miércoles, 23 de julio de 2014

El verano huele a higuera

EL OJO DEL FOTOGRAFO

El verano huele a higuera




Todos tenemos algun paraíso escondido en el fondo de nuestra memoria. Todos conservamos recuerdos de la niñez, de la infancia, donde los olores, los colores, las texturas.... se conservan intactas, a buen recaudo, esperando que algo o alguien, las invoque sacándolas de su escondite.





 Ruidera es para mí uno de esos paraisos. Hace ya muchos años, más de lo que me cuesta reconocer, que pude disfrutar de su fragancia y de sus aguas esmeraldas, como un oasis en la tórrida llanura manchega. Despues de aquella vez, volví muchas mas.
 Y siempre me enganchaban con su canto de sirena para volver de nuevo.


 A pesar de ese continuo regresar, hay momentos, circunstancias, en las que la vuelta adquiere un tinte mágico, y de repente todos los recuerdos atesorados explotan de nuevo mezclándose  con las nuevas vivencias.


 Hace pocos días ese milagro volvió a ocurrir. De nuevo gracias a la mirada de unos niños,volví a contemplarlas con aquella mirada infantil, ingenua, de antaño y disfrutar de su magia, de su frescura, de su encanto.


 Ese día, todo se conjuró para que disfrutara de nuevos rincones aun no visitados, de lugares donde el agua, los colores, los olores se conjugaban con esa armonía que hacía que me olvidara de lo que había fuera de allí.


 El día se iba disipando en los claroscuros del atardecer y nadie queria marcharse de alli. 
Al final, el resto de los visitantes se fueron, y aquel paraiso se quedó solo para nuestro disfrute. 
Solo para nuestros ojos. Solo para nuestros sentidos.


 Aquel niño me hizo recuperar al niño que yo fui. A disfrutar sin prejuicios, nadando entre las carpas y los patos, viendo los cangrejos en el fondo de aguas limpias y transparentes. Conseguí llegar a ver tortugas, martines pescadores e incluso alguna culebra de agua. Parecía que toda la vida que se esconde tras la vegetación se empeñaba en asombrar la mirada de niño recobrada.


Al final, volvimos de aquel edén con un aroma en el alma. El de las higueras frondosas que pueblan las riberas del agua. Al final, volvimos con el olor del verano prendido en nuestras ropas, en nuestros cuerpos, en nuestro recuerdo. 

El verano huele a higuera....


JLROMERO

@romerojl