viernes, 1 de agosto de 2014

Halcones



 LA COLUMNA DE LOS VIERNES


Halcones


Lejos ya aquellos tiempos en los que se hablaba de “Halcones” y “Palomas” para identificar a los dos grandes grupos políticos que se alternaban en el Poder en Israel. Ambos luchaban por la consolidación de su Estado, faltaría más, pero unos propugnaban siempre fórmulas más drásticas, belicosas en sus relaciones con los árabes Palestinos, de cuyas casas tuvieron que echarlos para implantar su reivindicado Reino, en el que rezar todos juntos a la espera de la llegada del hijo de dios en la tierra. Muy místicos ellos. 

Parece que con el tiempo y el apoyo internacional, las Palomas volaron a no sabemos dónde, y allí sólo quedan Halcones. Y no sólo en el Gobierno, si los datos son ciertos, y todo apunta a que lo sean, sería más del 80% de la población israelí la que acepta y apoya el genocidio que su ejército está perpetrando en la Franja de Gaza.


Anoche estuve viendo un documental en la 2 de TVE sobre otros grandes “Halcones” de la historia del siglo pasado (antesdeayer). Los cientos de miles de italianos e italianas vitoreando a Mussolini cuándo este vociferaba que les había prometido la invasión de Etiopia y que ahora les prometía, “sin ninguna duda”, que invadirían Grecia. La baba se les caía. La mismísima baba que se les escapaba por la comisura de los labios a los alemanes con Hitler.


Esa Baba halconera que debe estar oculta en algún rincón de nuestro organismo, esperando la llegada del momento, del maldito líder carismático, de las circunstancias adecuadas, para salir, chorrear y manchar todas las esencias de lo que muchos quisiéramos que fuera el ser humano.

Y analizando la Historia, uno tiene la sensación de que estamos continuamente más cerca del babeo de lo que parece. Siempre hay algo que defender: la tierra, la raza, el idioma, la religión…Vaya con la religión. Son aquellos que defienden que aquí sólo estamos de paso hacia un mundo divino mucho mejor, los que más sentido de la propiedad tienen sobre las cosas de ésta Tierra, será porque, al no cobrarles ningún dios el alquiler, se creen que son suyas.


En Palestina no hay guerra, hay un consenso internacional que permite a los Sionistas invadir Gaza haciendo desaparecer, por una u otra vía, a los militantes de Hamás, a sus mujeres y a sus hijos. O se van, o los matan. Es el mensaje claro cuándo envían un primer misil, sin explosivo, de aviso: tenéis tres minutos para salir corriendo. Solo les falta decir a estos baboseantes militares que no se les ocurra refugiarse en edificios de la ONU, porque éstos también van a caer, total, a la ONU no parece importarle gran cosa.


Y cuándo el ejército Israelita acabe con su “hazaña”, ¿habrán muerto todos los actuales y futuros miembros de Hamás, o quedarán suficientes como para pensar que “esto no se acaba aquí”?. Y los que queden estarán muy enfadados con el Estado de Israel, pero también con EE.UU. y con Europa. Tendrán un cabreo tremendo contra todos los que han permitido esta masacre.

Y vuelta a empezar…

Ricardo Garanda Rojas  

(@rgarciaaranda)