viernes, 22 de noviembre de 2013

La Mujer y la Iglesia Católica



 LA COLUMNA DE LOS VIERNES

La Mujer y la Iglesia Católica


Era “Sobre esta Piedra” y piedra es femenino.  ¿Porqué “Pietro”?

Juegos de palabra aparte, de las múltiples y grandes hipocresías de la Iglesia Católica, la que desarrolla en su trato a la mujer es, tal vez, la más escandalosa.
La quiere humillar, explotar, marginar y luego la quiere utilizar  para que haga apología de su propia ideología sectaria y machista.


Uno de los grandes espacios que se las deja ejercer dentro de la Iglesia es el de criada, con hábito o sin el, limpiando y cocinando para los jerarcas masculinos. No estarían mal estos trabajos, ¡faltaría más! si al mismo tiempo se les facilitara los medios y las vías para ascender, para demostrar sus capacidades intelectuales y sus otras habilidades necesarias y convenientes para sentirse persona más o menos completa, más o menos reconocida por sus semejantes. 

Solo unas cuántas muy seleccionadas son ocupadas para educar a las futuras damas católicas que han de llenar el planeta de pequeños bebes católicos que mantengan el nivel de la ideología católica en el Universo por la vía del desarrollo Biológico, ya que por el de la intelectualidad y convencimiento ideológico resulta bastante más complicado.

Pero la inmensa mayoría de las  mujeres católicas no visten hábitos, rezan en su casa o en los laicos bancos de la iglesia más cercana .
Y la masculina Jerarquía Eclesiástica sigue luchando para que este sea su gran ejército para propagar la “Gran verdad”: la sumisión auto-asumida ante el hombre, cuidándole y estando pendiente de él porque “Dios así lo quiere”. La misión de procrear sin necesidad de gozar. De tener hijos por encima de todo y ante cualquier situación, por encima de su propia vida y de las propias posibilidades de desarrollo familiar real.

Esto es lo que parecen querer de la mujer católica. Pero ni siquiera están dispuestos, a cambio de ello, a darla la oportunidad de competir con ellos por los puestos de responsabilidad . No quieren. Se inventan historias para que esto no ocurra. Para ellos la mujer es el origen del pecado y esto es un inconveniente absolutamente insalvable.

¿Que no se lo creen ni ellos?. Ya, ¿y que? .
En realidad, a los jerarcas de la Iglesia les importa muy poco que la mujer sirva a Dios, lo que quieren es que sirva al Hombre.
Que les sirvan, sobre todo, a ellos.

Solo unas pocas, a veces contra los dogmatismos de Roma o de la diócesis correspondiente, saben que a su dios solo se le sirve haciendo el bien con las gentes allá dónde se necesita.

Aparte de ellas, intuyo que cada vez son menos las mujeres que aceptan estas reglas del juego.
A pesar de los aparentes avances en ese nuevo discurso del Papa nuevo, o se avanza en un verdadero compromiso de igualdad entre el hombre y la mujer dentro de la Iglesia, o me temo que se irán quedando sólos. Al menos en la militancia real.

Si eso es lo que quieren....

Ricardo Garanda Rojas