lunes, 7 de abril de 2014

Qué largo es este invierno



 UN CORTO DE RICARDO

Qué largo es este invierno



El hijo de un amigo nos ha contado una historia. Ayer se encontró con un amigo suyo, Santiago Atlante. Había vuelto hace unos días, pero hasta ayer no se enteró:

 “Vino y no dijo nada, parece que no tenía gran cosa que contar…En realidad, os aseguro que es casi lo que le queda: algo que contar.”

El hijo de mi amigo siguió narrando: “Hace ahora cinco años, mi amigo Santiago trabajaba en una Caja de Ahorros. Un trabajo de esos que creíamos para toda la vida, pues anda que no estaban tranquilos sus padres. Había estudiado Filosofía en la Complutense, pero lo de la Caja era mucho mejor…Le despidieron. Sobraba personal y en un ERE se quedó en la calle.

El piso dónde vivía con sus padres lo compró con un crédito hipotecario que le concedieron al poco tiempo de entrar a trabajar. Con el cobro de la prestación ya tenían serios problemas, pero cuándo se le agotó no pudo seguir pagando las cuotas. Les desahuciaron, sus padres regresaron al pueblo a su vieja casa…

Él marchó a buscarse la vida en Bélgica, con otro que estaba en situación parecida y que tenía contactos en Amberes. Viviendo en un albergue, chapuza por aquí, chapuza por allá. Aquello no acababa de funcionar, apenas sobrevivía gracias a la solidaridad de alguna gente que conoció allí.

Le llegó una citación, tenía que salir del País, no le autorizaban a permanecer allí si no tenía un empleo regularizado. Volvió a España. ¿A dónde iba a ir después de esa experiencia?”

“Ayer me llamó, tenía aún mi número grabado –siguió contando el hijo de mi amigo- yo volvía a casa después de una manifestación. Él también había estado, pero se quedó entre un grupo que confrontó con la policía. Estaba en Comisaría, detenido, acusado de haber quebrado la luna de una entidad financiera”.

Es la historia que nos acaba de contar el hijo de un amigo…Que duro está siendo este invierno.


Ricardo Garanda Rojas 

@rgarciaaranda