miércoles, 13 de noviembre de 2013

Otoño


  EL OJO DEL FOTOGRAFO



Otoño

Este pasado fin de semana, y aprovechado que este otoño se asemeja más a una primavera que al prólogo del invierno, te tenido ocasión de hacer dos de las cosas que más relajan mi espíritu y mas me entretienen. Conducir y hacer fotografías.

Por este motivo, el pasado sábado, muy tempranito, decidí ir en busca de los colores del otoño, y para aquellas personas que no conozcan Ciudad Real, estas imágenes pretenden mostrar esa otra parte de la Mancha que no son extensiones inmensas de viñedos, olivos o cereales.



Para buscar estos colores tan sugerentes, lo mejor es ir a aquellos lugares donde hay agua, y sumergirse en los bosques de ribera es el sitio ideal para encontrar la vegetación que va preparandose para soportar los rigores del invierno.




 Las nubes bajas de las primeras horas, junto con el sol muy bajo en el horizonte aportan estampas dignas de postal.



 La niebla, el rocío de la mañana, impregnaba toda la vegetación de las riberas del río Bullaque, a los pies de la presa de la Torre de Abraham.


Los contraluces entre la vegetación de ribera, sauces, fresnos, quejigos, junto con el agua que fluye de la salida de la presa, iluminan el paseo fluvial creado como aula de la naturaleza.



 La humedad, las zonas encharcadas, los árboles perdiendo sus hojas, recrean un escenario de cuento infantil.


 El río Bullaque a su paso por entre la vegetación evoca otros paisajes muy distintos de los habituales de la Mancha.


Las hojas caidas sobre las zonas encharcadas, donde se reflejan los troncos de los árboles y el cielo azul, dibujan estampas de una variedad cromática casi impresionista.
 

 La senda fluvial construida al efecto para poder disfrutar del entorno parece sacada de otras latitudes.


 Rocío y hojas. Unas muertas y languidecientes y las otras frescas y lozanas.


 Unos cuantos kilómetros mas abajo, ese río se va haciendo mayor, preparándose para el encuentro con el Guadiana, y se remansa a la altura de Piedrabuena en un paraje conocido como la Tabla de la Yedra. Pasear de nuevo por estos lares, y recordar los baños que disfruté hace ya mas de 30 años en esas mismas aguas, fue el colofón a una excursión muy gratificante.


Para concluir, y de nuevo jugando con el título de este blog, un reflejo de otoño para vuestro disfrute.



 Y hasta aquí la entrada de esta semana del El ojo del fotógrafo. Espero como siempre haber sido de vuestro agrado. Si os ha gustado, nos vemos de nuevo la semana que viene. Chaaaaooo!!


JLROMERO

@romerojl