jueves, 19 de noviembre de 2015

TTIP: El gran agujero para los trabajadores

Ricardo Garanda Rojas
Está a punto de iniciarse la campaña electoral para las próximas elecciones generales (o ha empezado ya) y todo va aparentemente dentro de un orden, los que gobiernan justifican, los que aspiran prometen cambios, los nuevos pululan para descubrir sus espacios, seguro que alguno pululará toda la campaña sin encontrarlo, e IU como siempre, presentando el programa más concreto, más claro pero con esa cara de impotencia que se les pone cuándo parece que su trabajo no servirá para mucho.

Y cada colectivo a defender lo suyo y a exigir a los distintos partidos que tengan en cuenta sus reivindicaciones. Todo siguiendo el guion.



A estas alturas sólo sorprende una cosa (y esperemos que se solvente en la medida en que la campaña avance): parece que el colectivo de los trabajadores y las trabajadoras de este país y sus representantes no se interesa mucho por el asunto que prioriza el ranking de preocupaciones en el terreno laboral de otros países europeos: El TTIP, ese tratado que se está negociando entre Europa y EE.UU y que persigue la libertad de producción y de comercio para las grandes multinacionales que operan en ambos continentes, o que desean hacerlo.

Libertad que ha de consolidarse a costa de que los trabajadores y las trabajadoras de cada país europeo renuncien a las muchas o pocas garantías que les ofrece su nacional legislación, incluso a la protección que sobre algunos aspectos ofrece la propia legislación europea. Protecciones sobre condiciones laborales, pero también sobre consumo de productos considerados nocivos hasta ahora, tratamiento ecológico de plantas para el consumo, competencias a los servicios públicos de sanidad, y algunos asuntos más. Hay partidos que están encuadrados en grupos europeos  contrarios a este tratado, hay otros que lo apoyan claramente y después está el grupo Socialista Europeo, con partidos nacionales posicionados en contra como es el Partido Socialista Francés y otros que han planteado algún pequeño matiz y que, una vez matizado, se muestran favorables, como es el caso del Partido Socialista Obrero Español.

Cada uno lo habrá estudiado y valorado y han tomado su decisión. Correcto, ellos sabrán a quien defienden y cómo lo hacen. Pero lo extraño es que en España no se levanten voces de los representantes de los trabajadores tratando de parar ésta barbaridad. Lo que a muchas y muchos nos parece una barbaridad.



Hoy mismo, en Castilla la Mancha se ha producido una reunión entre representantes de cinco formaciones políticas  (PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos e IU) y un centenar de sindicalistas del máximo nivel de dirección en la región de CC.OO., que era quien organizaba el evento, y no se ha hablado del TTIP, no ha habido ninguna pregunta sobre éste asunto. Nadie en éste propicio ámbito ha preguntado que para qué queremos estar a vueltas de derogación o no derogación de la Reforma Laboral si en cualquier caso las controversias sobre condiciones laborales tendrán que verse (de aprobarse el acuerdo)  en un tribunal semi-privado europeo a instancias de las multinacionales que no quieren ningún obstáculo, vía impuesto o coste laboral, para el desarrollo de la producción y comercialización de sus productos. No había preguntas en directo y en “las diferidas” ni se rozó el asunto.

Tal vez estemos aún a tiempo.
Si es que hay voluntad.

Ricardo Garanda Rojas
(@rgarciaaranda)