viernes, 16 de septiembre de 2016

¿Es la ONU un nido de rojos y podemitas?



Ricardo Garanda Rojas (@rgarciaaranda)



Espero que así sea, porque si no a ver como se explica la noticia desarrollada que publicó hace unos días el diario El Mundo:

“España suspende el examen de derechos humanos de la ONU”.

Esto es ganas de tocar las narices, con lo sensible, civilizados y cuidadosos con éstas cosas que somos los españoles. Hasta el extremo de que obligamos a una señora a salirse de su partido porque parece que aceptó la devolución de mil euritos de nada que previamente les había prestado. ¡Pues no somos aquí cuidadosos ni nada!

Estos de la ONU ya no saben qué hacer para gastar el tiempo. Nos acusan de una ristra de tonterías que alguien les ha debido ir malmetiendo. Fíjense que dicen que nuestra policía es racista, habrán estado aquí para verlo. Nuestra policía antidisturbios (¿entiendes ONU?, antidisturbios, el propio nombre lo indica) nunca ha discriminado gran cosa en esto de zurrar, cuándo se ponen, atizan a izquierdas y a derechas. Bueno a derechas menos porque se quedan en casita y si no tienen algo del aborto o de la clase de religión no meten ruido. Pero vamos que lo mismo da que el violento turbador sea blanco, negro, chino o sudamericano.

Se atreven a decir éstos de la ONU que en España hay desigualdades y discriminaciones  de género. Seguro que son mujeres las que lo dicen, es que nos tienen unas ganas. Y lo mismo se atreven a sugerir que esa inventada desigualdad termina provocando los casos de violencia machista, de hecho también nos acusan de que aquí hay mucha violencia de ése tipo, como si en sus casas todo fueran carantoñas.

Y que nos portamos mal con los refugiados, que nuestros cuerpos policiales practican expulsiones en caliente, sospechosos vuelos de deportación y denegaciones injustas de asilo político. Estos de la ONU no comprenden que ya no sabemos qué hacer con ellos, que se nos llenan las calles de pobres y ya tenemos bastantes con los nuestros propios. Además, hasta no sé qué Arzobispo nos ha dicho que no nos fiemos de ellos, que no son trigo limpio.

Tampoco les gusta que sigamos manteniendo vigente la ley de Amnistía del 77. ¿Qué quieren? Ponerse ahora a investigar y juzgar los casos de torturas, desapariciones y ejecuciones? Si es que las hubo, que no está claro. Pues en menudo lío nos quieren  meter, lo mismo está el Baltasar Garzón ese por ahí, no me extrañaría.

Y lo que ya revienta es que estén en contra de nuestra querida “Ley Mordaza”, con lo bien que nos viene, que antes de ella no conocíamos los límites y ¡ala!, un lío tras otro, a broncas con la policía ésa que dicen los de la ONU que es racista. Ahora ya, con ésta bendita ley, ya comprendemos que tenemos que tener mucho cuidadito con lo que decimos y escribimos, que esto no es una anarquía en la que cada uno pueda expresarse como dios le dé a entender. Yo, por ejemplo, cada vez que escribo una columna o un poema, pues se lo paso a mi abogado, no vaya a meter la pata y ofender a nuestros inapreciables gobernantes, reyes y jueces. De algo tienen que vivir los abogados, pobrecillos.

Que estos de la ONU no son lo de antes. Mira en qué se entretienen. Rojazos perdidos, o como se llamen ahora. Siempre nos han tenido mucha manía a los españoles y es porque somos muy íntegros y honrados.

Y no sólo los de las Naciones Unidas, que anda también la Comisión Europea lo espabilados que van,  que según leemos en El Cofidencial, “…abronca a España por el nivel de pobreza y el aumento de desigualdad”. A buenas horas.

Lo que yo digo, un contubernio internacional judeo masónico. Pero nosotros ni caso, ya se cansarán, busquemos un puñado de abstenciones para que nuestro magnífico gobierno pueda seguir dignificando nuestras magníficas virtudes, y a la ONU y a Bruselas ¡que les den!.