viernes, 11 de noviembre de 2016

¿Qué pensará Trump de Leonard Cohen?


Ricardo Garanda Rojas (@rgarciaaranda)


"La poesía viene de un lugar que nadie controla, que nadie conquista. Así que me siento como un charlatán al aceptar un premio por una actividad que yo no controlo. Es decir, si supiera de dónde vienen las buenas canciones, me iría allí más a menudo".

Ha fallecido un poeta, un gran poeta no sólo es sus letras y en sus discursos. Un gran poeta en el sentido pleno de lo que un ser humano puede aportar de poesía a éste desesperante, inculto y dramático universo humano. Siendo Leonard Cohen vale la pena presumir. Siendo Donald Trump, no.


"… cogí mi guitarra. Tengo una guitarra Conde que está hecha en el gran taller de la calle Gravina 7, en España… La saqué de la caja, la alcé, y era como si estuviera llena de helio, era muy ligera. Y me la acerqué a la cara… y aspiré la fragancia de la madera viva. Ya saben que la madera nunca llega a morir. Y olí la fragancia del cedro, tan fresco como si fuera el primer día, …y una voz parecía decirme: “Eres un hombre viejo y no has dado las gracias, no has devuelto tu gratitud a la tierra de donde surgió esta fragancia”. Así que vengo hoy, aquí, esta noche, a agradecer a la tierra y al alma de este pueblo que me ha dado tanto. Porque sé que un hombre no es un carnet de identidad y un país no es solo la calificación de su deuda".

Leonard sabía hablar a la tierra, quererla, ninguna era suya y se encontraba siempre bien en la que le abrazaba, en aquella que paría gentes que le entendieran. Leonard Cohen era un hombre sencillamente agradecido y pagaba las deudas con el alma de su poesía, de su música. Donald Trump sólo adora el poder por encima de todo y quiere pagar sus deudas con lo único que tiene, dinero.

".. cuando era joven… buscaba una voz en mí, estudié a los poetas ingleses … pero no encontraba mi voz. Solamente cuando leí…las obras de Federico García Lorca, comprendí que tenía una voz. No es que haya copiado su voz, yo no me atrevería a hacer eso. Pero me dio permiso para encontrar una voz, para ubicar una voz, es decir, para ubicar el yo, un yo que no está del todo terminado, que lucha por su propia existencia.".
 
Leonard inundó su espíritu con la poesía popular de Lorca. Construyó gran parte de su edificio poético con ésta estructura de aparente quebradizo cristal pero de sólida fábrica dónde las almas se refugian.
Podemos preguntar a Trump por la sensibilidad necesaria para comprender nuestro espacio, no en un país, en un mundo. El será un “poderoso” que sólo entienda de macizos ladrillos y de balances económicos, lo justo para engañar. Nada.

No sé por qué se me ha ocurrido la tontería de hablar al mismo tiempo de estas dos personas. No sé cómo me atrevo siquiera a mezclar sus nombres en un mismo papel. Eran dos nombres de hoy y se me enredaron en las teclas. Mi esperanza está en los millones de personas que admiran y adoran la sensibilidad humana de Cohen, fallecido. Mi desesperanza absoluta está en los millones de personas que apoyan, votan y siguen a personajes como Donald Trump vivo y con poderes.

¿Alguien es capaz de imaginarse a alguna persona votar a esa personificación de la vulgaridad mientras tararea una canción de Leonard Cohen?. Imposible.

Por favor, decidme que es imposible. Yo también voy siendo viejo y quiero buenas razones para ir dando las gracias…



Nota.- Las citas entrecortadas son parte del discurso de Leonard Cohen cuándo recibió el premio Príncipe de Asturias de las letras en 2011