sábado, 27 de mayo de 2017

Hay Mayo sin Puerta del Sol

Ricardo Garanda Rojas (@rgarciaaranda)


De lo ocurrido en las primarias del Partido Socialista Obrero Español el pasado 21 de Mayo, se pueden sacar multitud de conclusiones, pero a mí me gusta concluir una en especial, la de que se puede intentar cambiar las cosas sin tener que ir a la Puerta del Sol. No es necesario buscar nuevos espacios ahí fuera, se puede intentar cambiar las cosas desde dentro de las organizaciones. El esfuerzo es parecido y tanto el camino como el final del mismo son iguales de inciertos, pero dentro hace menos frío


Si, dentro de una organización política  tienes tus instrumentos, tus medios, tu ideología compartida, tus comportamientos y planteamientos históricos, tu gente con las historias de tus gentes. Y es posible, miles de militantes del PSOE han demostrado que es posible intentar cambiar las cosas.  Ahora tienen que demostrar que el camino iniciado lleva a algún sitio del universo de la izquierda realmente transformadora.

No será fácil, no lo está siendo para quienes aquel día de Mayo intentaron cambiar el mundo desde el granito del suelo callejero. Los guardianes del Sistema están a la defensiva con sus poderes intactos dispuestos a ejercitar sus potencias con tal de que ni un ápice de su establecido confort se descontrole.

Lo primero que habrá que comprobar es si esos guardianes del Sistema están solo fuera o también dentro, si el miedo a que las distintas opciones de la izquierda, la de Puerta del Sol y la de Ferraz, puedan llegar a una imprescindible conexión, ¿es algo externo a los movimientos de izquierda o se van a seguir manteniendo temblores internos?.

Hoy los “Si se Puede” del 15 de Mayo y los “No es No” del 1de Octubre se miran aún de reojo, compiten por el mismo espacio y recelan de cederse avances unos a otros. La clave ahora para ellos es saber si eso va a ser siempre así o habrá un momento en el que sepan guisarse las diferencias y preparar un enorme banquete democrático que nos saque de una vez por todas de esta triste vorágine conservadora-liberal.

Yo pongo las cervezas, con mucho gusto.