viernes, 24 de junio de 2016

Militantes

Ricardo Garanda Rojas (@rgarciaaranda)


Estamos viviendo tiempos horrorosos, por eso nos quejamos continuamente, las cosas no acaban de funcionar, el Sistema está recolocando a las distintas fuerzas clasistas, intentando y consiguiendo desclasar en muchos de los casos. Escasean los medios para que las familias puedan desarrollar adecuadamente sus vidas y sus proyectos, los gobiernos se inclinan a favorecer a los que mejor situación tienen, a costa de los más desfavorecidos. Las guerras que producen las confrontaciones tribales y religiosas sacan de sus casas a miles de familias buscando un apoyo humanitario que no siempre encuentran.



Los Bancos a los suyo, la Iglesia a lo suyo, los malos políticos a lo suyo. Y el resto del mundo pasándolo francamente mal. Europa puesta en duda, España desconociendo su futuro más inmediato. Habrá que pensar que es realmente un milagro que esto aún funcione aunque sea a medio gas.

La respuesta me la exige mi amiga Maite, recordándome que aquí hay mucha gente  que “dobla el lomo” todos los días para engrasar esta sociedad y que sus chirridos sean algo soportables.

¿Qué sería de los migrantes si después de jugarse su vida y la de sus hijos, abandonando todo lo suyo en tierras de guerra y hambre no hubiese voluntarios y voluntarias de ONG,s esperándoles para ponerles una manta por encima, para ofrecerles una sonrisa y unas palabras de apoyo y de esperanza?
Y otros muchos que se desplazan a destinos ingratos dónde falta de todo y ellos y ellas ofrecen sus vidas para llevar comida, medicina, educación…
¿Qué sería de las condiciones laborales de muchos de los trabajadores y trabajadoras de éste País y de otros de Europa y del Mundo si no fuera por el esfuerzo cotidiano, continuo de miles de sindicalistas que luchan contra viento y marea por defender sus derechos y tratar de mejorar esas condiciones laborales y personales?. Y no hablamos solo de salarios y jornadas, también de las garantías en temas como la salud laboral, las pensiones, la formación que garantice un futuro, la profesionalidad que permita servir mejor a la sociedad desde cualquier servicio público o privado.
Y esas personas que militan en los partidos políticos y que ésta sociedad desprestigia con una superficialidad que asusta, como si todos fueran iguales, como si no fuera verdad que la mayoría de ellos y ellas se ofrecen a presentarse en unas candidaturas con la sana intención de defender sus ideas en beneficio de un pretendido mejor funcionamiento de la sociedad.

Gracias a todos ellos y todas ellas podemos mantener aún la esperanza cierta de que todo esto no es un absoluto fiasco, que aún nos queda un margen de orgullo para luchar en un incierto futuro y poder mejorar esta realidad antisocial que ahora nos abruma.

Son la gente buena, luchadora, generosa, comprometida con el bien de sus semejantes.
Gente que admiro y aplaudo.
Gente que respeto aunque no siempre coincidamos en nuestras ideas políticas, religiosas, sociales.

Militantes.
Que no nos falten.