viernes, 8 de julio de 2016

El Precio del Voto

Ricardo Garanda Rojas
Ya no es fácil saber cuánta derecha y cuánta izquierda hay en éste País.

Y, sobre todo, no lo es para los militantes del sindicalismo, porque ellos y ellas diferencian según a qué lado de la mesa esté cada uno. Entienden los conceptos de izquierda o derecha cuándo discuten de salarios relacionados con las plusvalías empresariales, cuándo discuten de salarios diferidos que tienen que ver con garantías de futuro, cuándo exigen inversiones en prevención de riesgos y en salud laboral, cuándo debaten sobre jornada y conciliación familiar, cuándo chocan por defender la igualdad entre trabajadoras y trabajadores, entre nativos y forasteros..
Y con los Gobiernos discuten la prioridad de los gastos: Promoción de empleo, sanidad, educación, dependencia, pensiones…

Para un Sindicalista las posiciones de izquierda se identifican con las condiciones de los trabajadores y las trabajadoras de la empresa privada y de los organismos e instituciones públicas.
¿Dónde está cada uno?


Del Partido Popular conocemos sobradamente sus prioridades y por tanto no hay nada nuevo que decir.
Aunque sean menos ariscos, tampoco parece que haya dudas de identificación de las preferencias ideológicas de Ciudadanos.
Pero ¿Y el PSOE? ¿y Podemos?
¿Qué espacio real ocupan los problemas de los trabajadores en sus esquemas ideológicos y, sobre todo, en sus estrategias de partido?

Me temo que sus deficiencias en estos terrenos son tan importantes que los Sindicatos les molestan, que los sindicalistas no les son una compañía grata. Ya lo han dejado claro más de una vez, los dos.
Los infravaloran de tal manera que ni siquiera los tienen en cuenta a la hora de valorar la ganancia o pérdida de votos.

Gran error. Por ejemplo a nadie de Podemos  le hemos oído valorar que tradicionalmente muchos miles (muchos) de sindicalistas son votantes tradicionales de I.U. y que el 26J. tal vez hayan dado marcha atrás por no votar a un Podemos que con frecuencia les ha despreciado.

Pero ni siquiera esto es importante. Lo realmente grave es que desde el PSOE y desde Podemos se ponen ojipláticos al conocer y preocuparse de que hay trabajadores votando al P.P., pero en absoluto se preocupan de que la mayoría de la clase trabajadora no se siente en absoluto protegidos por éstos partidos que se autoproclaman “progresistas” o “de los de abajo”. Conceptos suficientemente ambiguos como para diluir en ellos la exigencia de ocuparse y preocuparse de la solución de los problemas de la clase trabajadora.

Sus preocupaciones se inclinan más bien en valorar si crecen o disminuyen su número de diputados y diputadas.
¿Para qué? ¿Cuál es el objetivo de una cosa o de la contraria?¿Beneficia a los trabajadores o da igual?

Aclaren esto, señores y señoras de “centro izquierda” o “de abajo” sean los defensores que los trabajadores necesitan para poder tener más claro quienes “son de los nuestros”.

Estrategias anguinistas de sorpassos no sirven ni para quien ataca ni para quien se defiende. El fondo es otro. En los sindicatos están los únicos defensores reales de los problemas laborales y sociales de los trabajadores, podrán atacarlos, infravalorarlos, tratar de humillarlos. Tal vez consigan que tal ataque les duela, pera ya os digo yo, no van a sangrar.

Y también os digo otra cosa, los militantes de un sindicato de clase no votaran a la derecha, pero eso no quiere decir que su voto sea gratis.

Vuelvan ustedes a echar las cuentas, estamos hablando de unos cuantos cientos de miles.



Ricardo Garanda Rojas (@rgarciaaranda)