miércoles, 11 de diciembre de 2013

Un domingo cualquiera

EL OJO DEL FOTOGRAFO

Un domingo cualquiera


Para los aficionados a la fotografía (no me gusta el concepto, pero realmente eso es lo que soy, un simple aficionado), no son necesarias grandes ocasiones ni eventos especiales para desempolvar la cámara y salir a la calle con ella. Simplemente se convierte en un accesorio más de tu indumentaria.

Acudir a la cita semanal con vosotros y vosotras es uno de los retos y desafíos me cada semana me provoca las ganas de contar alguna historia, alguna idea que se refleje en imágenes y textos.

Y os puedo asegurar que es muy estimulante y gratificante intentar llegar a esta cita siempre con una historia que contar. Y esta es la correspondiente al pasado domingo.

El último puente por diversas circunstancias, se nos estropeó la salida prevista para aprovechar los días de asueto laboral, y nos quedamos descansando plácidamente en casa sin movernos a ningún sitio. Por eso cuando el domingo, un domingo cualquiera, salimos toda la familia a dar un paseo por Ciudad Real, mi hija pequeña me preguntó que porqué salía con la cámara por nuestra ciudad.

Yo le contesté que muchas veces las cosas cotidianas, las que nos rodean, y a las que menos caso hacemos, están ahí al lado dispuestas a que las miremos con otros ojos.

La verdad, es que la tarde de otoño era fría, muy fría, eso si, pero tenía una luz que se filtraba entre los humildes árboles de las calles haciedo juegos de colores.

 

Para esta salida me encomendé a montar un objetivo fijo, sin zoom, para ver que sería uno capaz de conseguir sin ir cargado de trastos. Ya que era un paseo de domingo familiar no iba a ir además cargado como un sherpa.
La ventaja del objetivo que monté (un modesto 40 mm) es que tiene una función macro, y aunque estemos en diciembre, aún hay florecitas que sobreviven al invierno.


 Cuando el sol fue declinando, y el frío preinvernal aconsejaba refugiarse a buen recaudo, hicimos un alto en el camino acogiéndonos al aroma retro y entrañable de un viejo café de tertulia. Siempre con la cámara a mano, y con las limitaciones obvias, no zoom, no flash, no molestar al resto de usuarios... Salió una foto, que al principio me pareció mala, subexpuesta, oscura..
No hay nada que un poco de postprocesado no pueda mejorar (no digo ya arreglar)


En la átmósfera cálida de ese cafe, a mi me apetecía un contraste, algo frío, aromático, botánico.
Y de nuevo el macro sirvió para obtener ese tipo de figuras surrealistas, donde todo se intuye pero nada se conoce. Cuando nos acercamos demasiado a las cosas, y perdemos la visión de conjunto, apreciamos detalles, armonías, contrastes que por sí solos ya merecen la pena.


Lógicamente son fotos de una simple copa, con detalles, transparencias, colores.
 La parte por el todo.


 Ya de vuelta a casa, a recogernos en la calidez del hogar, se huele y percibe en el aire la proximidad de la navidad. El tiovivo, las luces a medio instalar....


En fin que como veis, un domingo cualquiera es un buen pretexto, como otro más, para no dejar de mirar la realidad con otros ojos. Espero que os haya gustado y si es así, nos vemos por aquí la semana que viene. Chaaaaoooo


JLROMERO

@romerojl