jueves, 24 de julio de 2014

Cospedal: Democracia de Asesores

LA COLUMNA DE LOS VIERNES

Cospedal: Democracia de Asesores



La Democracia supone la aceptación de unas reglas de juego, es una forma social de vida, con sus muchas y grandes ventajas y con algunos inconvenientes. Se plantean en un momento dado y se aceptan o se rechazan. El problema está en que han de ser aceptados, de verdad, por todos los componentes del grupo, y para quienes se ven obligados a aceptar a regañadientes, los inconvenientes parecen más poderosos que las ventajas.



Históricamente lo de que todos somos iguales ante la ley y lo de que “una persona, un voto” ha sido una carga para aquella parte de la sociedad que se consideran próceres, privilegiados, elegidos por el dedo divino, por herencia o por riqueza, salvo que  además de herederos o ricos de cosecha propia,  sean inteligentes, cultos, con nivel intelectual para entenderlo.

Quienes carecen de esa segunda virtud (virtud real), y a pesar de ello han conseguido alcanzar ciertas cotas de poder, no acaban de asumir que tienen que pagar su cuota de “esfuerzo y sacrificio”, que aunque sea la persona más privilegiada del mundo, tiene la obligación de escuchar y reflexionar sobre las ideas de los demás. Incluso debiera estar capacitada para asumir que a veces se equivoca y que sus errores pueden hacer daño a los demás. Y asumir también que esa cota de poder se le presta desde un consenso democrático, no es suya, aunque se lo parezca.

Tenemos un caso muy claro en Castilla La Mancha. Tras un proceso electoral, evidentemente democrático, Doña María Dolores De Cospedal adquiere la responsabilidad de ser Presidenta de la Comunidad, y para satisfacción de unos y dolor (moral y físico) de otros, ésta mujer gobierna. Y quiere seguir gobernando, pero se ha dado cuenta de que las reglas democráticas que la izaron al poder ahora no sirven para mantenerla. Y va y las cambia.

Y confunde. Porque esa es otra regla democrática que suele saltarse con frecuencia: confundir. Es cierto que como muchas otras personas de su partido y de fuera de él, pero ella lo hace de manera especial, con estilo, con profesionalidad, da gusto,  hasta tal punto de que como ya no es creíble absolutamente nada de lo que dice, el interés está en cómo lo dice, es decir, como confunde, ¡qué estilo!, vamos, que cuándo va a empezar a hablar decimos en el salón “calla, a ver como confunde hoy”, da igual lo que diga.

Quitó el salario a los diputados rasos y dijo que era para ahorrar. Confusión, incrementó el número de Asesores. Reduce el número de diputados a elegir para el gobierno y control de la Comunidad Castellano Manchega y dice que es un sacrificio para ahorrar, confusión. Si ya no tienen salario poco se puede ahorrar.

A Doña María de Cospedal le da exactamente igual el Parlamento, si pudiera cerrarlo lo haría con el máximo placer. Las normas la obligan cada cuatro años a pasar por el control de las urnas y para ella esto es un mal sueño, no un placer democrático. Tendría que haber nacido en otra época o en otro país para ser realmente feliz.

Ella sólo escucha a sus amigos, a sus asesores, a quienes cobran un pastón porque ella ha decidido que así sea  y que, por tanto, o la asesoran bien (si, señora) o se quedan sin su magnífico sustento. El parlamento es un suplicio y lo elige el pueblo. Mejor los asesores.

Pero cuatro años son pocos, para ella y para sus “si señora”. Hay que volver a ganar y con las reglas vigentes la cosa parece cruda. Solución, cambiamos las reglas vigentes, las cocinamos y las orientamos de tal manera que sean más favorables al objetivo de perpetuarse. Algo parecido (ampliación constitucional de mandatos) ha ocurrido en algunos países sudamericanos, con la diferencia de que allí han consultado al pueblo en referéndum. Aquí no, eso es demasiado democrático para ella.

En ésta Comunidad ya no vamos a elegir 53 representantes, ahora elegiremos sólo 33, porque con ésta cifra le salen las cuentas, sino sería otra, qué más da. Si se eligieran 53, con los datos de las elecciones europeas, muy probablemente la Señora De Cospedal se tendría que ir a casa con el Señor Del Hierro. Con 33 las cuentas de mayoría absoluta le vuelven a salir. Sobre todo siendo impar el número de representantes a elegir en Cuenca y Guadalajara.

Para los que no sean de aquí. Estas dos provincias tienen una tradición de mayor número de voto conservador, si en ellas el número a elegir es tan corto que no permite diputados de fuerzas emergentes, y además es un número impar, resulta que con que su partido saque solo un voto más que el segundo, ya contará con dos diputados más para el computo regional. Muy difícil de compensar si en Ciudad Real y Albacete se elige número par y lo normal es que el número de diputados progresistas y conservadores sea de empate. Total, que su partido puede tener menos votos que la izquierda, y, aun así, sacar mayoría absoluta. De eso se trata con el reparto provincial de los 33.

En El Diario.com han hecho las cuentas. Tomando de referencia las votaciones al Parlamento Europeo, con la ley electoral vigente hasta hace unos días, el PP sacaría 25 diputados de 53, con la nueva obtendría 18 de 33. UPyD y Podemos se quedarían fuera e I.U., a pesar de su crecimiento, sólo optaría a dos diputados.

Lo que el Partido Popular está permitiendo a la Señora Cospedal es un claro Pucherazo antidemocrático. Parece que solo lo podría resolver una sentencia del Tribunal Constitucional o un Pacto pre-electoral de las opciones de izquierdas. O sea, que dependemos del T.C.


Ricardo Garanda Rojas

 (@rgarciaaranda)


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PD imagen cortesía de El_Groucho