sábado, 6 de agosto de 2016

Perros

Ricardo Garanda Rojas (@rgarciaaranda)


Perros ellos o perros nosotros. Naturaleza o comportamiento.
Ellos y ellas son perros o perras por definición, nacieron tales. Nosotros podemos adquirir el apelativo si nuestro comportamiento no es precisamente para presumir: ¡Qué perro eres!, egoísta, rácano, ruin. O ¡qué perro estás! Perezoso, incluso vago.
Pero ese apelativo es muy injusto, no tanto por la persona a la que se le aplica, que tal vez también, sino por dar por sentado que un perro es perezoso, ruin, rácano o egoísta. Como mucho lo primero, y también es raro.

El cariño y la entrega definen al individuo, y estas cualidades sí que están generalmente demostradas en el animal canino, no tanto en el ser humano.

No basta con tratarlos bien, cuidarlos si enferman y darles la adecuada comida y bebida, ¡faltaría más!. Hay que quererlos, responder, al menos al mismo nivel, al inmenso cariño que ellos suelen demostrarnos. Le llamamos “nuestro perro o nuestra perra”, y se nos olvida que si no quisieran estar con nosotros se irían, tal vez no sean “tan nuestros”, simplemente es que ellos no nos abandonan, nos quieren y nos dejan que nos sentemos en su mismo sofá, ese al que hemos cubierto con una colcha para que lo ocupen cuándo aceptamos que pueden pasar a nuestra casa para convivir con nosotros.

Sabina en Frejulfe
La falta de racionalidad de éstos animales provoca algunos problemas, no saben despreciar ni odiar, y esto es una deficiencia que los hace incompresibles para nosotros. Algunos incluso ladran menos de lo que otros vociferamos y van mucho más limpios sin ropa que muchos humanos con ellas. A pesar de ello limitamos su acceso a locales normalmente ruidosos y no siempre limpios. Yo creo que lo hacemos porque necesitamos dejar claro de manera continua  que no pueden estar a nuestro nivel, que nosotros somos superiores y, por tanto no tenemos que convivir en los mismos espacios. Solo en la calle y con matices.

No se quiere a quien se margina y un ser vivo necesita compartir.

No es obligatorio, pero dime cuánto y cómo quieres a los animales y yo te diré cuánto estoy dispuesto a quererte a ti.