viernes, 7 de agosto de 2015

¡Oye! Que esto no es lo que parece…



Si te tragas cualquier cosa, lo mismo también puedes creer que todos en el PP son deshonestos y han estado cubriendo los gastos del partido y llenando sus bolsillos con comisiones entregadas por gente que lo único que practica es “el libre mercado” con el dinero público. Incluso puedes llegar a pensar que la presidenta del PP de Madrid sabía algo de todo éste lio y miró para otro lado mientras los resultados electorales le fueran bien. Pero esto no es lo que parece…



Lo cierto y real es que  estamos entrando en un mundo maravilloso dónde la economía va bien, se está creando empleo a mogollón y la prueba de que todo eso es verdad es que se podrán bajar los impuestos ahora mismo,  y más adelante más.

Casi todos los ingresos están en el subsuelo y algunos van a la baja, no sólo el impositivo. Las recaudaciones para la seguridad social asistencial y pensiones y para el desempleo sufren las consecuencias de la precariedad, las cotizaciones de cada trabajador o trabajadora están en proporción al salario que se cobra y éstos ya no son lo que eran ni lo van a ser.

El problema de este País puede estar en  la deuda, cuyo pago se irá alargando, aplazando en la medida en que sirva de chantaje para los poderes internacionales del Capital (por cierto, los impulsores del TTIP). Pero el gran problema de su población, nuestro problema, es el empobrecimiento. Ni sueldos dignos, ni coberturas sociales adecuadas, ni garantías de futuras pensiones.

Y así no hay quien consuma. Sólo se puede entender la alegría de los empresarios si asumimos su histórica estupidez de no comprender que un trabajador descapitalizado supone una paralización en el consumo interno. Están cerrando empresas por ésta razón y aún siguen manteniendo que la solución es la bajada de salarios, los contratos basura y los despidos a la carta. ¡Qué rica la mortadela!

Pero esto no es lo que parece, en realidad vivimos en un paraíso, por eso me he cambiado de tema sin apenas darme cuenta. En realidad, si se consigue un buen porcentaje de gente que siga viviendo bien, incluso mejor que antes aunque sea más pequeño, no importa como viva el resto, que se masquen ellos mismos sus problemas.  Al fin y al cabo para seguir gobernando, para seguir controlando los resortes del poder económico  no es imprescindible tener a todos felices, basta con un puñado de votantes, ni siquiera la mitad. Con un 25%-30% que sienta en sus carnes los beneficios del nuevo estatus de concentración de riquezas, de libertad para explotar a sus trabajadores, etc… y otro 10%-15% que puedan atraer con el engañoso marketing, la sucesión está garantizada.

Sólo falta que ése 10-15% asuma con normalidad los caminos de corrupción que benefician a gran parte del otro 25-30%

Y creerse que nada es lo que parece…

Ricardo Garanda Rojas (@rgarciaaranda)