miércoles, 19 de noviembre de 2014

Un dia cualquiera de otoño

EL OJO DEL FOTOGRAFO

Un día cualquiera de otoño


Hola de nuevo. Un nuevo miércoles acudo a la cita con este rincón. Hoy traigo un nuevo desafío. Todas las fotografías de esta entrada han sido tomadas y editadas hoy mismo. De ahí el título.


La idea me ha asaltado al levantarme esta mañana. Toca entrada del blog y no tengo nada preparado para compartir. Tengo que ponerme manos a la obra.....

Una de las mayores ventajas de dormir poco, y madrugar, es tener un espacio de tiempo que es sólo para mí. Por este motivo, cuando esta mañana iniciaba uno de mis habituales viajes... Vi asomarse el sol tibiamente entre la niebla, como dudando si salir o no.


Así que aparté el coche de la carretera, cogí la cámara, y empecé este dia. Un día cualquiera de otoño. Un día como otro más, con el sol saliendo sobre Peralbillo.


La niebla, las nubes, filtraban la todavía vacilante luz del sol, y el camino marcaba mi ruta, en dirección a las nubes.
Despues... una larga jornada laboral, trabajo, kilómetros,... y el proyecto descansando hasta la vuelta. Conforme iba llegando a casa, me dí cuenta que iba a llegar al mismo escenario de la mañana, en el momento contrario, justo cuando el sol iba a ocultarse en el horizonte.


Y asi ocurrió, como si lo hubiese previsto, el sol languidecía sobre el horizonte tiñendo el agua de colores. Dandome prisa para aprovechar el momento, tuve la ocasión de cerrar la jornada escuchando cientros de pájaros mientras paseaba por la ribera del agua.


Caminando entre los juncos, las aves iban levantando el vuelo a mis torpes pasos. Pese a no estar prevenido pude "cazar" de manera amable a alguna de ellas al paso.

Esos 15 minutos de paseo el horizonte fue adquiriendo unos tintes rojizos espectaculares, que se reflejaban en la superficie espejada del agua.


Mientras, en las alturas, alguien esperaba a que el intruso que andaba pisoteando la ribera abandonara la misma para poder volver a tierra (o al agua)


Cuando el sol ya solo era un destello en la distancia, los azules del cielo empezaron a resaltar su intensidad y su brillo.

 Y para rematar el paseo, los árboles del camino prestaron sus siluetas para enmarcar el paisaje.


En horizontal o en vertical. Tu eliges el formato que más te guste.


Y cuando creía que tenía todo lo que necesitaba...
Cuando el sol ya era sólo un recuerdo...
Al mirar por última vez por el visor, 
una hoja se desprendió del árbol y cayó ante el objetivo 
en su viaje hasta el agua.

Era la foto ideal para poner el punto final.




 Y hasta aquí el desafío que me he autoimpuesto hoy. Un dia cualquiera de otoño. Mañana, no estaré ahí,
 seguro. Pero el sol volverá a salir, con o sin nubes, y volverá a colorear el agua por la tarde.

Y los pájaros se alegrarán de que nadie invada su espacio.

Nos vemos de nuevo, en otra entrada de El ojo del fotografo. Espero que os haya gustado. Chaaao!!


JLROMERO

@romerojl