viernes, 3 de febrero de 2017

Horizontalidad


Ricardo Garanda Rojas (@rgarciaaranda)



Cuando yo era un poco más chaval que ahora las cuestiones reivindicativas estaban claras, venían en bloque. Los rojos éramos revolucionarios, ateos, anti monárquicos, anti capitalistas, defensores del sexo libre, igualitarios por raza, edad o sexo (lo de género es posterior), y en la mayoría de los casos, anti madridistas.

Los y las de derechas, todo lo contrario en todo.


Una generación posterior ya nos indicó que había que esforzarse, que esta simpleza era muy difícil de mantener, que se complicaba todo un poco. Y así fue como fuimos descubriendo  que no pasaba nada si había gente de izquierdas que iba a misa o que hubiese homosexuales de derechas (¡qué escándalo!). Feministas en partidos conservadores, nacionalistas en organizaciones internacionalistas. En fin, fijaros que hasta hay sindicalistas con el carnet del Real Madrid. Esto es así, no hay remedio.

La horizontalidad hace tiempo que se impone y yo creo que es muy para bien, es algo que nos permite más libertad individual y eso siempre lo hemos defendido todos, los de allí y los de aquí.

En CC.OO. es muy normal que se escuche hablar de algún tipo de evolución, de hecho han trabajado un documento que analiza, partiendo de su historia, caminos nuevos que se pueden recorrer. Pero hay un problema: su cultura de la verticalidad.

Este año hay un proceso congresual y pareciera que, igual que siempre, organizaciones, es decir, federaciones o estructuras territoriales, apoyan en bloque una postura u otra. Como mucho, en sus debates internos una parte mayoritaria decide apoyar una opción y otra minoritaria la contraria. Pero no hablamos solo de apoyar a uno u otro candidato o candidata, sino también las líneas ideológicas y estratégicas que cada candidatura defiende. En bloque, todo o nada.
Tocada queda  la libertad de aprovechar la capacidad individual de cada militante para decidir qué apoya de una opción y qué de la otra. Yo creo que se pierden opciones.

Salvo que se pongan encima de la mesa reivindicaciones potentes que se desarrollen de manera horizontal. Por ejemplo, ¿cuál puede ser la solución del compromiso de las y los feministas de CC.OO. de Madrid que militen en organizaciones federativas o territoriales que apoyan la renovación del actual Secretario General si la alternativa es la de una mujer que también ha demostrado sus grandes cualidades?

Las disciplinas verticales nos limitan, yo creo que hay que abolirlas, es más, creo que hace muchos años que se tendrían que haber abolido. Tienen mucho de impositivas.
Apuesto por el compromiso individual de cada reivindicación, apuesto por la libertad que aporta la horizontalidad en nuestras decisiones.

¿No queremos un Sindicato evolucionado? 

Cuesta, ¿verdad?. Por eso en muchas de nuestras organizaciones vamos a hacer lo de siempre, es más fácil, ¿para qué complicarnos?
En CC.OO. algunas organizaciones huelen ya a rancio, a machismo rancio.

Me encanta Extremadura, siempre lo dije.