viernes, 4 de marzo de 2016

Vitoria, 3 de Marzo de 1976



Le había asegurado a mi amiga Ana que mi columna de hoy iba a tratar de “las dos almas del PSOE”, pero no va a ser así. Ya hablaremos otro día de que en éste partido sus militantes están en la gran disyuntiva de no saber dónde situar su ideología en los grandes momentos de ser consecuentes con ella. 
He abierto el ordenador, y me he encontrado con un comentario que ha revuelto mis antiguas rebeldías por la lucha, la justicia, la libertad, la democracia, la transición…Esos momentos que según algunos y algunas grandes militantes del actual cambio no existieron, o existieron poco, que no hicimos o hicimos poco.
“Este día es muy especial para mi familia. Está lleno de recuerdos y emociones porque mi padre estuvo dentro de la Iglesia, porque mi ama tuvo refugiada a gente en casa para que no les pillara la poli, mientras no sabía dónde y cómo estaba su marido, porque es parte de la seña de identidad de mi barrio, por tantas cosas…”

Maite recuerda lo que ocurrió en la parroquia de San Francisco del barrio Zaramaga de Vitoria a las 17 horas y 10 minutos del 3 de Marzo de 1976.
Había 4.000 trabajadores en huelga, una asamblea en la Iglesia, gases lacrimógenos para que salieran y disparos según salían. Un centenar de heridos, cinco trabajadores muertos:
--Pedro María Martínez de 27 años.
--Francisco Aznar, de 17 años.
--Romualdo Barroso, de 19 años.
--José Castillo, de 32 años.
--Bienvenido Pereda, de 30 años.

Trabajadores que defendían su derecho a huelga y reunión para luchar por la mejora de sus condiciones laborales. 
¿Lo vamos a olvidar?

Ministro de Gobernación: Manuel Fraga Iribarne.
Ministro de Relaciones Sindicales: Rodolfo Martin Villa (reclamado por una juez argentina, acusado de crímenes contra la humanidad por estos hechos)
Ministro de Presidencia: Alfonso Osorio.

¿Los vamos a olvidar?.

En 1976 ya había muerto Franco en la cama, mientras la democracia (eso que ahora parece que fue un regalo del antiguo régimen) se luchaba en la calle, en la fábricas, en las facultades,  en asambleas y manifestaciones con golpes, detenidos, disparos y muertes. Porque estos cinco no fueron los únicos, hubo muchos más en distintos puntos de España. Me alegro profundamente de que para la mayoría de la población española esto ya sea sólo historia, pero hay manchas rojas en ésa historia, manchas que nunca acaban de desaparecer, manchas que algunos no queremos que desaparezcan.

Lo de Vitoria fue un asesinato policial a sangre fría, un verdadero acto fascista que se revela insoportable escuchando las comunicaciones de órdenes del canal de la policía.
De aquella España venimos y estas cosas nos pasaban… por luchar. Que nadie sea “malagente” queriendo infravalorarlo o simplemente obviarlo. Respetar la memoria de quienes podemos contarlo, pero sobre todo respetar la de quienes no pueden…

Por Pedro, Francisco, Romualdo, José, Bienvenido y muchos y muchas más:
¡¡Viva la lucha de la Clase Obrera!! Y honra a quienes perdieron la vida y la libertad por ella.

Estoy seguro de que mi amiga Ana entenderá el cambio de planes.


Ricardo Garanda Rojas (@rgarciaaranda)