miércoles, 14 de mayo de 2014

Amapolas

EL OJO DEL FOTOGRAFO

Amapolas



He descubierto en esta primavera el encanto de las amapolas. Confieso que siempre me ha gustado el contraste de estas flores silvestres entre el verdor de los campos de cereales. Pero también que nunca me había propuesto ponerme a fotografiarlas.




Y han tenido que ser dos amigas, las que me han dicho que son sus flores preferidas, las que han hecho que me fije un poquito más en ellas. Eso, y bueno, que a diferencia de otros tiempos, estoy saliendo un poquito más al campo y las tengo más cercanas que las ventanillas del coche o del tren.


Es fascinante como una flor tan sencilla, un simple tallo verde, y una flor con cuatro pétalos pueda concentrar tanta belleza. Los atardeceres encienden las corolas de las flores como farolillos en el contraluz.


 El corazón de la amapola muestra sus secretos al viento para extender el polen que la multiplica a lo largo de la pradera.


 El viento caprichoso agita los cuatro pétalos, en un arrullo rojizo sobre el verdor de la pradera. Ese viento llega a cerrar en algunos casos un par de pétalos mostrando un asomo de clavel reventón.


Y junto a las amapolas, el campo revienta de vida y los dientes de león planean sobre el tapiz rojiverde de la primavera.





Al principio he dicho que habia dos amigas que me han contado recientemente que las amapolas son su flor favorita. Una de ellas es una luchadora que está dejando atrás un mal sueño. La otra ha pasado por uno de esos trances por los que todos tenemos que pasar en la vida y que ensombrecen el alma. Espero que la vitalidad de estas flores puedan ayudar a una a superar de manera definitiva la vieja historia, y a la otra a llenar su espíritu de energía positiva.

Y a todos los demas, espero que os hayan gustado tanto como a mí pasear por el campo a extasiarme de primavera. Hasta la semana que viene. Chaaaaooo!!!


JLROMERO

@romerojl