viernes, 23 de agosto de 2013

LA TRAMPA

LA COLUMNA DE LOS VIERNES


LA TRAMPA

 

Cada vez es más difícil reflexionar sobre la realidad sin darse de cabezazos contra el inexistente Muro.

Estoy atascado. Como muchos…

Y es que esto es una enorme trampa.

 

Habíamos avanzado demasiado para ellos. Les salíamosdemasiado caros, nos estábamos igualando en exceso. Algo había que hacer y lo tuvieron claro, decidieron reventarnos la bolsa.

 

Ellos planifican, ellos deciden, ellos nos colocan en el sitio adecuado, en ese punto dónde aún nos queda alguna esperanza de mantenernos a flote. Justito para que no nos atrevamos a avanzar hacia la Bastilla, pero obligándonos a ceder gran parte de nuestra renta, gran parte de nuestros derechos, también renta, gran parte de nuestro orgullo de trabajadores que hemos sabido, al mismo tiempo,  producir y reivindicar en un gran equilibrio en las última décadas.

 

El Neoliberalismo, como doctrina al servicio de los más ricos, de los más poderosos, tiene el terreno totalmente libre desde hace unos años, desde el relajamiento de la tensión mundial. Han necesitado este tiempo para conseguir que la derecha conservadora europea se atreviera a ir contra el Estado de Bienestar sin que esto supusiera el riesgo de perder los gobiernos nacionales. Y ahí están, consiguiendo su objetivo en las sociedades neo-competitivas (dicho en el sentido de sociedades que salían de su tradicional pobreza), y en alguna otra que se cruzó por medio, hundiéndolas hasta que a ellos les salgan las cuentas. Si encima consiguen el mantenimiento del poder en los diversos Estados para poder consolidar esta nueva situación, habrán conseguido un pleno en tiempo record.

 

La importancia de las estrategias de las instituciones financieras es fundamental en la consecución del objetivo. Y al mismo tiempo es el centro de la trampa.

Estas Instituciones nos hunden en la miseria, nos hipotecan, nos cortan el crédito, etc...En definitiva paralizan nuestra actividad productiva, nos dejan sin  trabajo, sin ingresos, nos dejan económicamente impotentes y socialmente incapaces.

Son su gran instrumento.

Pero ¿podríamos prescindir de ellos?. Ya digo, el centro de la trampa.

 

Como ésta situación de recortes y privatizaciones (expropiaciones de lo público, diría yo) se consolide en el futuro inmediato, estamos perdidos. Se acabó, de manera definitiva, o al menos para muchas décadas, el Estado de Bienestar.

Ahora o nunca, es el momento de un pacto de mínimos de toda la izquierda y centro-izquierda en los distintos estados europeos, o, por el contrario, las políticas neoliberales se instalan para quedarse.

Y si eso sucede, de poco servirá después lavarnos las manos diciendo que como eran todos iguales, nos abstuvimos. Ese sería el gran regalo a los conservadores, que sus contrarios (enemigos) se abstengan. Éxito total.

 

O hay pactos entre las gentes y las fuerzas progresistas (todas) o se fraguan los lamentos.

¿Es posible?

No sé.

Lo mismo es que, en el fondo, nos da un poco igual todo salvo poder demostrar que cada uno de nosotros tenemos razón en nuestra crítica.

Pues ala.

 

Ricardo Garanda R.

(@rgarciaaranda)