jueves, 3 de abril de 2014

Guadalherzas

EL OJO DEL FOTOGRAFO

Guadalherzas



La primera vez que oí este nombre fue hace casi una década en boca de un amigo amante de los castillos. Y de los templarios. Hoy ese amigo ha regresado despues de mucho tiempo lejos de estos castillos. Y hoy, por primera vez, después de mas de una década de ver ese castillo desde la ventanilla del coche (o del AVE que también pasa...)
 he parado... para despedirme...
... del invierno.
 Esta primavera variable con nubes mágicas, y tormentas entre claros con rayos de sol me llamaba poderosamente para por primera vez hacer un alto en el camino para intentar acercarme un poco a esa torre del homenaje tan soberbia.



Estimados amigos y amigas. Os presento el castillo de Guadalherzas. Todo aquel que frecuente la carretera que une las localidades de Ciudad Real y Toledo creo que reconocerán la silueta de esta fortaleza, que se muestra esquiva entre los arboles que la rodean.

La verdad es que no albergaba muchas esperanzas en este alto en el camino realizado hoy. Sólo deseaba salir al campo y ver si habia un paso medianamente accesible para poder ver el castillo. Una pequeña revision preliminar para futuras ocasiones.


Pero hoy, no podía dejar de aprovechar ese frente nuboso que aporta el marco natural mas espectacular a los árboles aun desnudos por el invierno, pero que en pocos días aparecerán cubiertos de verdor.


Y todo ello, gracias a la lluvia que forma charcos donde se reflejan las ramas (y que han hecho mi vuelta al coche una aventura con barro hasta las orejas).


La combinación de nubes y claros con la lluvia intermitente provocaba esta tarde conatos de arcoiris, incompletos, pero dibujando la paleta cromatica sobre los grises de las nubes y los verdes de los árboles.



Bosques de elfos, y todo ello dentro de una propiedad privada (efectivamente, el castillo es privado) donde avisan que hay vacas sueltas. Yo al menos no me las he encontrado, pero tampoco me he confiado demasiado. El terreno embarrado y fangoso es claramente ventajoso para quien camina a cuatro patas...

Los árboles son imponentes, y así, desnudos parecen aún mas altos y ciclópeos.



Tan ciclópeos y gigantes, que el propio árbol soporta sobre sus ramas vivas aquellas que la naturaleza o los accidentes ha desgajado. Es impresionante comprobar como a mas de 10 metros del suelo una rama sigue soportando las ramas caidas. Pareciera no querer despedirse de aquello que ya no forma parte del tronco, pero que en algun momento fueron todas lo mismo.


Y hasta aquí la entrada de este miércoles que acabará viendo la luz en jueves. Pero espero que la demora haya merecido la pena. Yo por mi parte me he quedado con ganas de mas y de acercarme aún mas a ese castillo. Miraré de hacerlo con mejor tiempo, mejor pertrechado y mirando de reojo a las vacas... por si acaso!

Os espero de nuevo por aquí la semana que viene. Chaooo!!

JLROMERO

@romerojl