domingo, 7 de agosto de 2016

Nocturneando



Al igual que las bicicletas se hicieron para el verano (o al menos así lo opinaba el maestro Fernán Gómez) la fotografía nocturna tiene su hábitat natural en esta estación. No porque no se pueda hacer fotos nocturnas en otras épocas del año, que se puede, sino porque es un buen momento para salir con la cámara, el trípode y los demás aparejos cuando la canícula cede su paso a la noche.




Y eso fue lo que hicimos el pasado sábado. Hablo en plural, porque en esta ocasión, y para variar, me acompañó en la escapada mi compañera. Además gran parte del mérito de estas fotos se debe a su colaboración contribuyendo a iluminar las escenas.


Porque si algo tiene la fotografía nocturna, es parafernalia. Las largas exposiciones requieren trípodes y disparadores remotos, y la ausencia de luz, recurrir a otras formas de revelar las formas que queremos obtener.


Una luna en cuarto creciente (aunque en algunas tomas no lo parezca debido al tiempo de exposición y las aperturas del diafragma) reflejándose sobre el espejo del pantano, sin apenas un leve rizo en sus aguas era el marco ideal para la hora azul que precede a la noche cerrada.


La vegetación que emerge del agua tras la bajada de las mismas propias de estas fechas, nos permitió jugar a iluminar con distintas temperaturas, cálidas o frías, los árboles secos o los tarayes de la ribera. Puedes apreciar la diferencia de temperatura en estas dos fotos que tienen prácticamente el mismo encuadre. ¿Cual te gusta más?


Y cuando la luna se perdió en el horizonte, llegó el momento de la vía láctea, del camino que fue la brújula de peregrinos en la antiguedad en su marcha hacia los confines de la tierra. Quisimos enmarcar el campo de estrellas con motivos vegetales....


 .... pero al final, creo que merece la pena apagar las luces y dejar que sean las estrellas las que brillen. ¿No te parece?


Al final, después de un par de horas al borde del pantano, nos trajimos de vuelta unas pocas instantáneas, una experiencia más, en este caso, compartida, y unas cuantas marcas de los dueños y señores del pantano: los mosquitos.

La próxima vez iremos protegidos para la ocasión. Espero que te haya gustado este paseo. Hasta que nos volvamos a ver por estos lares, te deseo un feliz verano. Gracias por tu atención. Chaaaoo!!

JLROMERO
@romerojl