jueves, 4 de diciembre de 2014

La Brecha



 LA COLUMNA DE LOS VIERNES

LA BRECHA





En éste país, ser mujer supone cada vez más estar en situación de riesgo. A las amenazas personales de acoso y violencia, de marginación y arrinconamiento profesional, hay que incorporar los cada vez más evidentes riesgos de pobreza. 



Datos y más datos que confirman la evidencia del ensanchamiento de la brecha salarial entre hombres y mujeres. Pero ésta brecha  es una directa consecuencia de una de las mayores estupideces de unas generaciones que no acabamos de comprender que esto sin la mujer no puede funcionar, que se puede parar, que muchos engranajes de ésta máquina  dependen directamente de los talentos, las habilidades, la preparación intelectual y psicológica de lo que de forma estúpida e ignorante hemos venido denominando sexo débil.


Si no por un necesario concepto de justicia en la igualdad, el machismo imperante tendría que reaccionar al menos con el egoísmo que suele lucir  y mostrar un mínimo de inteligencia  para comprender que cuándo algún día la mujer consiga superar su ancestral opresión nos interesaría estar preparados y poder  decir : fuimos justos, lleguemos a un acuerdo.


Pero por éste camino no.  En lugar de ello, ahora en momentos de complicaciones laborales, volvemos a practicar ese egoísmo de manera cortoplacista y nos las apañamos para que esta crisis afecte antes y de manera más intensa, otra vez, a la mujer.  


Es verdad que hay ideologías más sensibles a superar estas desigualdades, pero tan verdad como que en todas partes cuecen habas, y que hay organizaciones sociales  previsiblemente imbuidas de esas ideologías, que mantienen comportamientos totalmente reprobables. La Brecha entre hombres y mujeres se comprueba en las diferencias de ingresos por el trabajo, y también en las exigencias a unos y otras para asumir trabajos de mayor responsabilidad, y también en las diferencias de demostración de nivel cualificado que se exige a unos y a otras, y también…


Estamos despreciando, como si nos sobrara, la enorme capacidad productiva que tiene la mujer,  simplemente por la importancia que para nosotros tiene situarnos por delante.  Hay que ser torpe, lo único que estamos demostrando con esto es que quienes dirigen esta  sociedad,  demuestran unos niveles de inmadurez que nos rebaja a todos y a todas a niveles cercanos a la supervivencia. 


Y por cierto, ya que las instituciones parece que aceptan, de manera imperturbable, esta situación de grave pobreza en el que está entrado ésta mitad de nuestra población, hay un dato, el único que voy a dar en este artículo: el 80% de las familias monoparentales dependen de los ingresos de la mujer. Si no existen esos ingresos hay terceros que están pagando las dramáticas consecuencias.


Yo SI quiero ver mujeres en las direcciones de las grandes empresas, de las organizaciones sociales, de los sindicatos, de los partidos políticos, de las instituciones del Estado. El hombre tiene que asumir la competencia desde la  igualdad y tal vez, aún, la mujer tiene que atreverse a dar un paso más. Conozco a muchas que llevan tanto tiempo estudiando y trabajando en la sombra (con escaso reconocimiento) que estoy seguro están perfectamente preparadas.

Seguro que nos iría mejor.


Ricardo Garanda Rojas 

 (@rgarciaaranda)

PD. La foto que ilustra este artículo corresponde a las I Jornadas Estatales organizadas por CCOO con la colaboración de EEA GRANTS para analizar La acción sindical frente a la brecha salarial. Estas jornadas se han desarrollado durante los dias 3 y 4 en Valladolid.