viernes, 6 de junio de 2014

La encrucijada militante

LA COLUMNA DE LOS VIERNES

La encrucijada militante




Él no quiere contarlo pero yo si voy a hacerlo.

Un amigo mío está en una tremenda fase de desmoralización militante. Y no es para menos. Resulta que a éste muchacho no se le ocurre otra cosa que afiliarse al PSOE, un partido político que según a quien preguntes es de izquierdas o es lo mismo que el PP. Pero además éste chavalote está afiliado y es militante de CC.OO., que también según a quien preguntes es el único sindicato fiable, o está vendido al poder y al sistema.


Total, que mi amigo ya duda de todo y empieza a sospechar que toda una vida de militancia, de defensa de los intereses de los trabajadores, es ahora valorado por unos u otros como una actividad que solo ha servido y sirve para fortalecer el poder del sistema represor.

Piensa que más le hubiera servido no hacer nada, no confrontar nunca contra sus empresarios ni contra ningún poder fáctico establecido. Vamos que podría haber limitado sus militancias a ir un rato un par de tardes en semana a hacer la revolución en el local de la sede y rematar, eso sí, con un magnífico discurso grandilocuente antes sus compañeros de batalla.

Pues no lo hizo así mi amigo, quiero decir que no solo así. Se metió a fondo, se comprometió, se la jugó y ahora los compañeros y compañeras del PSOE le marginan por ser sindicalista (de esos que hicieron huelga general cuándo Felipe González) y los de CC.OO. le repudian porque esto de apoyar algunas tesis del PSOE atasca mucho las meninges.

Yo le digo que no se lo tome a pecho, que esto es así, el cainismo del progresismo en ésta sociedad es para sobrellevarlo o morir en el intento, y no se trata de eso. Él tiene aún ganas de dar guerra, piensa que los temas sociales y laborales están fatal. Que hay que arreglar los desastres causados por la derechona y que para ello va a ser necesario la suma de todos, cada uno en su papel, en su espacio. No hay cosa que más contento le ponga a este gobierno liberal que ver como resuelven sus cuitas los partidos de izquierda y los sindicatos. Al PP no le importa bajar votos siempre que el resto no sea capaz de sumar los suyos.

Y ahora encima, como el rey Juan Carlos ha bajado la banderola y ha dado permiso para la reivindicación republicana, pues mi amigo anda mohíno porque se le ha ocurrido decir que ahora no es el momento adecuado del referéndum, que hay cuestiones más gordas de las que ni debiéramos despistarnos, y que además, habría muy pocas posibilidades de ganarlo. 

Resulta que para lo que no era el momento adecuado era para decir eso. Aquí todo en su momento. Menos mal que él se identifica claramente con un estado de organización republicana, que de no ser así….

Él no quería que lo contara, pero es que esto es la leche…. 

Ricardo Garanda Rojas

(@rgarciaaranda)