lunes, 15 de julio de 2013

La muerte sin nombre

EL POEMA DE RICARDO


La muerte sin nombre.

 

En algún momento tendré que mirar un poco para adelante, o al menos a mi alrededor, para bien o para mal. Pero aún no puedo. Como decía en “Cuándo se muere un amigo”, está revuelto el Paraíso de la Memoria. No sé cuándo se asentará. No sé si se asentará.

 

 

La muerte sin nombre

no duele,

no sangra.

Pero ¿y si su nombre es Eugenio…?

 

La muerte sin nombre

no es nada,

no asusta,

no impresiona.

es como cualquier otro tema de conversación.

Pero ¿si se llamara Justino…?

 

La muerte sin nombre

suena a obligación,

a necesidad,

a trámite.

Pero ¿llamarla Chema…?

 

La muerte sin nombre

es algo hueco,

como hablar del tiempo,

de fútbol,

de algo.

Pero ¿y si la llamáramos Tomás…?

 

La muerte sin nombre

no es nada.

Me descojono yo

de la muerte sin nombre,

¡eh! ¿dónde estás muerte sin nombre?,

Otra cosa es que se llamase Paco, o Juan…

 

Es un tema de conversación,

de tertulia,

incluso de chistes.

Porque puede dar risa

la muerte sin nombre.

Puede levantar un ambiente

la muerte sin nombre.

Pero hoy se llama Tanis.

La muerte tiene nombre,

Una vez más.

 

La llamo. ¿Dónde estas

Muerte sin nombre?

Llámala tú si quieres.

pero cuidado,

si le pones un nombre que te duela

se te hiela la sangre,

se te encojen las tripas,

marcas, callado,

la distancia ridícula que hay hasta el suelo,

y dices en un susurro

que sólo ellos pueden oír:

                                        ¡Vale!

 

Ricardo Garanda R.                          

(Casabas julio-2013)