viernes, 3 de julio de 2015

Un Escrache para la Mordaza


Una y otra vez el opresor necesita oprimir y el oprimido ha de luchar, también una y otra vez,
para expresar su queja, para exigir al opresor que valore y justifique su gobierno.

No hay opciones, quien desde el poder quita necesita imponer normas y uniformes rellenos de disciplina para no tener que devolver lo quitado, para ni siquiera declarar las siempre discutibles razones de su latrocinio.


La “Ley Mordaza” obliga silencio. Da igual lo que pensemos: Silencio por respeto a las infalibles decisiones del poder. Solo hay un camino y ellos lo conocen, no podemos estar siempre creándoles problemas.

La “Ley Mordaza” obliga a la ceguera. Da igual lo que veamos, la represión es fundamental para mantener la fe en las decisiones de un gobierno que nos representa.


Esto ya ocurrió antes, hace tiempo, pero no tanto si algunos podemos recordarlo. El Régimen hacía su política beneficiando a la élite gobernante, a sus amigos y a quienes de verdad dirigían los hilos que movían sus meninges. Igual que ahora.




Y también ya ocurrió entonces que al que protestaba la policía le administraban “jarabe de palo”, y que no podía haber testigos con pruebas. Todo era debidamente sancionable. Como ahora.
La gran diferencia está en que aquel régimen se agotó, decidimos la democracia y con ellas la posibilidad de exigir cuentas a nuestros gobernantes, la libertad de expresar pacíficamente nuestras quejas y la posibilidad de demostrar e impedir los abusos derivados del intento de evitar esa libertad.
La “Ley Mordaza” es el sueño de tozudos franquistas cuyos mediocres bocazas distraedores se dejan ver y escuchar continuamente en los mediocres programas de las mediocres televisiones. Estos intentos de represión en España tienen tintes propios porque la derecha gobernante es especial, tanto que, con frecuencia, resulta difícil de aceptar por su homónima derecha europea.

La Derecha española del Partido Popular es ideológicamente franquista, unida a los sentimientos católicos invariables del propio régimen, bien parapetada tras sus decisiones dictatoriales de debates inaceptables, y respaldada todavía por un elevado porcentaje de población, ahora votante, que asume como muy razonable que quien llega al poder debe beneficiarse personalmente de ello.

El Gobierno y el grupo parlamentario que ha parido la “Ley Mordaza” en contra de todo y de todos, es el mismo que quiso dar marcha atrás a la ley del aborto (y no pudo por no tener una ley adecuada para reprimir las protestas), el mismo que ha sacado una ley de educación contra todo y contra todos cambiando, no ya la asignatura, sino el propio concepto social de Educación para la Ciudadanía, por el, para ellos inexcusable, estudio de la religión católica.

Además, éste Gobierno, sin perder sus esencias ideológicas, tiene que cumplir la misión que mandan los nuevos amos: la privatización, la concreción de riquezas en pocas manos. Y de ahí ese desastre en la Sanidad, en el propio sistema Educativo, en la falta de ayudas públicas a la dependencia, en poner en manos privadas los servicios imprescindibles de la gestión pública. 

Así las cosas, con la ola de protestas creciendo y obteniendo resultado en las urnas, hay que prepararse para momentos peores, como la aceptación del TTIP, la madre de todas las batallas del sistema capitalista occidental. Hay que estar preparados para que la confrontación popular que se produzca en ése momento no llegue a desestabilizar el propio Parlamento y su consecuente Gobierno.
Este Gobierno, democrático en su elección pero dictatorial en sus maneras de funcionar, que sigue abusando de una mayoría parlamentaria que, en la actualidad, socialmente no se corresponde, necesita protegerse de presente y de futuro contra quienes piensan que las cosas se tendrían que hacer de otra manera.

Y de ahí la “Ley Mordaza”. Y la nostalgia de éstos próceres tiene su fundamento, al fin y al cabo en aquellas fechas no tenían la necesidad de tener que volver a ser elegidos a los cuatro años.
Pero a la calle hay que seguir saliendo, ésta Mordaza se merece un escrache.

Ricardo Garanda Rojas


  (@rgarciaaranda)