martes, 16 de diciembre de 2014

Aprovechando el Pisuerga....

EL OJO DEL FOTÓGRAFO

Aprovechando el Pisuerga


 Hace un par de semanas tuve la ocasión de viajar hasta Valladolid. Era un viaje de trabajo. Pero también fue un viaje de placer. Porque no hay mayor placer que trabajar haciendo aquello  que a uno le gusta. Y tener la ocasión de conocer nuevos rincones. Y nuevos paisajes.




 En un descanso de aquel viaje, no pude evitar escaparme a ver el Pisuerga. Aprovechando. 
 Un paseo en una hermosa tarde otoñal era algo demasiado tentador como para no hacerlo en compañia de mi cámara. No tuve que alejarme demasiado del hotel para encontrar la comunión del río con la ciudad.


 En esta ocasión, y contrariamente a lo que suele ser habitual, el paseo no lo dí solo. Me acompañaba mi colega de blog, amigo de confidencias y paciente con mis pausas, con los altos en el camino para buscar un rincon, un color, una tela de araña....
De vez en cuando se me adelantaba en el paseo, y me brindaba la ocasión de aportar la escala al paisaje


 Luego, tras el paseo, el trabajo. Y tras el trabajo, el ocio. Tertulia relajada de buenos amigos que se reencuentran y tienen cosas que compartir. Anécdotas, chascarrillos, al confortable calor de una buena taberna y acompañados de una cerveza o de un buen vino de la tierra.


 Y entonces llegó el momento de los retratos. Tengo que confesar que siempre afronto esta disciplina con ciertas reservas. Para mí un retrato es algo más que la fotografía de un rostro. Tiene que ser capaz de mostrar la personalidad del sujeto retratado. De captar su alma, su esencia. Por eso me inspira tanto respeto. Por eso sólo me atrevo con gente a la que conozco muy bien.


Estar en una tertulia de amigos con la cámara siempre a mano ha conseguido hacer que quienes me conocen vean como una extensión natural de mi mano ese artefacto que descansa entre las copas de vino. Así es más fácil conseguir tomas instantáneas espontáneas, naturales, sin necesidad de posar....



 En Valladolid tuve la ocasión de volver a reencontrarme con grandes personas, amigas de múltiples batallas y de paso me dejaron que les "robara" parte de su alma en estos retratos que hoy me atrevo a compartir aquí contigo.


No sé si esto puede ser la definición de la felicidad, pero los juegos de las miradas, y esas sonrisas tan frescas, se le parecen mucho. Gracias amigas, gracias amigo, por esos momentos tan cálidos. Y por haber posado para este reportaje. Aunque no fuerais conscientes de ello.

JLROMERO

 @romerojl