lunes, 5 de mayo de 2014

El mirador

MAS DE CIEN PALABRAS Y UNA MIRADA

El mirador



Tardó mucho tiempo. Demasiado quizas. Pero el resultado final valió la pena.


Le costó mucho tomar la decisión del lugar en el que emplazaría su hogar. Antes de decidirse recorrió árboles, arbustos, incluso alguna roca confortable al lado de una fragante sombra. Pero no. Ningun lugar reunía todos los requisitos que necesitaba lo que sería su lugar en el mundo.

Sus congéneres siempre le decían que era demasiado especial, que era muy exigente consigo misma y no era capaz de conformarse como ellas habían hecho. Con cualquier rincón que le facilitase la naturaleza para poder pasar de la mejor manera la vida.

Ella siguió buscando. Mirando. Comparando. Analizando y estudiando cada sitio. Uno que parecía bueno, era demasiado frío. En otro, no había suficiente alimento. En aquél, estaba demasiado cerca del resto de los demás. Y no. Ella quería algo especial. Algo que la hiciese sentirse única.

De repente, aquel día, cuando ya empezaba a flaquear en su búsqueda, y estaba pensando seriamente en hacer caso a las que le decían que abandonase aquella búsqueda insensata y loca que la estaba desquiciando, lo vio. Vio el lugar ideal. Y pensó que había valido la pena esperar para encontrarlo.

Era un viejo puente de hierro abandonado. Ya no  pasaban por allí los trenes de antaño, con lo que el sitio era muy tranquilo. Pero además, tenía unas vistas increíbles hacia el lugar donde se pone el sol. Desde alli, podría ver cada tarde anochecer acurrucada en las tibias caricias del rey sol, viendo pasar los trenes por el puente nuevo, que estaba a poca distancia de allí.

Por si todo esto fuera poco, al estar sobre el ancho y caudaloso río, comida no iba a faltar, y los pilares de hierro del puente serían más sólidos que cualquier rama que se meciera por el viento.

Tenía razón. Aquella diminuta araña, sesuda y cabezona, había encontrado el lugar ideal donde tender su hogar. Su telaraña. Y desde allí disfrutaría de las puestas de sol mientras tejiera la celosía de sus sueños hechos realidad.

Había encontrado su lugar en el mundo. Su mirador.

JOSE LUIS ROMERO

@romerojl