viernes, 10 de junio de 2016

Desde la Frontera

Ricardo G-aranda Rojas (@rgarciaaranda)



Hoy escribo desde un lugar y en un momento que parece especialmente diseñado para no escribir de nada, al menos de nada con un mínimo nivel de reflexión social más o menos trascendente. La contemplación relajada es lo único que aquí y ahora apetece, y con la contemplación un sinnúmero de reflexiones intimas que hoy no vienen al caso.


Estoy en el Pirineo Aragonés, en un pueblecito que se llama Pueyo de Jaca, o simplemente El Pueyo. En este mes de Junio, la inmensa mayoría de las ventanas (todas iguales de madera) están cerradas y las calles están vacías de invernales inquilinos. Es un pueblo de piedra, frio, instalado en el hueco de las cumbres blancas (aún blancas en Junio) que comparte con las aguas tranquilas del embalse de Bubal provocado por el muro que obstruye el cauce del río Gállego y que refleja como en un duplicado esas blancas cumbres y ésas magníficas verdes laderas.

Estoy recorriendo rincones de la zona. Más arriba de Pueyo está la aldea de La Hoz de Jaca, me siento en una pequeña terraza de un pequeño bar, de frente el silencio de los pájaros y el blanco y gris del verde distante, detrás el murmullo de los paisanos en la taberna. Aquí se puede vivir y también morir tranquilos, ellos lo saben bien.

En Biescas el entorno varía un poco, no hay picos blancos, todo romo y verde, ni un metro cuadrado sin árboles. La iglesia de El Salvador está en la parte alta, desde su atrio se ven los tejados negros. Pienso que no hacían las iglesias tan alto por estar más cerca de su dios, que no se lo creen, sino para alejarse de los hombres, que tampoco.

Panticosa, Formigal… todo como en El Pueyo, casas frías de piedra con las ventanas de madera cerradas y casi nadie en las calles. Placer de pasivos para quien lo quiera aprovechar, ir a zonas de esquí en verano y a la costa en otoño.
Sallent de Gállego, menos frio, más variado en calles y construcciones, un poco más animado, supongo que preparándose para el lio-festival del mes que viene, menos mal que me voy antes.

Para intoxicarme un poco y no morir de pureza intelectual, pongo la televisión algunos ratos y repiten, repiten, repiten. Y en la campaña mienten, ocultan, mienten, ocultan. No se agotan, cada vez con menos talento, menos nivel, más planos. Casi todos y casi todas, políticos, periodistas y politólogos de pacotilla. Yo creo que son unos correctos representantes del nivel ramplón existente.
¡Ala!, con tanta belleza natural me he venido arriba, pero es que con lo de Catalunya resulta fácil sentirse crecido, ¡qué pena!.

Con vuestro permiso, me voy a quedar por aquí unos días más y voy a encender la tele un poco menos, escasamente para saber del clima y alguna película de polis. Luego volveré a La Mancha para emitir mi opinión el día de las elecciones, que con tantas operaciones de “blanqueo” me temo que se nos están empezando a blanquear las ideas, ya ni siquiera tenemos claro si somos de los nuestros.

Hasta pronto, amigos y amigas, y refrescaros, que dice la tele que estáis pasando calor, y feliz debate, ya me contaréis.