viernes, 1 de mayo de 2015

El primer día de cada Mayo


Los mártires de Chicago de las protestas de Haymarket (1886)



Esta fecha “no laborable” no es arbitraria, no es el día en que alguien decidió que nació o murió tal santo o tal virgen, tiene su historia real: murió gente en ésta fecha por defender los intereses de los trabajadores. Debemos mucho a quienes en ésta fecha y en otras muchas fechas posteriores y anteriores, ignoradas en el calendario, dieron su vida o parte de ella para conseguir lo que todos los trabajadores del mundo teníamos hasta hace tres o cuatro años. Hoy se reivindican sus vidas y sus reivindicaciones. Podemos irnos a El Valle, al Retiro o a cualquier otra romería o espacio festivo, pero no cambia nada, los héroes innominados de los trabajadores han de ser respetados y reivindicados.

En una manifestación o como sea.


Pero además, desgraciadamente, hay que recuperar.  Llevamos unos años de marcha atrás y los gobiernos de derechas en todo el Mundo y los empresarios de algunas partes del Mundo se están creciendo. Nos ven tristes, conformistas, de aquello de “que me dejen como estoy”.  Llega otro primero de mayo, suena la campana, ¡Venga ya! Hay que espabilar. Por aquellos, por los que van viniendo, por los que vendrán y también por nosotros. Con manifestación o sin ella, a mí me parece que ésta no es una fiesta para festejar (como mucho el reencuentro en la lucha)  ésta es una fiesta para expresar nuestro cabreo y medir nuestras fuerzas ¿Cómo las tenemos?. Si miramos al suelo la cosa puede ir jodida.


Los trabajadores de Europa no debemos creer que hemos tocado suelo, barro diría yo. Algunos pensamos que podríamos estar en una curva que más que subir,  pinta mejor para ir hacia abajo. Los mismos que nos tememos que lo que está ocurriendo en Europa en los últimos años es el intento de preparar a los trabajadores y a sus representantes para un escenario nuevo, el del TTIP, dónde no valdrán ni las normas laborales de antes de la reforma, ni de las de la reforma ni  las que algunos proponen para una revisión de la reforma. Con ése tratado, directamente irán a la basura las leyes laborales de cada país que puedan entorpecer la mejor redimensión productiva de las grandes empresas, y no tan grandes.


A quienes conozcan el escandaloso caso de Coca Cola, imaginémonos que cualquier empresa medio potente pueda hacer dentro de unos meses lo que está intentando ésta pero sin ningún tipo de trabas legales, al contrario, con un apoyo normativo internacional. Esta es una parte importante para entender dónde sitúa este Acuerdo a los trabajadores de Europa, ¿cómo lo vemos?. 


Hoy estaremos unos cuántos manifestándonos, muy poquitos. Los demás se irán de romería o harán un día festivo como otro cualquiera. Muchos y muchas os levantaréis tarde, leeréis o escucharéis las noticias, dónde no aparecerán para nada nuestros verdaderos problemas. Otras muchas personas aprovecharéis para iros con vuestra familia al pueblo o a la playa. Nada es reprochable, nadie posee el catecismo indiscutible de la ortodoxia. Pero no nos equivoquemos, hoy hay que pensar y hablar de nuestras deficiencias, de nuestros derechos perdidos, de nuestras  reivindicaciones sobre empleo, salario, salud y seguridad laboral, jornada: DIGNIDAD de los trabajadores y de las trabajadoras. Esta es la fiesta de la Dignidad de los trabajadores. Ante el periódico y el café, en el pueblo, en la playa, en la manifestación, que nadie pierda su sitio, somos trabajadores y trabajadoras y no podemos permitir que nos exploten.


Años llevamos discutiendo sobre si hay que mantener o no el rito de las manifestaciones en las ciudades. Da igual, está bien que nos juntemos unas cientos, unas miles de voces, pero da igual, lo importante es que nos reunamos para saber si vamos a seguir permitiendo éste arrinconamiento o estamos dispuestos a pelear como los antiguos compañeros y las antiguas compañeras que dignificaron el concepto de la lucha de la clase trabajadora.


¿El primer día de cada Mayo?. A mí me vale.


Ricardo Garanda Rojas  

(@rgarciaaranda)