miércoles, 23 de abril de 2014

Las Tablas de Daimiel

EL OJO DEL FOTOGRAFO

Las Tablas de Daimiel



Estas pasadas vacaciones de Semana Santa he tenido el placer de hacer de "cicerone" por uno de los parajes que más me gusta enseñar: Las Tablas de Daimiel.  Creo que ya he publicado algo anteriormente, pero este paraje no agota ni una ni dos entradas de este blog. Siempre tiene escenas increíbles y siempre tiene rincones nuevos que se ofrecen a la vista.







Para mi amigo y compañero, el principal descubrimiento fueron los árboles que forman pequeños bosques de naturaleza casi onírica en las riberas de las islas que unen las pasarelas. El taray. Este árblo de troncos retorcidos y hojas intensamente verdes recrea unos rincones ciertamente mágicos.



Incluso los troncos de los árboles muertos asemejan extraños cañones con una madera de una intensidad rojiza que la asemeja al color de la tierra en la que hunden sus raices.


El elemento más característico de este parque natural, son sus interminables pasarelas, que permiten que podamos realizar un acercamiento a este entorno de agua, que encharca más de 2000 hectáreas de llanura manchega, sin agredir en exceso el entorno. Miles y miles de tablones y clavos nos acercan a una naturaleza que queda al alcance de la mano.


Las riberas, con los rocíos del invierno, llenan de perlas la vegetación al margen de los caminos.

  

Cuando uno se aleja al final del día, desde una ligera elevación del terreno se pueden contemplar unas perspectivas increíbles del entorno.


Si en pleno invierno, con los tarayes desnudos de su cobertura verde, uno se espera a contemplar el ocaso, podemos asistir a un incendio del horizonte con las figuras descarnadas de los árboles de testigos. 


Todo este paraíso, lo es especialmente para las aves,  que encuentran en él un entorno ideal. En la imagen un ánade real, o azulón, frente a los reflejos de los juncos entre los que acabó escondiendose.


Si las visitas al parque coinciden con esos días especialmente nublados, obtendremos dos ventajas fundamentales: Un marco ideal para acompañar árboles y estampas, y lo que no es baladí, un entorno más fresco para poder disfrutar de este paisaje. No olvides que estamos en La Mancha y cuando  aqui sale el sol es para picar de justicia.


Hasta aquí, este repaso a uno de los dos Parques Nacionales de mi región. Espero que os haya gustado al menos tanto como a mí poder compartilo contigo. Ah, y ya que hoy es 23 de abril, y por lo tanto aniversario de la muerte de Cervantes (y de Shakespeare) y día del libro, te invito a que por un ratito, cierres el ordenador o apagues el móvil y recuperes aquel libro olvidado que tienes a medias. De vez en cuando volver a sentir y oler un buen libro nos reconcilia con la palabra compartida, con la magia de otros mundos soñados por otros para que nosotros los vivamos. Gabo no podía morir en otro mes. El mes del libro.

Ah, y os espero por aquí la semana que viene. Chaoooo

JLROMERO

@romerojl