jueves, 10 de diciembre de 2015

Votar, voto

Ricardo Garanda Romero
Porque no sé de qué hablar voy a hablar de lo que toca, de elecciones. No es que me parezca mal, pero ya me gustaría tener imaginación para hablar de otra cosa. No la tengo, hoy no.

De entrada me apetece plantear que todo esto no me parece serio y que si no nos abstenemos es porque los ciudadanos y las ciudadanas nos esforzamos en ser más responsables que la mayoría de los candidatos y las candidatas. ¿Por qué mienten, exageran y sobredimensionan o infravaloran los problemas según les interesa a cada uno y cada una? Están intentando, y en mucha medida consiguiendo, hacer de la democracia un juego de tontos. Qué decepción de políticos y de profesionales de la comunicación, ¡qué decepción!, sin haber llegado a la cima, cómo hemos ido para abajo.



Pero yo voy a votar, esto no me lo quita nadie, nadie (la repetición quiere decir que “ni dios”). Demasiados años de lucha como para quedarme en casa el día que se vota, yo no voy a contar historias, el que no acabe de entender esto que haga un curso.

 Foto M.Loriz

¿Opciones? Ni todo lo viejo está caduco,  ni todo lo nuevo es perenne. Hay mucho imbécil hablando en los medios, de los viejos y de los nuevos. Y la verdad de las cosas no depende de los años que se lleven defendiendo. Los buenos vinos tienen vida en la botella, hasta un punto crecen en calidad y, a partir de ahí, comienzan a decaer. Hay que saber cuándo, cómo y porqué, no todos los vinos se comportan igual, incluso cada uno depende de su ámbito.

En estas elecciones se nos presentan dos derechas, una vieja y otra joven, y a mí no me gusta ninguna de las dos, no por su antigüedad, evidentemente, sino porque no me gusta ese vino, al olfato pueden engañar,  pero en el paladar dejan un retrogusto insoportable, tanto el joven como el de barrica.

En la izquierda tenemos de todo. Podemos hacer un buen caldo partiendo de una buena madre, lo que no debiéramos luego es despreciarla. Ya sabemos aquello de que “una madre es una madre y a ti te encontré en la calle”. Sin coplas, valoremos que a Izquierda Unida no la hace desaparecer ningún iluminado por muchos seguidores que parezca tener, es mi opinión.

Pero además éste presuntuoso recién nacido quiere cargarse también al padre. Le hará daño, seguro, pero durante muchos años ese padre comentará ese daño que le hizo un hijo desaparecido. El PSOE va a soportar perfectamente ésta agresión por mucho que le duela que sean gentes de una misma ideología quienes le ataquen. Tal vez no gane estas elecciones, tal vez vea como una incomprensión entre las izquierdas vuelva a dar el poder a las derechas, tal vez, pero estará preparado para lo que ocurra dentro de cuatro años, paciencia basada en la solidez ideológica que tienen sus gentes. No todos pueden tener esa tranquilidad histórica.

Yo no sé lo que voy a votar, cómo soy de izquierdas y no comprendo la agresividad del hijo pues estoy dudando entre padre o madre. Voto en una pequeña capital de provincias, pienso en ser eficaz, pero éste asunto de la TTIP me tiene descolocado. Me quedan días, pero votar, voto.





 Ricardo Garanda Rojas 


(@rgarciaaranda)