viernes, 23 de diciembre de 2016

Cosas que no puedo entender.

 Ricardo Garanda Rojas (@rgarciaaranda)


Foto de J.L. Romero
Yo estuve en la gloria hace un par de semanas, cuestión nada fácil para un espíritu decaído como está el mío. Pero lo cierto es que estuve en la gloria: amigos y amigas, antiguos algunos, recientes otras y otros, justo cuando yo ya creía que era poco el espacio que me quedaba para nuevas amistades. Amigos y amigas en la militancia, en la cultura, en la crítica contra lo que no nos gusta y en el goce con lo que sí. Amigos, buen “rollete”, deseado  y a veces soñado ambiente. Hace un par de semanas, ya hemos hablado aquí de ello.

Hoy no, hoy  el otro lado de la moneda se me aparece con crudeza.  Joder, con lo difícil que es hacer buenos amigos y buenas amigas  cómo nos vamos torciendo haciendo fracasar, o al menos dudar del éxito de relaciones normales entre gentes normales.


Siempre son compatibles diferentes ideologías entre gente que se quiere y se relaciona. Se convierten en debates y con la generosidad a la que obliga la amistad, todo es posible. Si no fuera así sería imposible mantener esas magníficas pandillas “de toda la vida” dónde cada uno y cada una han ido desarrollando mentalidades e ideologías distintas. Pero hay líneas no escritas que marcan inevitablemente distancias inalcanzables. El sentido global de la humanidad, el respeto al diferente, el defender  a la persona como ser global, sin diferenciar ni su color, ni su sexo, ni su nacionalidad, ni su situación impositiva… El hombre o la mujer que viene a apoyarse al quicio de nuestra puerta normalmente no viene a robar, viene a pedir ayuda, y no siempre económica.  Otra cosa será nuestra racista consideración.  Defender “nuestro sistema de vida” nunca debiera ser la excusa para despreciar a quienes no han aportado dinero para ello. La vida da muchas vueltas y conozco gente con nombres y apellidos que ha necesitado ayuda de quienes en su momento despreció porque la pedía.  Pero aunque no fuera así…

Es muy difícil la amistad entre una persona que lucha y defiende a los que huyen de la miseria, de la guerra, del desprecio, de la marginalidad..  y otra que simplemente los desprecia porque considera que atenta contra su “modo de vida”.  Por cierto, para evitar riesgos metafóricos, no tengamos pájaros enjaulados y bien alimentados ante  los ojos de otros libres que necesitan comer.


foto de archivo "Casabas"

Se me ve disgustado en ésta reflexión,  es evidente que lo estoy. Hoy el día ha sido malo de solemnidad para mí. 

También me he encontrado con el choque de tener que tomar partido entre unos y otros, amigos y amigos, compañeros y compañeros. ¡Vaya mierda!

A los que se nos han ido quedando  tantos por el camino nos da por pensar que todo debiera ser más fácil. Sobre todo porque también se les han quedado a ellos y a ellas, a todos. Pero no, tenemos que poner nuestras consideraciones por delante de nuestras relaciones personales, con suficiente contundencia, que se note claramente que tenemos una personalidad potente, dominadora. ¿De qué material estamos hechos?

Si, ya lo sé, “me estoy haciendo mayor”, fíjate de que tonterías hablo ahora. Ya sé que me estoy haciendo mayor y eso no es bueno, pero al menos sé que no podré juzgar las historias que ocurren en los parlamentos, en los mercados, en los campos de batalla, si ni siquiera entiendo lo que ocurre en un círculo de diez metros a mi alrededor.

Y no lo entiendo.