viernes, 15 de agosto de 2014

¿CASTA O REVOLUCIÓN?



LA COLUMNA DE LOS VIERNES

¿CASTA O REVOLUCIÓN?

Tengo un amigo entradito ya en años que vive en  una casa propia. No es gran cosa la casa. Está vieja, tiene humedades, necesita un par de manos de pintura y cambiar las antiguas cañerías de plomo.

 
Mi amigo me planteaba sus dudas el otro día sobre qué hacer con la casa. Ambos estábamos de acuerdo en que lo más razonable era derrumbarla y levantar una nueva, con buen material aislante y cañerías modernas, de ésas de poliuretano; con mejores ventanales y puertas y con colores vivos en las paredes.

Pero mi amigo se terminaba indignando al pensar en ésa solución. Con los esfuerzos que le había costado conseguir ésta casa para vivir decentemente. No la heredó ni se la regaló nadie, la pudo levantar con el fruto de sus esfuerzos, de su lucha por una vida digna para él y los suyos.
Ya le dije que siempre le quedaba la opción de seguir mejorándola, de seguir luchando para obtener un fruto merecido. Total, la opción de derribarla y hacer una nueva siempre estaría ahí presente, cuándo no hubiese más opciones.

Pero ¿Cuál es la mejor opción? Volvía a quebrar mi amigo. ¿Y si derribo lo conseguido y lo nuevo no me convence?.

Lo nuevo siempre ha de ser mejor, más limpio, más sano, construido con materiales más modernos, más adecuado para que habiten tus jóvenes hijos y tus futuros nietos.

Ya. Me dijo.

Esta casa necesita reformas, incluso cambios estructurales, pero tiene buenos cimientos. Sólidos, comprobados una y otra vez resistiendo altercados controvertidos en varias averías que hubo que ir solventando sobre la marcha. 

Tuve que reconocérselo. Si, está construida por buenos profesionales, antiguos, viejos, pero de buena Casta. Con buenos cimientos, efectivamente. Y le has ido haciendo algunas nuevas reformas que la fortalecen. Pero también dejaste realizar algunas chapuzas que la han ido deteriorando un poco. Quizás es el momento de cambiarlo todo, incluso los cimientos. Hay ahora unos sistemas nuevos que se llaman anti-motin, o anti-botin, o algo así…Tal vez haya llegado el momento de cambiar todo, de revolucionar todo, no sólo los arreglos que has ido haciendo durante éstos años, sino incluso los propios cimientos.

Los vecinos me van a mirar mal, todavía les debo dinero que me prestaron para las reparaciones.
Bueno, ya no podrás pagarles, deben entenderlo, al fin y al cabo puedes exhibir buenas razones para hacerlo, seguro que les gusta y te copian. Y si no es así, da igual, te aislaran un poco, pero te buscas nuevos vecinos que te entiendan y arreglado
.
Tal vez tengas razón, pero ¡qué pereza!.

Es verdad, ¡qué pereza!.

Ricardo Garanda Rojas 

 (@rgarciaaranda)