jueves, 24 de septiembre de 2015

Una Experiencia Personal


Ricardo García Aranda
 El Martes tuve una experiencia personal importante.
Era el día previsto para la segunda presentación de mi colección de poesías “Solo el Silencio”, libro que ya se había presentado a principios de verano en la librería Hojablanca de Toledo y cuyos poemas volveremos a recitar el próximo día 9 de Octubre en el Teatro Echegaray de Sonseca, mi pueblo.
En el salón de la Biblioteca Regional de CLM, ubicada en la inmensa fábrica del Alcázar de Toledo, cabía más gente, cercano al centenar. Me sorprendió que se llenara, no pensé que familia y amigos dieran para tanto. Pero se llenó.





Tengo sesenta años y “Solo el Silencio” es mi primer libro. Después de los poemas que escribí con mis veinte (¿quién no intenta escribir poesía a los 20 años?) no había vuelto a hacerlo hasta hace un par de ellos. Más de 35 años sin intentarlo siquiera. Por tanto, la primera sensación era de sorpresa, a la inmensa mayoría de los hombres y mujeres que estaban en esa sala les sorprendió enterarse de que yo escribiera poesía. Lógico, a mí no me sorprendió tanto porque siempre he tenido un verso en las meninges, pero también.

Sigue habiendo muchos conocidos, incluso algún amigo, que seguirá extrañado pero como me aprecia lo justifica en base a que con la edad nos reblandecemos y como tengo tiempo…(si siguiera en activo seguro que no tendría tiempo para éstas cosas…). Habrá quien diga que son las cosas del Ricardo…

Y seguro que, quienes así reflexionen, no les falta razón. Son mis cosas, tengo tiempo, no sólo para escribir, sino incluso para pensar (¡qué lujo!). Y creo que, como consecuencia de pensar y observar tanto, la debilidad se apodera de mi…

Es cierto que la inmensa mayoría de hombres y mujeres que había en aquella sala eran familiares, amigos y gente muy cercana. Tan cierto como que les gustó lo que oyeron, ya les había gustado lo que habían leído. Y esa es mi gran experiencia, he sorprendido a mi gente más cercana y parece que son muy sinceros cuándo expresan que gratamente.

Había gente a la que se le saltaban las lágrimas y otras que reconocieron haber hecho esfuerzos para sujetarlas. No hay poema en mi libro que no me haya costado mis lágrimas al escribirlo. Mi fracaso hubiese sido conseguir una reacción estéticamente neutra en sentimientos.

Esto es comunicación de ideas, de sentimientos. Empatía entre las gentes. ¿Por qué he estado 35 años sin practicarlo?

Ya, era un activo sindicalista, no podía mostrar debilidades…

Y además no tenía tiempo…

Tampoco sé cuánto tengo ahora.

Ricardo Garanda Rojas (@rgarciaaranda)