viernes, 22 de mayo de 2015

Un día de elecciones / Toquemos madera




@romerojl




Un día de elecciones te levantas de otra manera, tranquilo, sin prisas, sabes que tienes todo el día. Una ducha, el desayuno y a la calle. Comprar el periódico para disfrutar del suplemento, porque otra cosa…

 


Despacio, saboreando el hecho central del día, como si quisiéramos quedarnos con él para poder repetirlo al día siguiente.


Llegas al Colegio, ya sabes cuál es tu Mesa, pero te gusta mirarte en el listado, confirmar que formas parte de esto. Despacio, buscando caras conocidas que seguro encuentras. Sonriendo y saludando.

Llevas ya las papeletas de las candidaturas desde tu casa, pero no puedes impedir echar un vistazo a los montones, supongo que para confirmar que tu opción está ahí, existe.


Sonriendo y saludando también a los miembros de la mesa, conoces a algún interventor y piensas que si le saludas mucho la gente sabrá a quien votas, como si en ese momento a alguien le importara, como si te importara a ti que le importe a alguien. 


Sobre, DNI, fulanito de tal, vota. Ya está. Qué corto, hay que despedirse y abandonar ese extraordinario sitio de pie delante de la urna. Un momento de tanto  poder y no dura nada, un “sinoes”, que lástima.


A la calle, ¿una cervecita? Claro, como no, vamos a celebrar que acabamos de votar.



Y ya el día empieza a hacerse largo, muy largo. En las televisiones no hacen más que repetir anécdotas e imágenes de los candidatos y las candidatas votando y diciendo lo mismo: “es la fiesta de la democracia y pido a todo el mundo que venga a votar”. Más de uno y una con la boquita muy chica, a ver si ahora le van a hacer caso y vienen y votan…


Ni el fútbol acorta la jornada. ¡Lo que tarda el reloj en llegar a las 8 de la tarde!: encuestas a pie de urna. Tal vez las hayan confeccionado un par de días antes. De todas formas, ahí están, marcando una primera posición de referencia para ir notando tu propia evolución hacia el cabreo o la algarabía. La tuya y la de los demás.



En dos o tres horas ya vas teniendo datos importantes, de tu comunidad, CLM,  de tu ayuntamiento, Toledo, de tu pueblo, Sonseca. De otras comunidades, de Madrid, Valencia, de otros ayuntamientos, de Madrid. Empiezan las matemáticas.



Alianzas, sumas y restas. Los programas completos se exigen a quien saca mayoría absoluta, pero esta vez, absolutas pocas. 


Alianzas, pactos. El que se quede fuera podrá aplicar cantidad cero de su programa por mucho que lo exija desde su minoritario espacio.


Los que se pongan de acuerdo si, ésos sí podrán intentar aplicar la alícuota parte de su programa que se corresponda con el peso electoral conseguido aplicado a la nueva suma de los que pactan. Matemática pura aplicada a la representación democrática, lo demás son supuestos imaginativos, ensoñaciones.



Y así un nuevo futuro se puede abrir. Tal vez, o tal vez no. Quizás muy diferente, quizás muy parecido al deprimente presente que nos acogota.



Si los resultados permiten dar un vuelco pasaremos al momento de gestionar los resultados, de buscar el cambio real en esos acuerdos parciales o de gobierno. Puede ser que la prepotencia y la bisoñez sean obstáculos insalvables y nos estemos lamentando mil años.


O Puede ser que la inteligencia y la responsabilidad de las direcciones de los partidos permitan que a partir del día después al del momento grandioso de estar frente a la urna mágica se abran nuevos horizontes para la clase trabajadora de éste país.



Ya va estando bien, toquemos madera.



Ricardo Garanda Rojas

 (@rgarciaaranda)