miércoles, 21 de enero de 2015

Toledo de noche

EL OJO DEL FOTOGRAFO

Toledo de noche


Hola de nuevo. Un nuevo miércoles me animo a compartir contigo alguna de mis experiencias con la cámara. En esta ocasión me he atrevido con un ramillete de imágenes nocturnas de Toledo.




Esta colección es sólo una primera aproximación a una de las tareas que tengo pendientes. Dedicarle una buena sesión a captar los encantos de esta ciudad mágica cuando la luz escasea. El pasado viernes, tras una deliciosa comida en buena compañía y la consiguiente sobremesa que acabó bien entrada la tarde, fui de compras antes de iniciar la vuelta a casa. Al salir del centro comercial ya era noche cerrada, y cuando me disponía a regresar a casa vi esos dos monumentos que coronan la silueta de Toledo iluminados. Como la polilla ante un faro, no pude evitar variar mi ruta y aprovechar que la cámara iba en el maletero.
 Fue una sesión totalmente improvisada, un primer acercamiento a las posibilidades que un escenario tan increible puede reportar de cara a una sesión nocturna. Mi primera intención fue tomar la carretera del valle para ir al tipico mirador de Toledo y hacer un par de fotos. Pero al pasar por el puente de Alcántara no pude evitar dejar el coche en la cuneta y acercarme a fotografiar el Alcázar asomandose al abismo.
 
 Una vez ahí disfrutar de la soledad (y del frío, que era intenso, muy intenso) de ese magnífico puente en la soledad de la noche, sin tránsito apenas de personas, sin la masificación de turistas que lo frecuentan durante el día fue una experiencia intensa, casi espiritual.


Ambas puertas del puente son magníficas, y bajo la que da acceso a la ciudad se vislumbra las luces que iluminan el castillo de San Servando y la carretera empinada que lleva hacia él. Por cierto que hasta se puede comprobar como dejé el coche en la cuneta en el inicio de la rampa al castillo.

 Ya que estaba con la cámara en ristre, me aventuré a descender hacia el río para ver como el puente se asoma al espejo de las aguas negras de la noche.


 Tengo que confesar que aquí si pasé algo de miedo. Bajaba solo por unas escaleras cuyos escalones apenas vislumbraba en los contraluces de focos y sombras,  y fui descendiendo entre riscos hasta llegar a la orilla misma del agua. Creo que la aventura mereció la pena. Eso sí el frío y la humedad se metían hasta los huesos y sólo estuve el tiempo necesario para captar un par de imágenes de ese fabuloso puente.


Y para acabar, volví tiritando al coche para concluir la miniaventura en el famoso mirador haciendo un par de últimas fotos de esa ciudad encendida y luminosa. Confieso que el resultado sólo me ha provocado mas ganas de volver con mas tiempo, mejor pertrechado para conseguir unas tomas aún más espectaculares que las dos que te presento aquí.
A lo largo de esta entrada he ido alternando el color con diversos acabados en blanco y negro, porque no sé cual de los dos acabados resulta mas apropiado. Si tienes alguna opinión sobre cual es el formato que más te gusta puedes aprovechar los comentarios al pie de este blog y compartir tus impresiones.


Con la última mirada a ese Toledo iluminado cierro esta aportación de hoy. Espero que te haya gustado y te aseguro que volveré a realizar alguna incursión nocturna de nuevo en esta ciudad tan especial.  Te espero de nuevo por aquí un miércoles de estos. Gracias por tu atención y tus comentarios. Chaooo!!!!


JLROMERO

@romerojl