viernes, 22 de abril de 2016

Bancos: La respetabilidad comprada

Gran oportunidad, se ha quedado desierto el espacio desde dónde se chantajeaba a los bancos y estos están tristes, ahora no hay nadie que les amenace, les presione, les chantajee, les robe…
Ahora hay una buena oportunidad para enriquecerse a costa de las entidades financieras y hacer felices a éstas, el Sr. Pineda y Ausbank lo han dejado, no de forma voluntaria, pero lo han dejado.
Y todo es muy sorprendente, no por el personaje en cuestión, porque que aparezca un individuo o cien como el Sr. Pineda no es de sorprender en esta España plena de delincuentes de puño blanco, pero que las entidades financieras hayan aceptado y pagado es un asunto de mayor gravedad de la que se está valorando.

La Presidenta de la CNMV, después de reconocer que no le sorprende en absoluto, aceptando así públicamente un cierto nivel del conocimiento sobre lo que estaba ocurriendo, se excusa diciendo que no hizo nada porque no es asunto que forme parte de sus competencias. Error, grave error.
Estas entidades financieras se valoran o desvaloran todos los días en las subasta de acciones porque muchos compradores y vendedores actúan con frecuencia influidos por la información que reciben de la situación de estas empresas, y resulta que ahora nos enteramos de que muchas de éstas entidades financieras están pagando buenos dineros a un señor y su organización para que hablen bien de ellas, o al menos no mal, en sus revistas especializadas.
Permitir que tales cosas sucedan ¿no es lo mismo que permitir que se tergiverse de manera delictiva la imagen de las empresas expuestas en la Bolsa?. Pues señora Dña Elvira Rodríguez, si usted conocía o tenía alguna información sobre éstas prácticas y no ha hecho nada, cuándo menos ha mostrado usted señales de gran irresponsabilidad.

Y luego nos queda la otra cara de este desagradable asunto, la de las entidades afectadas, porque éstas sí que no pueden, de ninguna manera, alegar ignorancia. Muy al contrario, parece que dejando aparte a BBV, Bankinter y poco más, la inmensa mayoría de las empresas financieras han estado aceptando unas prácticas mafiosas éticamente inaceptables. Si lo hacen por no discutir en los tribunales, ya es un comportamiento bastante reprochable que perjudica, una vez más, a la imagen cada vez más triste que se está forjando de nuestra propia sociedad. Pero si resulta que han ido pagando por temor a lo que desde esta organización puedan contar de ellas es inevitable sospechar la existencia de asuntos turbios que necesitan ser escondidos.

En cualquier caso, parece obvio que algunos cargos públicos y muchas empresas financieras no han sido nada respetuosos con el más mínimo concepto de la responsabilidad social que debiera obligarles a ser vigilantes y colaboradores de que la misma pudiera tener más sólidas bases. Pero no, han preferido callar y mirar para otro lado, en unos casos, y pagar también callando, en otros.

Se convierten así, a su vez,  en responsables institucionales y entidades financieras poco respetables. Nada respetables, aunque las segundas hayan pagado para conseguir lo contrario.

(Y de "Manos Limpias" tal vez hablemos otro día, que sólo con la contradición del nombre ya daría para escribir un serial)


Ricardo G-Aranda Rojas (@rgarciaaranda)