Si los partidos se presentan con sus ideologías más o menos claras ¿con qué criterios son votados por aquellos que luego se sorprenden?

Y los profesionales del periodismo, ¿de qué material están hechos? Podría entender que mintieran y manipularan por miedo a perder el puesto de trabajo, aunque esto tiene miles de matices que me harían concluir en ese entendimiento pero nunca en su aceptación. Entre otras cosas, porque muchos mienten y manipulan porque han entrado conscientemente en el sistema de la mentira y la manipulación. Y eso a mucha gente, más o menos cercanos a la profesión, nos da mucha rabia y mucho asco.


Sólo nos quedan los nuevos medios en Internet. Ahí hay aún mucha materia prima de buen periodismo, el que está al tanto, vigila, denuncia e informa.


Las grandes y clásicas empresas del Periodismo han quedado  para mentir, manipular y ser sancionados por trampear la ley. Paga Prisa.


Los Rotativos han muerto, viva Internet.



Ricardo Garanda Rojas 

 (@rgarciaaranda)