jueves, 26 de noviembre de 2015

25 de Noviembre, no vino Pilar

Ricardo Garanda Rojas
Pilar no estaba en la manifestación de hoy. No la esperábamos, hace semanas que no viene a las manifestaciones y que no la esperamos.

Estaba feliz, conoció al hombre de su vida. Buen chico, le vimos un poco tímido cuándo nos lo presentó, pero ella decía que era un buen chico y que se querían mucho. Muy bien, Pilar se merecía encontrar un hombre que la quisiera.

Un día, hace ya unos meses, nos llamó para decirnos que no podía salir a tomar una caña como habíamos quedado, que tenía muchas cosas que hacer en la casa, que ya quedaríamos otro día. Nos pareció raro, pero pensamos que era muy tierno que de pronto se hubiera hecho tan casera.



Falló a tres o cuatro citas más y decidimos sorprenderla llevando unos botellines a su casa.

@romerojl

Nos asustamos, parece que se había caído de la escalera colocando unas cortinas y tenía moratones y dolores por todo el cuerpo. Nos bebimos los botellines pero Pilar sonreía muy forzada, tenía también un golpe en la comisura de los labios.

Nos dijo que todo le iba bien, que su compañero la quería mucho y ella también a él, lo único que la preocupaba era creer que no estaba a su nivel y no tenía claro si hacía las cosas cómo a él le gustaban. Era muy importante para Pilar que su compañero se sintiera satisfecho con ella, ¡el amor!, decía.

Nos creímos lo que quisimos creernos, pero ése día, cuando salimos de la casa de Pilar, hablamos poco entre nosotros, casi nada. Ese golpe del pómulo y de la comisura de los labios no parecía de una caída de la escalera, pero nada dijimos. Nada.

Su ausencia era un nudo en nuestra garganta, cada uno de nosotros y cada una de nosotras sospechábamos lo que podía estar pasando, pero seguimos en silencio. En realidad todos queríamos pensar que era obsesión propia y que el resto del grupo pensaba otra cosa.

Necesitábamos pensar que Pilar era feliz, había encontrado al hombre de su vida que la quería y la trataba bien. Y ella le quería tanto que se preocupaba de hacer bien las cosas de la casa, atenderle en todo tal y como él deseaba. Pensar que había tenido mala suerte con su caída de la escalera. Y seguimos callados, en silencio, sin decir nada. Nada.

Hoy Pilar no vino a la manifestación, no la esperábamos. Hace tiempo que no podemos esperarla. Ya no.

Nos queda de ella nuestro silencio…

Ricardo Garanda Rojas
(@rgarciaaranda)