viernes, 21 de julio de 2017

Vientres de Alquiler

Ricardo Garanda Rojas  (@rgarciaaranda)


La realidad es que quien por esta vía pretende tener descendencia, es lo que hace, alquilar un vientre, por mucho que quiera llamarlo “Maternidad Subrogada” para darle un aire de contrato entre partes en igualdad de voluntariedades.

Pero no, la voluntad es sólo de quien paga, quien recibe y se presta al embarazo acepta desde la angustia de la necesidad, para dar de comer al resto de sus hijos y a sí misma. En esa situación hay poca capacidad para elegir libremente.


Leí el otro día que en un país europeo dónde este tipo de contratos está generalizado hasta el punto de existir agencias que se ocupan de todo, un matrimonio “subrogador” se encontró con la gran sorpresa de que ellos habían contratado y pagado para tener un niño y ahora una ecografía desvelaba que el bebe en el vientre  de “la subrogada” era una niña. De ninguna manera se iban a hacer cargo de ese bebé, ellos habían “contratado” un niño. Si ese contrato se liquida por “incumplimiento” ¿quien podrá ocuparse de esa niña?, probablemente nadie, porque nadie estaba dispuesto a ello.

Sé que esto puede parecer una situación extrema, igualmente asumo que utilizo términos que pueden parecer especialmente despectivos. Pero hemos de abrir los ojos ante una situación que yo opino nos degrada como seres humanos. Sobre todo degrada, una vez más, a la mujer, que de manera temporal  la convertimos en una vasija, con dolores, con riesgo de enfermedades, e incluso muerte, por una cantidad de dinero que necesita para vivir. Eso es explotación.

Ya sé que los defensores de éste método de procreación plantean que no tiene que haber pagos. ¿Esto es creíble?  No digo que no pueda haber algún caso excepcional,  pero ¿de verdad nos podemos creer que una mujer va a querer dejarse inseminar, sufrir nueve meses de embarazo, tener un parto y no volver a ver la criatura que durante ese tiempo ha crecido en su cuerpo y de su cuerpo, si no es por una necesidad imperiosa de dinero?

Me sorprende el partido Ciudadanos,  desde su neoliberalismo yo hubiese entendido que quisiera legislar la permisibilidad de estas situaciones sin necesidad de poner ningún límite, como es un acuerdo entre partes, pues nada que ellos mismos se lo ventilen ¿por qué no? Esto es libertad.  Por la misma razón se debieran permitir el tráfico libre y privado de cualquier órgano del cuerpo humano, compraventa de riñones, corazones, páncreas…Eso sí, sin pagar nada a cambio. No vaya a pensar nadie que esto, en realidad, es un negocio.

Pero más me ha sorprendido aún la posición de las Juventudes Socialistas. En el 39 Congreso de su partido intentaron introducir una enmienda que abriera el paso a esta posibilidad de utilizar vientres de alquiler para tener hijos,  dicha enmienda fue descartada en el Pleno y pocos días después votan y aprueban una resolución en el mimo sentido. Graves parecen esas formas, sobre todo cuándo se trata de un asunto muy grave en sí mismo.

A los de Ciudadanos, no, pero a los jóvenes del PSOE si me atrevo a pedirles que reflexionen sobre la idea de defender una  libertad del individuo que se apoye en la explotación de otro. En este caso de una nueva explotación de la mujer.

Quiero creer que en ningún caso.