viernes, 13 de febrero de 2015

EE.SS. para disgusto del Santander



LA COLUMNA DE LOS VIERNES
EE.SS.  para disgusto del Santander .





El pasado miércoles 11, se realizaron las elecciones  que cada cuatro años toca en algunas empresas financieras, los bancos que ya eran bancos y las cajas rurales que siempre lo han sido. Aclaremos que esto no es un juego de palabras, ya que los bancos que eran cajas realizaron su jornada electoral tiempo atrás, cuando tocaba por su calendario.  



El resultado global mantiene como sindicato claramente mayoritario a CC.OO.. Pareciera que en éstos tiempos tumultuosos, de siego y trasiego de rendimientos,, de fundidos y fusiones de empresitas y empresones, de vergüenzas y desvergüenzas patronales, podría haber sido la época de arrinconar al más fuerte sindicato reivindicativo y reducirlo hasta que le viéramos pidiendo la hora.

Pues NO.  Ha vuelto a ganar CC.OO. y con una alegría y una contundencia que, seguro, es la envidia de algunos y la desesperación de muchos. Incluso creo que hasta están por encima del 50% de representación en la mesa del Convenio de Banca. ¡Qué dolor!.


Pero, con todo, a mí me canta mucho lo que pasa en el Santander. Empieza a ser cómico. La Empresa lleva toda la vida (democrática) tratando de evitar que esto suceda, que un sindicato tan señaladamente reivindicativo como CC.OO. tenga éstas mayorías, no les parece nada bueno ¿por qué será?. Y lucha para evitarlo con sus buenos medios y rozando mucho, pero mucho, mucho, la línea que separa el nepotismo de las prácticas democráticas. Eso sí, con cuidadito de que no se note, las formas son esenciales.


Cuándo el Banco Santander (que todavía era Banco en el nombre) absorbe al Central Hispano era muy necesario reequilibrar la fuerza que CC.OO. y UGT. traían a sumarla con la propia. Y el instrumento era el FITC (Federación Independiente de Trabajadores del Crédito), que también existía en otros bancos. Había que potenciarlo en el nuevo Santander, conseguir gentes, aportar medios, ¡que no les falte de nada!. Incluso había que recomendar a muchos y a muchas en qué candidatura debían firmar y a cual había que votar. Maquinaria en marcha desde los RR.HH., el teléfono echaba humo, no se podía fallar. 


Las elecciones del 2006 eran cruciales, era el gran momento. Y fue que no, CC.OO. sacó mejores resultados que cuatro años antes. Pues entonces en las de  2010. Pues tampoco, CC.OO. siguió aumentando sus diferencias con el segundo.


Empezando a deteriorarse ya la imagen del FITC, este año ya había que hacer algo nuevo. Existía una historia sindical en el Banesto que podía servir, y surge el STS (Sindicato de Trabajadores del Santander), en éste, al menos, no han tenido la desvergüenza de poner lo de Independiente, que daba grima.


Y buscan otra línea, en lugar de obligar a Jefecillos como en la historia anterior, ahora buscan gente “fácil de convencer”, y para adelante. ¡Vaya patinazo! De las candidaturas de CC.OO. han sido elegidos y elegidas 225 representantes, del STS la friolera de 43, y, por si fuera poco, el FITC a la baja. En Castilla la Mancha, que es mi tierra, la diferencia ha sido de 18 a 4. Yo conocía a algunos y alguna de los que montaron una de estas candidaturas de “trabajadores del Santander”. Les saludo y les doy mi pésame, porque me temo que la criatura ha muerto en el parto. 


En algunos despachos se lo tienen que estar pasando de rechupete. 


En la sede de la Sección Sindical de CC.OO. desde luego. 


La democracia casi siempre es sabia, aunque a veces el resultado no nos guste, en éste caso triunfan los trabajadores y las trabajadoras que luchan por mejorar, y pierde una empresa que no entiende el poco rendimiento que da la destrucción. 


¿Hasta cuándo, empresas como el Santander, van a estar metiendo sus narices dónde no deben? La libertad de elección de representantes supone defensa de derechos, la actitud de estas empresas es todo lo contrario, destrucción de derechos, y encima lo hacen utilizando malamente a un grupo de mendicantes empleados.


Espero que no se lo tomen demasiado a mal e intenten promover alguna otra campaña destructiva, no sería sano.


Hasta dentro de Cuatro años.



Ricardo Garanda Rojas

 (@rgarciaaranda)